España

La holgazanería de Sánchez: es el único líder europeo que va a las reuniones sin papeles

Pedro Sánchez lleva ya varios días participando en diversas reuniones dentro de la cumbre de la Comisión Europea celebrada de forma extraordinaria en Bruselas para acordar el fondo de recuperación para las economías comunitarias más dañadas por la crisis del coronavirus. Pero lo está haciendo de una forma muy particular: sin papeles.

La holgazanería del presidente del Gobierno socialcomunista español es tal que se le está viendo acudir a cada una de las reuniones en las que participa sin papeles. Sólo él, con un teléfono móvil, e incluso con un bolígrafo en alguna ocasión, pero sin folio alguno sobre el que tomar notas. Es una actitud que contrasta claramente con la imagen que muestran los demás dirigentes que participan en cada cita multilateral.

Es una constante en cada una de las imágenes que desde la Comisión Europea se están distribuyendo y en las que aparece Pedro Sánchez: no tiene papel sobre el que tomar notas o pergeñar propuestas para lograr un acuerdo económico que favorezca las aspiraciones españolas, la nación más dañada tanto en lo monetario como en lo sanitario por la crisis desatada por la pandemia del coronavirus.

Pedro Sánchez sin papeles durante una reunión en Bruselas

Bruselas ha acogido una cumbre extraordinaria en la que el presidente de la Consejo Europeo, Charles Michel, y su homóloga en la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ejercen de anfitriones y los líderes de Alemania y Francia, Angela Merkel y Emmanuel Macron, tratan de mediar entre las economías del sur, que aspiran a maximizar las transferencias directas, y los llamados países ‘frugales’ del norte, que buscan imponer las mayores condiciones posibles a los rescates.

Como mediadores, Merkel y Macron son fijos en cada reunión multilateral en las que van dialogando con diversos dirigentes comunitarios. Presidentes y primeros ministros van entrando en la sala, proponiendo y estudiando ideas. Sólo uno de ellos renuncia a apuntar idea alguna sobre el papel: Pedro Sánchez. Ahí están las imágenes que lo muestran, en las que incluso llega a aparecer, como en la superior, con un útil escritural en mano, pero sin mayor uso que el de atrezzo, puesto que está sin hoja alguna sobre la que escribir.

Protagonista sin mascarilla

La ausencia de papeles sobre los que tomar notas no es lo único que está diferenciando a Pedro Sánchez del resto de líderes europeos durante esta cumbre en Bruselas. Este fin de semana vimos cómo Sánchez era el único dirigente que decidía no llevar mascarilla en plena charla con sus homólogos.

Pedro Sánchez charlaba, con la cara al descubierto, con Angela Merkel ante la atenta mirada del primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte -el mayor obstáculo a las aspiraciones monetarias de Sánchez-, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, su homólogo en el Consejo Europeo, Charles Michel y, más retrasado, el presidente francés, Emmanuel Macron.

Pedro Sánchez, sin mascarilla, rodeado de líderes europeos que sí la llevan (Foto: AFP)

Ultimando un acuerdo

El Consejo Europeo trabajaba en la tarde de este lunes en busca de un acuerdo en el que los países frugales, liderados por el primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte, tendrán mucho que decir. A pesar de que la propuesta inicial de la Comisión Europea era que el fondo fuera de 750.000 millones de euros, con 500.000 millones a fondo perdido, finalmente la hoja de ruta que están debatiendo los líderes europeos ascendería también a 750.000 millones, pero las subvenciones directas se reducirían hasta los 390.000.

Michel, recogiendo las distintas sensibilidades, ha intentado contentar a los dos bandos de la siguiente manera: manteniendo el monto total del fondo pero reduciendo sensiblemente el dinero en ayudas directas, menos de los 500.000 millones planteados inicialmente por la Comisión Europea y de los 400.000 de los que no querían bajar Merkel y Macron.

La última pugna entre los dos bloques sobre la que se estaba debatiendo en la tarde de este lunes en la Unión Europea es la siguiente: Alemania y Francia quieren que las subvenciones directas superen ampliamente los préstamos, algo que también apoyan España o Italia, mientras que los frugales quieren que el reparto sea al 50%.