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Wall Street y el Ibex rompen el pesimismo: resultados, petróleo e IA impulsan el rally de agosto en los mercados

Los mercados afrontan agosto con un escenario mucho más favorable de lo esperado tras la Fed y los resultados semestrales

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  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

Los mercados comienzan agosto con un escenario mucho más favorable del que muchos inversores imaginaban hace apenas unos días. Tras superar una semana marcada por la reunión de la Reserva Federal, una intensa temporada de resultados empresariales y el repunte de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, el foco vuelve a situarse sobre los activos de riesgo.

Además, el anuncio de Donald Trump de cancelar un ataque a gran escala contra Irán ha provocado una fuerte caída del precio del petróleo, con el Brent llegando a desplomarse más de un 7%, reduciendo parte de la presión inflacionista que preocupaba a los mercados.

Aunque la intervención conjunta sobre el yen podría mantener elevada la volatilidad durante los próximos días, el escenario de fondo apunta a un mes de agosto más tranquilo de lo que muchos esperaban.

Dejando a un lado la prudencia, los expertos de XTB señalan que el mercado ha logrado superar algunos de los eventos con mayor capacidad para provocar un reajuste brusco de las carteras.

El S&P 500 se encuentra ya a sólo un 1,6% de sus máximos históricos, mientras que su versión equiponderada, que refleja el comportamiento medio de las compañías del índice y no únicamente el de las grandes tecnológicas, alcanzó nuevos máximos la semana pasada. Una señal de que el rally comienza a apoyarse sobre una base cada vez más amplia.

La gran diferencia respecto a semanas anteriores ha estado en la temporada de resultados. Hace apenas unos días, Alphabet y Tesla fueron castigadas por el mercado al anunciar unos planes de inversión en inteligencia artificial superiores a lo esperado, despertando dudas sobre la rentabilidad futura de ese enorme esfuerzo inversor.

Mirada puesta en las  ‘7 Magníficas’

Sin embargo, esta semana Amazon y Microsoft han cambiado completamente la narrativa. Ambas compañías no solo mantuvieron sus ambiciosos planes de gasto, sino que demostraron con sus resultados que esas inversiones ya empiezan a traducirse en mayores ingresos, mejores márgenes y un retorno cada vez más visible.

Según XTB, el mercado sigue dispuesto a financiar el enorme desembolso en inteligencia artificial, siempre que las compañías sean capaces de demostrar que la monetización avanza al mismo ritmo.

Los números de la temporada de resultados respaldan este optimismo. Con algo más del 60% de las compañías del S&P 500 habiendo publicado sus cuentas, el 86% ha superado las previsiones de beneficio y el 77% las de ingresos, mientras que el crecimiento agregado de los beneficios alcanza el 47,4% interanual, el mayor desde 2021.

Incluso excluyendo el impacto extraordinario de Alphabet y Amazon, el crecimiento de los beneficios seguiría situándose cerca del 29%, confirmando que la mejora empresarial se está extendiendo a un número creciente de compañías y sectores. Además, los analistas han vuelto a revisar al alza sus previsiones para el tercer trimestre, algo poco habitual en esta fase del año.

La «Teoría Messi»

Muchos inversores han atribuido el repunte de las rentabilidades al nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh. 

Warsh ha dejado claro desde el primer día que quiere romper con la política de forward guidance utilizada durante años por la Reserva Federal. Su estrategia consiste en ofrecer muy pocas pistas al mercado y permitir que sean los propios datos económicos los que vayan construyendo las expectativas de tipos.

Desde XTB señalan que algunos analistas ya han bautizado este enfoque como la «Teoría Messi»: intervenir lo mínimo posible y reservar la actuación para el momento realmente decisivo.

El problema es que esa menor comunicación obliga a los inversores a exigir una mayor prima de riesgo para mantener bonos a largo plazo. La incertidumbre aumenta, la volatilidad también y la curva de tipos vuelve a ganar pendiente, especialmente porque los mercados consideran que la inflación todavía puede permanecer elevada durante más tiempo.

En su opinión, el mercado está prestando demasiada atención a las palabras de Warsh y demasiado poca a los tipos de interés reales. Son estos últimos los que realmente están explicando el comportamiento reciente de la renta fija. Si los tipos reales continúan aumentando por la fortaleza de la inversión y las necesidades de financiación, las rentabilidades de los bonos seguirán bajo presión.

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