Economía
Análisis

No hay razones para el triunfalismo oficial ante los datos de empleo y paro de septiembre

Diego Barceló Larran es director de Barceló & asociados.

El Ministerio de Trabajo tituló la nota de prensa en la que informó de los datos de paro registrado de septiembre, así: “El paro registrado desciende en 26.329 personas, el mejor septiembre de la serie histórica”. No debería sorprendernos, al venir esto de un gobierno que prefiere la propaganda a la buena gestión.

Comparar el número de parados de un mes con el del mes anterior, aunque aritméticamente puede hacerse (el papel lo aguanta todo), técnicamente no tiene sentido. No lo tiene por una cuestión de “estacionalidad”. Es lo mismo que ocurre al comparar las ventas de cerveza del verano con las del invierno: el calor, que invita a un consumo mayor, hace que la comparación no tenga mayor sentido, aunque el papel la resista. Lo relevante es comparar con el mismo mes del año anterior, y eso da un incremento de 696.800 parados (+22,6%).

Pero hay más. Alguien puede decir: “Adelgacé 3 kilos, más que nunca en mi vida”. Eso, que a primera vista parece un logro, no lo es tanto si nos dicen que antes de perder esos kilos, la misma persona había engordado 15. Algo así ocurre con el Gobierno de Pedro Sánchez: entre diciembre y agosto, sumó 639.000 parados más; ahora intenta vender como un logro histórico una rebaja de 26.000. Reducción en el número de parados que no alcanza a compensar, ni siquiera, la subida del paro de agosto. Una burla para los 3,8 millones de desocupados.

No hay lugar alguno para el triunfalismo. Se han perdido 447.100 empleos en los últimos doce meses (-2,3% interanual). Hay 605.900 asalariados en ERTEs, que no saben si volverán a trabajar. Hay cientos de miles de autónomos cuyas actividades tambalean. Una de cada quince empresas ha desaparecido en los últimos doce meses (lo que hace un total de más de 100.000 firmas perdidas). Aunque los socialistas de todos los partidos no lo sepan, cuantas menos empresas hay, es menor la probabilidad de dar rápidamente un empleo a los parados.

La firma de contratos indefinidos para empleos de jornada completa (lo que los socialistas de todos los partidos llaman “empleo de calidad”), cayó un 61% en los últimos doce meses. El paro entre los menores de 25 años creció un 39% interanual, mientras que los inmigrantes sin empleo son ahora un 44% más que hace un año.

Es cierto que el coronavirus ha complicado la situación económica (y sanitaria) hasta lo inimaginable. Pero los problemas de la economía son anteriores a la pandemia y consecuencia directa de las malas decisiones del sanchismo. Daré solo cuatro ejemplos. El número de empresas cae en septiembre por décimo mes consecutivo. El empleo agropecuario ha caído en 15 de los últimos 16 meses. De los últimos 20 meses, la firma de contratos indefinidos cayó en 18 y creció en 2. El paro entre inmigrantes lleva 12 meses seguidos subiendo.

Boicot a la recuperación rápida

El gobierno sigue poniendo el foco en la parte asistencial, pero no hace nada para favorecer la recuperación posterior. En este último sentido, lo fía todo a la reactivación del resto de países europeos, al dinero que llegue de la UE y a que alguien invente pronto una vacuna eficaz contra el covid-19. La verdad es aún peor: el gobierno socialcomunista boicotea la posibilidad de una rápida recuperación económica, al erosionar la confianza (anuencia con los ataques al Rey desde el propio gobierno, trato de favor con los separatistas, descontrol de las cuentas públicas, amenaza de aumento de impuestos, etc.).

En esta última parte de 2020, se abren dos posibilidades, de inútil cuantificación. Una es que la expansión del gasto público asistencial, aunque entorpezca la recuperación económica, sea un dique que contenga los daños de la crisis. La otra es que muchas más empresas no puedan resistir y que también haya una “segunda ola” de paro, complicando las de por sí frágiles perspectivas para 2021.

Diego Barceló Larran es director de Barceló & asociados. Twitter: @diebarcelo