CRISIS DE VIVIENDA

Así se encuentra hoy Perlora, la ciudad de vacaciones que agoniza abandonada: «La derriban porque la hizo Franco»

OKDIARIO visita Perlora, la última ciudad de vacaciones que sobrevivió tras la Transición

El Gobierno de Asturias estudia derribar la mayoría de los chalets pese a la falta de viviendas

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Paula Ciordia
  • Paula Ciordia
  • Asturias
  • Enviada especial
  • Periodista y corresponsal para OKDIARIO. Especializada en política, Vox, ideología woke e inmigración. Reflexiono sobre tauromaquia en mi columna semanal 'Entre Pitones'. En 2025, fui corresponsal en la Ciudad del Vaticano durante el Cónclave que eligió a León XIV. Antes estuve como delegada en Aragón para este diario (2023-2025). Soy graduada en Periodismo y Filología Hispánica (Universidad de Zaragoza) y máster en Filosofía y Culturas Modernas (Universidad de Sevilla) | [email protected]

En plena crisis de vivienda en Asturias, el Gobierno de coalición del Principado liderado por Adrián Barbón (PSOE), con el apoyo de IU, planea derribar la mayor parte de los chalets de Perlora, la mayor ciudad de vacaciones abandonada de España. Mientras su nueva ley de vivienda planea intervenir en el mercado de la vivienda al declarar zonas tensionadas a algunas localidades costeras.

OKDIARIO visita esta ciudad sindical inaugurada en 1954 y propiedad del Principado de Asturias, que simboliza el último de los complejos vacacionales construidos para que los trabajadores de empresas públicas pudieran veranear con sus familias.

El veraneo y la clase media

Durante décadas, mineros, metalúrgicos y trabajadores de clase media —incluso algunos directivos— podían pasar 15 días con sus familias a un precio muy inferior al de quedarse en casa. Si eran familia numerosa, además, tenían descuento. Las viviendas contaban con habitaciones, baño y una cocina básica (solo fregadero y para calentar) porque el diseño incluía comedores comunitarios para que el ama de casa también descansara.

Durante décadas, 2.000 familias de toda España pasaban el verano en esta localidad del concejo de Carreño, ahora convertida en una ciudad fantasma situada en primera línea de playa. Las 274 viviendas cumplen 20 años de estar cerradas a cal y canto. Mientras el gobierno del socialista Barbón ha declarado varias localidades costeras como zonas tensionadas donde prevé, a través de la nueva Ley de Vivienda, que la Administración tenga prioridad de compra para combatir la escasez de vivienda.

«Gente viviendo en la calle y está todo abandonado. Y estas viviendas todas cerradas», denuncia una señora que pasea junto a su marido por el complejo abandonado, mientras recuerda su estancia en los años 80 del pasado siglo.

El trasfondo político de Perlora

Perlora fue rentable hasta su último día, cuando el Principado la cerró en 2006. Cristina Álvarez, concejal de Vox en el concejo de Carreño, lo recuerda: «Solo de aparcamientos se recaudaban 6.000 euros al día de sol. ¿Cuántos puestos de trabajo se mantienen con 6.000 euros diarios?». Su familia poseía la antigua gasolinera que abastecía la zona.

Mientras el Gobierno autonómico habla de «problema habitacional», estas viviendas públicas en primera línea de costa siguen cerradas. Algunos vecinos lo tienen claro: no es abandono, es decisión política. Y exigen que se reactive Perlora en lugar de borrarla del mapa.

El Principado valora tirar la mayor parte de los chalets. Los vecinos se oponen y han elaborado un proyecto de rehabilitación que no derriba ninguna vivienda ni elimina el campo de fútbol. Una empresa ha presentado al Gobierno regional una propuesta basada exactamente en ese proyecto vecinal que ya salió publicado en prensa hace años.

El derribo de un edificio, homenaje a un fusilado

Uno de los puntos más dolorosos para los vecinos fue la demolición, en diciembre de 2005 (un año antes del cierre total), del edificio Jacobo Campuzano, situado en primera línea de playa y que daba nombre al complejo vacacional. Fue derribado de la noche a la mañana sin previo aviso en 2005, un año antes de su cierre. Algunos vecinos recuerdan que demolieron la residencia sin desalojar ningún enser, pese a que había incluso televisiones nuevas recién instaladas.

“Eso fue una vendetta, yo creo, porque Jacobo Campuzano fue un cura fusilado por los republicanos. Como homenaje, el régimen lo bautizó en su memoria», explica Idelfonso, un vecino que forma parte de la plataforma en defensa de Perlora. Según explica, la Administración justificó su demolición por aluminosis, una patología del hormigón armado que reduce su resistencia.

Sin embargo, varios estudios de expertos señalaron que ninguno de los chalets lo padecía. De ahí que muchos residentes de Perlora, como Álvarez, señalen que el abandono responde al trasfondo ideológico: «Es porque la hizo Franco».

En Asturias hay varios ejemplos similares, como la Universidad Laboral de Gijón, el mayor edificio de España de origen franquista, destinado a los estudiantes sin recursos y que experimentó también un proceso de «resignificación», promovido por la izquierda.

El PP propuso en 2020 la candidatura de la Universidad a Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sin embargo, la alcaldesa socialista e IU lo rechazaron. Gracias a la presión social, el pasado año el Principado de Asturias se vio obligado a rectificar y comenzar el proceso para optar a la candidatura.

El Principado y las viviendas públicas

Vox acusa directamente al Ejecutivo autonómico de hipocresía. «Mientras declara zonas tensionadas para intervenir en la vivienda privada de los ciudadanos, mantiene vacías estas viviendas y otras 650 viviendas públicas en toda Asturias que también esperan reparaciones», resume la aparejadora técnica, Carolina López, portavoz de Vox en la Junta General de Asturias.

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