ERC fuerza a Sánchez y al PSOE a llamar a Torra para negociar con JxCAT la abstención
ERC pretende, de esta forma, corresponsabilizar a los de Puigdemont de posibilitar la elección de Sánchez y no quedar ellos cómo unos traidores de cara a unas elecciones catalanas.
La negociación entre el PSOE y ERC había llegado el pasado martes a una situación de punto muerto. En el encuentro de Barcelona, los independentistas, exigieron al Partido Socialista un gesto por parte de Pedro Sánchez en forma de llamada a Quim Torra. De ahí el invento, anunciado ayer en La Moncloa, de sacarse de la manga una ronda de contactos telefónica con todos los presidentes autonómicos previa a la investidura. Será, por cierto, la primera que hace un candidato a presidir el Gobierno.
Será a partir del lunes cuando el jefe del ejecutivo en funciones empezará a llamar a todos los representantes de los gobiernos regionales para escuchar su opinión. Entre esos líderes, aunque Sánchez no lo haya mencionado expresamente, está el separatista catalán Quim Torra. El propio equipo de Sánchez se encargaba, ya fuera de micros, de dejar claro que sí, que le llamaría. Que hablaría con él, tras varias llamadas sin responder del presidente catalán, y meses sin hacerlo.
Pero la conversación con el máximo representante de la Generalitat no es la única exigencia que los de Oriol Junqueras le han puesto sobre la mesa al Partido Socialista. Conscientes del desgaste electoral que tendrá para ellos facilitar la investidura de Pedro Sánchez, ERC pidió en la última reunión de los equipos negociadores que incluyan a Junts per Catalunya en esta fase final del pacto.
Laura Borràs, portavoz parlamentaria de los junteros, explicó ayer tras reunirse con Felipe VI que habían quedado con volverse a ver con Adriana Lastra a lo largo de esta semana. Concertada esa cita, y tras el anuncio de la llamada a Torra, ERC y el PSOE se seguirán viendo en las próximas horas, en secreto, discretamente, alejados de los focos mediáticos. Sánchez, durante su comparecencia, agradeció a Esquerra su forma de negociar.
El PSOE queda obligado a tragarse sus palabras de «no negociar con los que quieren romper España»
Con este movimiento, que obliga al PSOE a tragarse sus palabras de “no negociaremos nada con los que quieren romper España”, ERC se cubre las espaldas de cara a un posible adelanto electoral en Cataluña. Si bien es cierto que hacen copartícipes a JXCat de los posibles beneficios que puedan rascar de la negociación con los socialistas, sin duda, también les hacen corresponsables del fracaso si Sánchez no cumple. Y de paso, con los CDR vigilando de cerca a los de Junqueras, desvía la mirada hacía los de Carles Puigdemont. Y les mete presión.
El Partido Socialista, tras asumir el lenguaje de ERC con la cuestión del “conflicto político” que reconocieron en uno de los comunicados conjuntos, vuelve a ceder ante las exigencias de los independentistas con el único fin de salvar la investidura de su líder. Designado ya por el Rey, sea más tarde o más temprano, al líder de los socialistas no le queda otra que pedir la confianza de los 350 diputados aunque no la tenga. Y es que si tras las citas claves para Esquerra del 19 y el 21 de diciembre la negociación se rompe, Sánchez, tendría que someterse a una tercera investidura fallida. En Moncloa son optimistas y prefieren alejar ese fantasma que dejaría muy tocado al presidente en funciones.
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