España
Reunión en La Moncloa

Casado rechazará cualquier pacto con Sánchez si mantiene las cesiones a los golpistas

El líder del Partido Popular, Pablo Casado, se presentará a la reunión con Pedro Sánchez, con la disposición de alcanzar acuerdos con el presidente del Gobierno, especialmente en asuntos relacionados con la inmigración, la política económica o territorial. Pero siempre «dentro de la responsabilidad». Es decir, sin cabida para ningún planteamiento que incluya cesiones a los independentistas, empezando por un referéndum que  ha sido negado desde el Ejecutivo.

«Lo que quiero proponer al presidente del Gobierno es que en las cuestiones importantes para España, los dos partidos fundamentales, que somos el PP y el PSOE, podamos hablar y tener posiciones comunes, siempre y cuando sean dentro de la responsabilidad», destacó este miércoles Casado.

El líder del PP marcará varias líneas rojas esenciales: que se cumpla la senda de déficit y el techo de gasto, así como los compromisos económicos con Bruselas, que no exista ningún beneficio penitenciario a etarras-en referencia a la voluntad de Sánchez de acercar a esos presos a cárceles del País Vasco-y, sobre todo, en cuestiones territoriales, que no se ceda al chantaje de los partidos independentistas, cuyo voto es esencial para que el Gobierno pueda sacar adelante su iniciativa legislativa.

Uno de los asuntos más delicados, por la confrontación de posturas, será cómo resolver la crisis catalana. El encuentro, en La Moncloa, a las cinco de la tarde, se produce un día después de la primera reunión de la Comisión Bilateral entre Gobierno y Generalitat, con la aceptación, por parte de Sánchez, de hablar de un referéndum de autodeterminación, pero sin acuerdos en ese sentido.

El encuentro es clave para Sánchez, que busca resucitar el bipartidismo para arrinconar a Ciudadanos y Podemos 

No al referéndum, pero sí a los recursos

La reunión, en Barcelona, terminó sin «acuerdos materiales»-sobre todo por el rechazo del Ejecutivo a un referéndum-aunque sí con ciertos avances, o cesiones, que satisfacen a medias a los secesionistas, como es una mayor inversión en infraestructuras pero, sobre todo, la retirada de una decena de recursos interpuestos por el Gobierno de Mariano Rajoy ante el Tribunal Constitucional. En lo relativo a la política penitenciaria no hubo acuerdos: los rupturistas exigieron que los dirigentes golpistas saliesen de prisión y Meritxel Batet, ministra de Política Territorial, les recordó que eso escapa a la competencia del Ejecutivo.

Desde la Generalitat, su representante en la comisión, Ernest Maragall (Exteriores) reprochó que «parecía que estuvieran más pendientes de la reunión con Pablo Casado de este jueves que otra cosa».

El encuentro, efectivamente, es clave para Sánchez, que busca ‘resucitar’ el bipartidismo con el PP, arrinconando definitivamente a Podemos y ninguneando a Ciudadanos.

Agenda de ‘mano dura’

Tras los gestos del Gobierno hacia el independentismo, Casado llevará una agenda de ‘mano dura’, con la que marca distancia con las posturas condescendientes.

De hecho, el dirigente ‘popular’ ya quiso mostrar su compromiso con el constitucionalismo eligiendo Barcelona para celebrar la primera reunión del Comité Ejecutivo del PP, la semana pasada, y anunciando allí la iniciativa de reformar el Código Penal para incluir dos nuevos delitos, el de ‘sedición impropia’-que ataca los intentos de separación de una parte del territorio español, aunque no exista violencia-y la convocatoria de referéndum de independencia ilegales.

Por su parte, Sánchez está dispuesto a ofrecer al líder del PP varios pactos de Estado, como adelantó este martes la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo.

«Sánchez va a ofrecer al PP algo que yo creo que es muy importante a proteger en la política española, las políticas de Estado», afirmó, sobre el contenido del encuentro.

El PP quiere marcar su perfil de «oposición responsable», aunque con ‘tolerancia cero’ con los golpistas. Los ‘populares’ creen que el Gobierno del PSOE está «agotado antes de empezar» y ya están «preparados» para unas elecciones generales.