España
Ministerio de Defensa

El Gobierno reacciona a las agresiones a los militares en Ceuta dotándolos de… ¡spray pimienta!

Los militares se sienten "impotentes" ante la limitación que sufren para garantizar la seguridad en las calles y para defenderse

El Gobierno de Pedro Sánchez ha reaccionado a las agresiones de los invasores a los militares desplegados en Ceuta dotándolos de spray de gas pimienta. Una decisión a la que no dan crédito en el colectivo, que se encuentra «desarmado» en la ciudad autónoma. «Es una medida blanda y totalmente insuficiente», declaran a OKDIARIO efectivos desplegados en Ceuta.

Según ha podido saber este diario, la decisión ha sido comunicada este miércoles a los militares, pero todavía no se ha hecho efectiva. En concreto, se les dotará de botes de pimienta para el patrullaje y también a los efectivos que dan seguridad a las puertas de los supermercados, donde se viven robos con violencia, así como agresiones.

Esto ocurrió, por ejemplo, el pasado 9 de septiembre. Un invasor que intentaba robar a una mujer que salía del supermercado dislocó la rodilla al militar que la defendió, como informó en exclusiva OKDIARIO. Tras los hechos, el agresor y el resto de ilegales que asaltaron a la mujer para robarle lograron escapar sin ser identificados.

Tanto este militar como otro que el pasado 12 de septiembre sufrió una fractura de peroné por otra agresión de invasores tuvieron que ser evacuados de Ceuta hasta Madrid por la gravedad de las lesiones. Fueron trasladados hasta el Gómez Ulla, el hospital de referencia, donde el efectivo que sufrió la fractura fue intervenido quirúrgicamente.

Sólo porras y un fusil por grupo

Por el momento, el Ejecutivo sólo ha entregado a los militares de Ceuta porras como elemento disuasorio y en legítima defensa, pero sigue sin dotarlos de un fusil a cada uno, cuando en el resto de la Península todos los militares llevan su arma reglamentaria estando de maniobras. 

De hecho, durante dos meses sólo les ha permitido usar uno para cada cuatro, cinco o seis efectivos para el patrullaje. Esta situación empezó a cambiar el pasado viernes para los que patrullan, pero sigue sin extenderse a todas las unidades que prestan este servicio ni tampoco a otras desplegadas en la ciudad autónoma.

Los militares se sienten «impotentes» ante la limitación que sufren para garantizar la seguridad en las calles de Ceuta y también para defenderse ante los numerosos ataques que sufren a manos de los ilegales.

Pese a la crisis de seguridad nacional que se vive en la ciudad autónoma, el Gobierno ni siquiera ha reconocido a los militares como agentes de la autoridad. «¿A qué espera el Ejecutivo para nombrar a los militares agentes de la autoridad?», se preguntan desde la Asociación de Tropa y Marinería (ATME), que la semana pasada viajó hasta la ciudad autónoma para conocer la situación de primera mano y saber en qué condiciones están dando seguridad al pueblo de Ceuta sus compañeros.

«Prácticamente todas las unidades denuncian que la situación que están viviendo es dramática y que los ilegales cada vez son más agresivos con ellos», declara a OKDIARIO Marco Antonio Gómez, presidente de ATME, insistiendo en la «impotencia» que tienen los militares «al no poder hacer nada para revertir la situación de Ceuta».

Esta asociación subraya que «es fundamental que los efectivos dispongan de una seguridad jurídica adecuada antes de asumir tareas en apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con el fin de evitar actuaciones que pudieran derivar en denuncias posteriores ante la autoridad judicial y garantizar que cada intervención se realice con pleno conocimiento de sus límites y responsabilidades y que nuestros militares no queden desamparados».

Concentración en Ceuta

Hartos de la situación que sufren, los militares protagonizaron el pasado miércoles una concentración histórica –la primera en Ceuta y la más masiva en toda España– para exigir la inmediata consideración de agentes de la autoridad en esta misión, así como el reconocimiento urgente de la profesión de riesgo. La movilización fue convocada por ATME y congregó a «más de 1.500 ceutíes, junto a militares y sus familiares, policías y guardias civiles», según informan los organizadores.

Tanto los vecinos de la ciudad autónoma como las Fuerzas de Seguridad apoyan las reivindicaciones de este colectivo.

Al no tener la consideración de agentes de la autoridad, estos efectivos se tienen que limitar a retener a los invasores frente a actuaciones delictivas. No pueden detenerlos, ni tampoco identificarlos, ni despejar las calles de ilegales.

«Los militares estamos totalmente desbordados, necesitamos refuerzos urgentes y órdenes contundentes y claras para poder realizar el trabajo que se nos ha encomendado sin que estemos expuestos y maniatados frente a las agresiones», declaran indignados a OKDIARIO militares afectados.

Según ha podido saber este diario, este miércoles también se ha comunicado a los militares otra medida: no tendrán que llevar su nombre en las «galletas de identificación» que lucen en el pecho. Sólo será necesario que lleven el empleo. Una decisión que ven positiva desde ATME, sobre todo para los militares españoles nacidos en Marruecos, ya que «muchos de ellos tienen miedo por sus familias en el país vecino».

Amenazas de muerte con un cuchillo

Como viene informando OKDIARIO, los ilegales la emprenden contra militares, policías y guardias civiles atacándolos en grupo a pedradas y con agresiones directas. Los policías ya han sufrido desde fracturas de dedos a patadas, arañazos y pedradas. Una situación que muestran las imágenes a las que ha tenido acceso OKDIARIO y que desmonta una vez más la «normalidad» de la que habla el Gobierno de Pedro Sánchez.

policías con fractura de dedo, rocas que les lanzan y vehículo policial con las lunas reventadas.
También hay guardias civiles con múltiples traumatismos. Además, los militares han sufrido varias emboscadas con apedreamientos, intentos de apuñalamiento, patadas y puñetazos.

Y, como ya ha informado este diario, no todos los ataques a militares salen a la luz, ya que los efectivos han recibido la orden verbal de callar. El Gobierno intenta silenciarlos. 

«Los militares ya no nos transmiten lo que está ocurriendo porque tienen miedo a represalias, tales como informes de cualificación personal negativos, no renovación de compromiso, la no propuesta para medallas y condecoraciones, ser excluidos de cursos y amonestaciones por escrito, como se les ha insinuado», precisa a este diario el presidente de ATME.

Uno de los últimos episodios sufridos tuvo lugar el pasado sábado, cuando un invasor marroquí amenazó de muerte con un cuchillo a un grupo de militares. Afortunadamente, este ataque se saldó sin ningún efectivo herido y con el sujeto detenido. Está acusado de un delito de atentado contra agentes de la autoridad, amenazas graves y lesiones en grado de tentativa respecto a los militares, así como de un delito de resistencia a los policías que acudieron a sofocar la situación.

Un vecino avisó a la Policía de que un ilegal se enfrentaba a un grupo de militares en la zona del puerto, amenazándolos con matarlos y haciendo gestos con el cuchillo. Los militares afectados por este ataque pertenecen a la comandancia militar de Ceuta.

Hasta el lugar se desplazaron rápidamente agentes de la Unidad de Prevención y Reacción y una radiopatrulla, que localizaron a este ilegal marroquí con actitud agresiva. Lejos de parar esa conducta, también se revolvió con gran violencia contra los agentes, pero lograron reducirlo y detenerlo.

El presidente de ATME señala que «mentalmente, los militares de Ceuta también están agotados y algunos han tenido que enviar a sus familias a la Península porque no aguantan más». Los militares temen por la seguridad de sus familias y también a que les okupen sus inmuebles, como está ocurriendo a otros vecinos.

Desde esta asociación reclaman que a los militares desplegados en la ciudad autónoma se les dé atención psicológica ante lo que están «viviendo y padeciendo». «Mientras ellos dan protección en Ceuta, sienten que están desprotegiendo a sus familias, por lo que el machaque psicológico es total», detalla Gómez. «Están viendo cómo sus vecinas sufren ataques y agresiones sexuales. Y sus hijas, parejas, madres y hermanas viven en Ceuta, por lo que tienen una presión psicológica muy grande», agrega.

En ATME pudieron percibir en su visita a Ceuta el «desasosiego» y la «intranquilidad» de nuestros militares y compatriotas ceutíes, al ver que sus hijos no pueden ir solos por la calle. Una situación ante la que pide por enésima vez la consideración de los agentes de la autoridad.