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Se sincera décadas después

Zidane y el cabezazo a Materazzi: «No son arrepentimientos, es parte de mi carrera; no estoy orgulloso de lo que pasó»

Zinedine Zidane ha vuelto a hablar, 20 años después, de uno de los episodios más recordados

El ahora seleccionador francés se refiere al polémico cabezazo a Materazzi

"No son arrepentimientos, pero es parte de mi carrera. No estoy orgulloso..."

Zinedine Zidane ha vuelto a hablar, 20 años después, de uno de los episodios más recordados y polémicos de su carrera: el cabezazo a Marco Materazzi en la final del Mundial de Alemania 2006. Aquella agesión en el tramo final de la prórroga del partido entre Francia e Italia terminó con la expulsión del francés y se convirtió en la última imagen de su trayectoria como futbolista profesional. Dos décadas después, el ahora entrenador de la selección francesa mantiene la misma postura que ha defendido en anteriores ocasiones.

Zidane no asegura arrepentirse de lo ocurrido, pero tampoco trata de justificarlo ni esconder que no se siente orgulloso de aquella reacción. «No son arrepentimientos, pero es parte de mi carrera. No estoy orgulloso de lo que pasó, ya lo he dicho antes y lo repito», explica al ser preguntado nuevamente por el recordado episodio, imágenes que se han repetido miles de veces desde aquella noche en Berlín.

Francia e Italia llegaban a la final del Mundial con la Copa del Mundo en juego y el encuentro terminó 1-1 después de 90 minutos. En la prórroga, cuando todo parecía encaminado hacia los penaltis, Zidane protagonizó el incidente que terminó marcando para siempre aquella final. El centrocampista francés golpeó con la cabeza en el pecho a Materazzi y el árbitro argentino Horacio Elizondo le mostró la tarjeta roja. Zidane abandonó el terreno de juego y no pudo participar en la tanda de penaltis, en la que Italia terminó proclamándose campeona del mundo.

El nuevo Zidane como seleccionador

Dos décadas después, Zidane insiste en que aquella acción no puede resumir todo lo que hizo durante sus años como futbolista. «Las imágenes siempre me lo recuerdan, ya que las repiten constantemente por todas partes. Por suerte, no solo jugué esa final. También tengo otros recuerdos positivos», dice Zidane, dejando claro que prefiere que su legado no quede reducido a unos segundos de una noche especialmente tensa.

De hecho, cuando le preguntaron por su mejor recuerdo en el Stade de France, Zidane no dudó en trasladarse a uno de los momentos más gloriosos de su carrera. El ex futbolista señaló el Mundial de 1998, conquistado por Francia precisamente en ese estadio y ante Brasil. «No voy a ser muy original, creo que es lo que hicimos con los chicos en el 98. Ganar el Mundial y, además, contra Brasil, fue un sueño hecho realidad», recuerda.

La historia ha hecho que Zidane y Materazzi sigan inevitablemente unidos por aquella acción. El francés reconoce que desde entonces no ha vuelto a hablar con el italiano, aunque con el paso de los años ambos han explicado diferentes aspectos de lo ocurrido. Materazzi llegó a reconocer que había provocado verbalmente a Zidane durante el partido, mientras que el francés ha contado en anteriores ocasiones que los comentarios estuvieron relacionados con su hermana Lila. Ahora, dos décadas después, Zidane ha vuelto  encontrarse con Italia, aunque desde una posición completamente diferente. Ya no está sobre el césped defendiendo la camiseta francesa, sino sentado en el banquillo como seleccionador.