Lagarde revive al fantasma de Trichet: subir tipos contra la inflación sumió a Europa en la crisis de deuda en 2012
El mercado espera que el BCE mantenga los tipos de interés al 2%
El mercado lo tiene claro, a menos que los datos preliminares del IPC deparen una sorpresa al alza muy significativa, el Banco Central Europeo (BCE) mantendrá los tipos sin cambios esta semana.
La propia presidenta Christine Lagarde anticipaba en un discurso de la semana pasada que la autoridad monetaria mantendrá sin cambios el tipo de intervención en el comité del día 30 de abril.
Sin embargo, Lagarde podría aprovechar su rueda de prensa para sentar las bases para que las subidas de tipos comiencen ya en junio. El BCE está decidido a no repetir los errores del pasado reciente, lo que significa que es posible que la subida de los tipos de interés no esté muy lejos.
Lagarde explicó que “permitir un repunte de este tipo sin respuesta podría suponer un riesgo de comunicación: el público podría tener dificultades para entender una función de reacción que no reacciona”. Por ello, una subida de tipos en junio es más o menos inevitable.
Por ahora, al situarse en el 2%, el tipo de interés de referencia del BCE se encuentra dentro del rango neutral al que ha hecho referencia (1,75%-2,25%). Esto contrasta con 2022, cuando el tipo de depósito aún se situaba en el -0,5%, lo que era claramente expansionista.
Aunque el tono de la comunicación se ha vuelto más agresivo, aún no alcanza los niveles que suelen preceder a un ciclo de subidas sostenido, al igual que ocurrió ayer en la Fed, que mantuvo sus tipos.
Pese a ese punto en común, la realidad de cada banco central es diferente. El organismo presidido por Lagarde se encuentra más tensionado que el de Powell.
La inflación se dispara hasta el 3%
Según Javier Cabrera, analista de mercados, el BCE “tiene una papeleta complicada”. La región está afectada por una dependencia energética del exterior y la inflación de la Zona Euro de varios países está por encima del 3%, como es el caso de España.
Esto pone al BCE en una situación difícil porque si sube los tipos de interés con fuerza en las próximas reuniones para frenar la inflación en los países con mayores repuntes, puede causar una recesión en los que se están viendo menos impactados.
Sin embargo, si no actúa, la inflación se puede volver a descontrolar y ser mucho más pegajosa de lo que en un inicio se esperaba. Incluso se puede llegar a pensar que Lagarde repita los errores de Trichet en 2011.
Los analistas ven en la posible postura hawkish de Lagarde una fuerte correlación con la política que llevó en su día Trichet. Aunque esta vez por una crisis energética y no por una presión de deuda inicial.
Es cierto que hay paralelismos, pero el escenario es diferente. Cabrera señala que la deuda de los estados está en niveles preocupantes y el déficit es estructural.
Correlación con la crisis de 2012
Sin embargo, la situación de la banca es mucho más sana y el BCE actúa como prestamista de última instancia, con diversas estrategias para las crisis e incluso compras focalizadas para controlar las primas de riesgo.
Esto significa que la capacidad para anestesiar a los mercados es mayor, aunque en realidad a largo plazo pueda llevar a una mayor debilidad del proyecto euro.
Los analistas opinan que el despunte inflacionario será más focalizado en este 2026 y debería rebajarse a medida que el conflicto llega a su fin y la producción entra en la normalidad.
Dicho esto, todo depende de la duración del conflicto. «Creemos que para mantener la confianza en el euro el BCE debe respaldar la idea de que su mandato se centra en controlar la inflación», añade el analista.
Cabrera no espera que en corto plazo vayamos a ver una gran crisis del euro como la del 2012, aunque señala que la Zona Euro necesita que los países empiecen a tomar medidas fiscales para reducir el déficit y la deuda.
Si bien, Martin Wolburg, economista sénior de Generali AM, pronostica que con la subida de los precios de la energía provocada por la guerra en Irán la inflación de la zona euro pueda llegar al 4% interanual en los próximos meses.
Al economista le recuerda más este episodio al de 2022 que al de 2011, cuando el tsunami inflacionista pospandémico, amplificado por la guerra en Ucrania, pilló al BCE con el pie cambiado.
Los expertos esperan subidas en junio
Dicho esto, los indicadores clave propios del BCE parecen mucho más favorables que en 2022 y la estrategia actualizada para 2025 refleja las lecciones aprendidas del pasado.
Recientemente, la presidenta Lagarde declaró que incluso un rebasamiento de la inflación de corta duración podría ya desencadenar una subida moderada por razones de señalización y credibilidad.
«Consideramos ligeramente más probable que el BCE suba su tipo de interés de referencia en 25 puntos básicos hasta el 2,25% en junio», el límite superior del rango de política neutral, y «consideramos exageradas las expectativas del mercado de una subida de unos 50 pb en 2026», señala Wolburg.
Karsten Junius, economista jefe en J. Safra Sarasin Sustainable AM, ha señalado claramente que el BCE “no se dejará paralizar por la duda” a la hora de responder al shock de precios energéticos.
Expertos de Neuberger señalan que los miembros del BCE podrían debatirse entre evitar una reacción tardía ante un repunte de precios (como en 2022) o esperar para ver si surgen efectos de segunda ronda.
Hasta ahora, los inversores parecen considerar que la inflación es el principal riesgo, lo que ha generado aversión al riesgo en los mercados.
Esto ha influido en las expectativas del mercado, que, asumiendo que no habrá una solución a corto plazo para la crisis, contempla dos subidas de tipos del BCE antes de finales de julio.
La guerra protagoniza la reunión
Ibercaja Gestión, en línea con el consenso de mercado, que aunque el BCE esté preparado para actuar elevando el tipo de intervención, lo va a hacer de forma cauta y esperará a tener un dibujo más claro del escenario al que se enfrenta Europa.
Cabrera por su parte cree que Lagarde pondrá el principal foco en Oriente Medio y el impacto a las cadenas de suministro, así como en el impacto en el mercado laboral.
La presidenta dejará abierta la puerta a subir los tipos en las próximas reuniones y debería , según los expertos, poner especial énfasis en su defensa del euro.
Sin duda, un euro débil puede agravar la crisis energética, ya que esta cotiza en dólares en los mercados internacionales y ya se ha visto fortalecido desde el estallido del conflicto.
Más allá de la política monetaria, de la inflación y de reducción del balance, otro tema clave será la ciberseguridad.
Recientemente, el BCE ha convocado a los grandes bancos europeos para exigir planes de contingencia ante Mythos, la nueva inteligencia artificial de Anthropic capaz de detectar miles de vulnerabilidades críticas que amenazan la estabilidad del sistema financiero global
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