‘Apocalypse Now’ en Burgohondo: OKDIARIO con los helicópteros que combaten el fuego en Ávila
Los helicópteros hacen un contrafuego de flanco derecho para batir todas las llamas según van en su avance
El incendio de Ávila ya es el mayor de la historia de España: 55.000 hectáreas calcinadas en Burgohondo
Vecinos del Tiétar denuncian la falta de medios de la UME y se niegan a salir de sus pueblos: «No hacen nada»
El camino por carretera desde Madrid hasta Burgohondo, el epicentro donde se inició la pesadilla de los incendios de Ávila, es una sucesión de paisajes llenos de ceniza. Casi una semana después de que saltara la primera chispa, el panorama que nos encontramos al llegar al municipio es desolador. El olor a humo impregnado en las calles se mezcla con la desesperación de los vecinos tras días de angustia e incertidumbre mirando a sus montes quemados.
A pie de calle nos cruzamos con los voluntarios de Protección Civil de Burgohondo. Sus rostros reflejan el gran trabajo que llevan haciendo desde que se inició el incendio, pero a su vez el agotamiento y la tristeza al estar viendo arder el patrimonio natural de su hogar. A pesar de la desolación, no hay margen para rendirse e invitan a OKDIARIO a subir al monte para comprobar en primera persona las consecuencias del fuego y presenciar la batalla que siguen librando contra las llamas.
Alcanzamos una charca en lo alto de la sierra. A nuestras espaldas, el Valle del Tiétar queda oculto bajo una inmensa y densa nube de humo hacia la que se dirigen todos los esfuerzos. El escenario que presenciamos en esta balsa —que es la misma que proporciona agua al pueblo— es un incesante ir y venir de helicópteros en un circuito frenético. Con las Valquirias de Wagner de fondo la imagen se asemejaría a ‘Apocalypse Now’ pero en Burgohondo, Ávila. Aquí los «charlies» no son los vietnamitas, como en la película de Coppola. Aquí, los «charlies» con los que hablan por radio son los agentes forestales y bomberos, así les llaman, que están metidos en la montaña en pleno bosque, en la primera línea contra las llamas.
Tal y como se capta en el vídeo, los helicópteros descienden a escasos metros de nosotros, cargan agua en cuestión de segundos y vuelven a elevarse directos hacia la nube del incendio. La fuerza de las aspas al descender levanta un fuerte vendaval en la zona, salpicando todo a su alrededor con una fina lluvia de gotas. A última hora de este lunes nos dicen que han conseguido parar esos focos que amenazaban, de nuevo, al pueblo. El esfuerzo, a riesgo de sus vidas, ha valido la pena.
La estrategia del «contrafuego»
En este punto de abastecimiento nos acompaña Jerays Paz Aldecoa, vecino de Burgohondo y voluntario de Protección Civil, que nos detalla con precisión la maniobra conjunta que están realizando las aeronaves y los equipos de tierra.
«Están trabajando en la zona de la sierra, haciendo un fuego perimetral o contrafuego, porque arriba tenemos una pista agrícola que cruza toda la sierra», explica señalando el avance de las llamas. La táctica pasa por sacrificar terreno para salvar el resto: «Están haciendo un contrafuego de flanco derecho para batir todas las llamas según van en su avance. Así conseguimos que vaya controlado todo el incendio, que choque llama con llama y, con un poquito de suerte, no se vaya a ningún flanco y quede completamente apagado por la misma llama», detalla.
El apoyo aéreo es vital para que esta arriesgada maniobra funcione. La cercanía de la charca permite una «cadencia de descargas brutal». «Tardarán unos dos minutos en ir y venir. La verdad es que es un acoso constante a las llamas y se nota, porque ayuda bastante a las patrullas de tierra, a los Romeo y a los Charlis que están arriba, tanto a los técnicos como a los voluntarios», concluye Jerays.
Pero la batalla en Burgohondo no solo se está librando desde el aire; a ras de suelo cabe destacar la incansable labor de sus vecinos. Desde que saltó la primera chispa hace casi una semana, los lugareños no dudaron en organizarse para frenar el avance inicial de las llamas y proteger a la población con una implicación absoluta. A día de hoy, los propios vecinos siguen realizando patrullas de vigilancia día y noche para evitar cualquier nuevo foco.
Vigilan patrullando meticulosamente el monte quemado en busca de nuevos focos. Muchos de los troncos carbonizados albergan profundos agujeros en su interior que actúan como «hornos». Es precisamente en la detección y el apagado manual de estas trampas de fuego donde la dedicación y la valentía de los voluntarios se vuelven imprescindibles.
Lo último en España
-
Increpan al delegado del Gobierno en Madrid en un concurso hípico: «¡Lárgate y vete a desalojar Sol!»
-
Adif interrumpe el servicio de Cercanías en las zonas afectadas por las lluvias en la Comunidad Valenciana a partir de esta noche
-
Un inmigrante rocía un espray de gas pimienta en un autobús que trasladaba a invasores desalojados
-
Bernabé faltó a la reunión de coordinación de emergencias por la inminente DANA para asistir al acto de Sánchez en Madrid el sábado
-
Detenido en Ceuta un inmigrante por amenazar con un arma blanca a un militar
Últimas noticias
-
En 1995 Clint Eastwood compró un rancho de 54 hectáreas; años después donó las tierras para crear una reserva natural en California
-
¿Son tóxicos los suelos de caucho de los parques infantiles? Las posturas encontradas entre el sector del reciclaje y ecologistas
-
El circo de la acampada de la Plaza de España de Palma: montan una rave con Dj al grito de «¡viva la revolución!»
-
La Autoridad Portuaria busca el dibujo que iluminará el puerto de Palma esta Navidad
-
Una joven de 20 años compra una casa por 9.000 € en el pueblo de su abuela en Cuenca y resulta que sólo reformar el tejado le cuesta más que la vivienda