Un científico de Harvard deja muda a la ciencia: ésta es la ubicación del cielo
El físico Michael Guillén propone que el "más allá" podría situarse justo tras el horizonte cósmico, el límite de lo que podemos observar
Su teoría describe este umbral como una dimensión atemporal donde la materia física deja de existir tal y como la conocemos
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¿Es posible localizar el «cielo» utilizando las leyes de la física? Ésta es la pregunta que ha vuelto al centro del debate científico tras la reciente tesis de Michael Guillén, antiguo docente de la Universidad de Harvard.
Según Guillén, el lugar que las religiones han descrito durante siglos como un plano espiritual no sería un concepto abstracto, sino una región física real situada más allá del horizonte cósmico. Esta frontera, que marca el límite de lo que el ser humano puede observar en el Universo, sería el umbral hacia una realidad donde el tiempo se detiene y la materia se transforma.
El horizonte cósmico: ¿un muro físico o un umbral espiritual?
La propuesta de Guillén se apoya en un hecho científico aceptado: el Universo se expande y existen regiones tan lejanas que su luz jamás llegará a la Tierra.
Este límite de observación es lo que los astrónomos llaman «horizonte de partículas». Sin embargo, el físico de Harvard lleva esta idea un paso más allá, convirtiendo este límite geométrico en una frontera con propiedades extraordinarias.
En su tesis, Guillén argumenta que al otro lado de este horizonte existiría un ámbito inaccesible para la materia ordinaria, pero compatible con entidades no materiales. Lo más impactante de su planteamiento es la atemporalidad: sugiere que en ese «borde» del Universo el tiempo, tal y como lo medimos con nuestros relojes, dejaría de tener sentido, creando un espacio eterno que encaja con la descripción clásica del paraíso.