Economía

Telefónica ve arriesgado empezar el despliegue de 5G antes de 2020

Telefónica considera que es «arriesgado» comenzar el despliegue comercial de la futura red móvil 5G antes de 2020, porque eso implicaría tomar «una decisión tecnológica demasiado temprana», «sin poder negociar precios» y «con equipos provisionales» que seguramente habría que cambiar.

Así lo ha asegurado el director de Estrategia y Desarrollo de Red e Infraestructuras de Tecnologías de la Información (TI) de Telefónica España, Javier Gutiérrez, que ha recalcado que el 5G «se está acabando de especificar ahora» y que habitualmente «pasa un año» desde que se cierran las especificaciones hasta que se tienen equipos «con madurez tecnológica suficiente».

«Si alguien se tira a la piscina, y no es descartable, y hace despliegues, no te digo masivos pero sí abundantes, del 5G el año que viene, va a ser con una tecnología precomercial que va a tener que actualizar seguro a nivel software y es posible que tenga que cambiar equipos», ha apuntado en una entrevista con Efe.

La visión de Telefónica, ha añadido, es que este año empezarán a tener equipos «muy rudimentarios» para hacer pilotos de campo y en 2019 recibirán equipos «un poquito más maduros».

«Estaremos en condiciones de saber qué queremos comprar de cara a un despliegue comercial en 2020. No vemos un despliegue comercial antes de 2020», ha recalcado.

El despliegue de una generación móvil suele prolongarse unos 5 o 6 años si se toma como referencia lo ocurrido en las anteriores, y supone un gasto a las operadoras de miles de millones de euros, tanto en compra de espectro como en nuevas antenas, equipos y redes.

El primer desembolso por parte de las operadoras en España se producirá este año, posiblemente antes del verano, con la subasta de espectro en el tramo alto de la banda de los 3,5 GHz, la primera habilitada para el 5G, aunque Gutiérrez cree que, hasta que no dispongan de la banda de 700 Mhz, la del segundo dividendo digital, no podrá acometerse un despliegue a nivel nacional.

«Sería absolutamente inviable dar cobertura nacional con la banda de 3,5 GHz. No tendría ningún sentido», ha señalado. Gutiérrez tampoco ve «viable» recurrir para ello a las ondas milimétricas (26-28 GHz), ya que, debido a su corto alcance, habría que instalar «tal cantidad de células» que las inversiones se dispararían.

La aproximación natural, similar a la hecha en otros despliegues, es utilizar una banda baja, en este caso la de 700 MHz (actualmente utilizada por la TDT, con lo que habrá que hacer una nueva resintonización), para lograr la masificación de la cobertura y una más alta, la de 3,5 GHz, para dar capacidad, ha explicado.

Como novedad, se va a contar con la banda de ondas milimétricas para garantizar grandes capacidades en entornos muy concretos, como un complejo residencial o industrial, ha añadido.

Gutiérrez prevé que en 2020 el despliegue se hará con la banda que estará disponible -3,5 GHz- «selectivamente en aquellos sitios donde haya una demanda de servicios» y que para ello es necesario contar para ese año con una red 4G «muy tupida» y con una cobertura «muy grande», en la que se pueda avanzar en conceptos como la baja latencia o la conectividad de dispositivos de internet de las cosas (IoT), dos de las grandes mejoras asociadas al 5G.

Ante el gran desembolso que el 5G supondrá para las operadoras, algunas compañías han comenzado a plantear la posibilidad de compartir infraestructuras e, incluso, frecuencias, lo que se conoce como mutualización, que es una de las novedades del reciente reglamento sobre el uso del espectro.

Gutiérrez ha apuntado los «hándicap operativos» de la compartición, ya que, cuando se despliega una nueva red móvil, hay que empezar apoyándose en la anterior, en este caso la 4G.

«Si empiezas a hacer comparticiones, es muy difícil optimizar la red celular a gusto de todos» y se perdería «diferenciación», ha apuntado.

Tampoco ve claro que tecnológicamente se pueda hacer «una mutualización muy amplia», ya que, con la visión tecnológica actual, «hay una serie de limitaciones», como que cada compañía tendría que tener su equipo de radio o que, si se comparte entre dos, «las bandas tendrían que estar contiguas».

Gutiérrez, que ha conocido el desarrollo del 2G, 3G y 4G, asegura que nunca ha visto «una inflación de expectativas» y en una fase «tan temprana del desarrollo tecnológico» como la actual.

«Me da un poco de miedo, porque parece que todo es 5G. Oyes hablar a los medios de comunicación, pero también a los ayuntamientos, a las comunidades autónomas… Hay una especie de efervescencia, de expectativas que están muy bien, pero tenemos que aterrizar un poquito», ha apuntado.