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Economía
VIVIENDA

El alza de precios por la guerra de Irán paralizará miles de obras en España en plena crisis de vivienda

Los promotores están pidiendo consejo a la patronal de la construcción para valorar si continuar o no con sus proyectos

La guerra en Irán pone en peligro la continuidad de miles de obras en España por la más que previsible subida del coste de las materias primas utilizadas en la construcción, como el petróleo, el gas, el acero, el aluminio, la madera o el asfalto. Así lo ha asegurado Mariano Sanz, secretario general de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) en conversación con OKDIARIO:

«Sin revisión de precios, si salimos a pérdidas, a las constructoras no les vale la pena seguir trabajando. Ya pasó con la guerra de Ucrania. O ralentizan las obras esperando a ver si vuelven a bajar los precios o las nuevas obras podrán empezar a quedar desiertas», ha advertido Sanz.

Desde la patronal de la construcción han destacado que, desde que estalló el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán están recibiendo en la CNC muchas llamadas de empresas promotoras preocupadas por el aumento de los precios de la energía y los combustibles que les preguntan qué hacer.

Sin estabilidad ni certidumbre sobre los precios las compañías no se ven capaces de arriesgarse a continuar con proyectos cuyos costes podrían superar con creces los estimados en un primer momento.

La necesidad de revisar los precios

Precisamente por esta razón, las constructoras han insistido en la urgencia de revisar la Ley de Desindexación, ya que la falta de actualización de precios -incluidos los costes energéticos- pone en riesgo la viabilidad de los contratos y puede frenar la ejecución de las obras, tanto de viviendas como de infraestructuras.

Dicha ley, explican desde la CNC, «estaba vigente para estas situaciones». Se trataba de una especie de fórmula de revisión de precios de las obras que se aplicaba de una forma automática: «Podíamos calcular la inflación que nos había supuesto sobre costes», apunta.

Sin embargo, esta norma desapareció y con ella la revisión de precios. La primera crisis que atravesó el sector de la construcción se produjo justo después de la pandemia.

En aquella ocasión las promotoras ya calcularon la existencia de un 25% de sobre costes. Sin embargo, tras la guerra de Ucrania, las materias primas siguieron subiendo y ocasionaron hasta un 42% de sobrecostes.

Recuerdan desde la patronal que muchos materiales de construcción se han disparado más de un 45% desde 2021. Y que, dado que el periodo de maduración de la ejecución de una obra va de 24 a 36 meses, la predictibilidad de los costes en una situación tan incierta y fluctuante como la actual es especialmente complicada.

En el caso concreto de la vivienda, los datos muestran que el coste de construcción de la obra nueva seguiría al alza por este encarecimiento de los materiales. Sólo en los últimos cinco años, hacer vivienda de obra nueva ya cuesta un 32% más que antes de la crisis sanitaria.

Obras abandonadas y penalizaciones

El secretario general de la CNC explica que las constructoras celebran cuando consiguen algún año entre un 3% y un 5% de beneficio. «Si tú ese pequeño margen lo afectas con una subida de precios que a ti no te compensan… No vas a salir a trabajar para perder dinero», aclara.

«En la guerra de Ucrania las obras se paraban a la espera de que se cambiara la situación, cosa que no sucedió y muchas obras se quedaron desiertas porque no valía la pena seguir si no se modifican los precios. En aquel momento, la Administración sacó una revisión excepcional de precios», comenta.

En esta ocasión, desde la patronal tienen claro que hasta que no se paralicen miles de obras las Administraciones Públicas no reaccionarán con este tipo de ayudas. Mientras tanto, confiesan que el sector está asustado y valorando cómo actuar de cara a las próximas semanas.

«Todavía no tenemos capacidad de reacción. Deberían, en algún momento, aplicar una revisión de precios, que es el mecanismo más fácil para intentar compensar un poco el el desastre en el que estamos metidos», sentencian.

Para todos los empresarios dedicados a la construcción, parar supondría enfrentarse a duras penalizaciones por no cumplir con los objetivos y plazos establecidos a priori. Sin embargo, subrayan que en la mayoría de los casos se pierde menos dinero paralizando la obra que pagando la penalización correspondiente.