Ver para creer: lleva dos años de okupa en casa de una anciana de 83 años y «fue llorando a los juzgados porque…»
Inquiokupas llevan meses en casa de una familia con discapacidad
El truco de un abogado para acabar con la inquiokupación
El drama de una víctima de okupas que comparte habitación con su hija
Los okupas siguen campando a sus anchas por España y han encontrado en la inquiokupación su principal método. Es decir, comenzar viviendo de alquiler, pero dejar de pagar y convertirse en okupa.
Por desgracia, hay situaciones muy desagradables; sobre todo cuando afectan a los más mayores. El programa de Cuatro En Boca de Todos mostró un caso bastante significativo.
Paquita, una anciana de 83 años, lleva casi dos años viendo cómo la inquilina de su casa se niega a pagar el alquilar y no quiere abandonar la vivienda. Lo peor de todo es que la ha amenazado y acusado falsamente de algo muy grave.
Okupa su casa casa y le hace una acusación gravísima
Paquita cobraba a su inquilina por una vivienda unifamiliar en Carranque, un pueblo de Teruel, 450 euros. Además, rebajó 25 euros la cantidad en un gesto de buena voluntad. Sin embargo, la ya convertida en inquiokupa lleva dos años sin pagar.
De momento, ya hay una orden desahucio, pero la okupa ha insistido en que no tiene intención de marcharse, ya que no tiene una alternativa a donde ir. De hecho, dejó de pagar el alquiler cuando su marido se fue de casa.
Según relata Paquita, lo más grave es que la okupa le ha acusado de ser la causante de un intento de suicidio: «Fue llorando al juzgado a lágrima viva diciendo que se había cortado las venas por mi culpa».
Además, esa no es la única acusación que le hace la okupa. La propia inquiokupa afirmó que Paquita envió a sus hijos a sacarla del lugar. Algo que la ley prohíbe.
Aunque reconoce que lleva meses sin abonar el alquiler, la okupa ha defendido su posición diciendo que «ella tenía que hacer algunos arreglos en la casa, pero nos los realizó».
El drama de una anciana de 83 años víctima de la okupación
Paquita heredó la casa después del fallecimiento de su madre y decidió ponerla en alquiler, para complementar su pensión. Hay que destacar que el precio de la vivienda es únicamente de 450 euros.
No obstante, la inquilino dejó de abonar el alquiler en el momento en que se separó de su pareja e insiste en que no tiene ni dinero para hacerlo ni una alternativa habitacional.
Lo sorprendente es que la inquiokupa reconoce todos los hechos: «Es verdad que ha puesto una orden de desahucio y yo no me niego, pero no me voy a ir, no tengo opción».
Una anciana de Teruel sufre carencias por culpa de su okupa
«No me pagas y yo estoy teniendo carencias por no cobrar», resumía Paquita emocionada. La mujer de 83 años confesaba que se había preparado toda su vida, para poder vivir cómodamente cuando llegase a la vejez.
Sin embargo, toparse con una okupa y con las dificultades que ello genera en España han truncado su sueño. «Tiene un valor sentimental muy grande, era de mi madre. Ella no la pudo disfrutar por desgracia y yo tampoco», decía entre lágrimas.
Sea por falta de recursos o no, la realidad es que no podemos olvidar quién es la víctima de esta situación. A eso hay que añadirle que, según Paquita, la inquiokupa recibe una ayuda social.
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