Economía

Lázaro se descarta como sucesor de Rosell en la presidencia de la CEOE

El presidente de la patronal madrileña CEIM y vicepresidente de la CEOE, Juan Pablo Lázaro, afirma en una entrevista con Efe que no piensa presentarse a las elecciones a la presidencia de la CEOE, al tiempo que alaba la labor realizada por Juan Rosell, que dejará el cargo a finales de año.

«Tengo una empresa y no se puede ser presidente de la CEOE a tiempo parcial. La CEOE requiere dedicación prácticamente en exclusiva», dice Lázaro, que explica que la complejidad de la patronal nacional nada tiene que ver con el cargo que ahora desempeña al frente de los empresarios madrileños.

A su juicio, Rosell -que va a cumplir ocho años al frente de la CEOE- ha hecho una labor de reestructuración importante dentro de la organización.

«El camino está ya andado. En cuanto a organización y al equipo que hay hemos avanzado y yo creo que hay que seguir esa línea», asegura Lázaro, que aboga por que el sucesor de Rosell sea «alguien que conozca la casa, que conozca el mundo asociativo y que obviamente esté vinculado al mundo de la empresa».

Añade que tiene que ser alguien «que pueda dedicarse en cuerpo y alma a la organización», algo que para quienes están en cuenta de resultados diaria es «imposible», pero rehúsa dar nombres.

Aunque dentro de la CEOE se le tiene como representante del sector más crítico por ser contrario a la firma de un acuerdo salarial general con los sindicatos, Lázaro se muestra partidario de que los salarios suban.

Tras el acuerdo alcanzado hace un par de semanas para el sector público, Lázaro dice que también es importante que en el sector privado se pueda llegar a un acuerdo con los sindicatos, «que siempre ha sido así», y cree que sería «muy bueno para dar una imagen de confianza».

No obstante, sostiene que hay que tener en cuenta la heterogeneidad y la competitividad de las empresas, al tiempo que defiende que el acuerdo no se circunscriba al alza salarial sino que también contemple cuestiones como la productividad, la formación o la transformación digital.

Al respecto, pone en valor el papel de la negociación colectiva como sostenedora de la paz social y como herramienta para la transformación del mercado laboral.

«Uno de los activos que tiene España es la capacidad que hemos tenido patronal y sindicatos de ponernos de acuerdo. Ha sido un tema clave, en la Transición y ahora también. Precisamente por todos los cambios de futuro y tecnológicos que se están produciendo es importante que analicemos juntos hacia dónde vamos y que diseñemos el modelo de ahora y de los próximos años», afirma.

Por eso ve fundamental que el país tenga unos sindicatos y unas patronales fuertes «con un sistema de financiación claro que les permita crecer».

Sobre la situación económica dice que el país se encuentra en un momento de fortaleza, como avalan los datos macroeconómicos, si bien recuerda que en todos los sectores las cosas no van igual de bien y que alrededor de un 40 % de las pymes está todavía en pérdidas.

En general se muestra optimista, pero señala la importancia de contar con un marco de estabilidad política que favorezca la inversión y la actividad empresarial.

Como amenazas externas señala el encarecimiento del petróleo, la subida de tipos que ya se ha iniciado en Estados Unidos y las políticas proteccionistas que podrían derivar en una guerra comercial.

Entre los retos económicos a afrontar, destaca las consecuencias devastadoras que la crisis económica ha tenido sobre personas y empresas, el auge de economías emergentes como China e India y la revolución tecnológica que «hace que las reglas de juego hayan cambiado absolutamente y para siempre».