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Economía
Vivienda

Los propietarios que vendan su vivienda deberán indemnizar a los inquilinos residentes

Tanto los propietarios como los arrendatarios se preguntan qué ocurre con el contrato de alquiler cuando el inmueble cambia de manos

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La compraventa de viviendas con inquilinos genera muchas dudas en los ciudadanos de España, ya que tanto los propietarios como los arrendatarios se preguntan qué ocurre con el contrato de alquiler cuando la vivienda cambia de manos y, más importante, cuándo existe la obligación de indemnizar.

La respuesta a esta cuestión se encuentra en la Ley de Arrendamientos Urbanos, que regula los alquileres en el país. En su artículo 14 se fija en qué situaciones tiene el inquilino derecho a una compensación económica. Aunque muchos lo desconocen, el hecho de vender una vivienda no lleva consigo que el contrato se rompa.

La legislación en España protege al inquilino ante una venta. Cuando la vivienda cambia de propietario, el anterior propietario pasa a ser anterior arrendador, pero deja el contrato en los mismos términos, ya que el nuevo dueño no puede modificar las condiciones. La ley establece que, si el arrendador es persona física, el contrato tiene que respetarse cinco años y, si es empresa, hasta siete años.

Derecho a indemnización a los propietarios por la vivienda

La ley permite que el comprador solo esté obligado a respetar el contrato hasta los cinco o siete años. Eso garantiza que el inquilino permanezca en la vivienda. Una vez se cumpla ese tiempo, el comprador puede extinguir el arrendamiento, aunque en el documento esté firmado un plazo mayor.

Aquí es donde surge un problema. Si el inquilino se ve obligado a abandonar la vivienda antes de tiempo, tiene derecho a ser compensado económicamente, pero eso no recae sobre el nuevo propietario. Esa responsabilidad recae sobre el vendedor (antiguo dueño) que firmó el contrato. Ese es uno de los errores más comunes de los compradores.

La normativa española busca equilibrar los derechos de todas las partes. El inquilino quiere mantener la estabilidad, el comprador conocer sus límites y el vendedor asumir las responsabilidades de sus decisiones.