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11 días después de hacer campeona del mundo a la Selección española

Luis de la Fuente: «No hay mayor felicidad que ver a todo un país unido y orgulloso de su selección»

El seleccionador repasa con OKDIARIO la victoria de España en el Mundial y aspira a más: "No hemos tocado techo"

Vea la entrevista al completo con Luis de la Fuente

  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

Luis de la Fuente no puede ocultar su sonrisa. Hace menos de dos semanas que hizo historia con España en un contexto especialmente complicado con la consecución del segundo Mundial. La selección volvió a unir a un país, como el mismo seleccionador prometió en su presentación hace tres años. «Quería recuperar el espíritu de 2010 y ver que la gente volvía a sentir la selección como algo suyo», afirma con rotundidad.

El riojano, un tipo normal donde los haya, destaca que el talento se ha puesto al servicio del grupo y que esa unión ha sido la fuerza de una selección que, quizá, nombre por nombre no era la mejor de la historia de España. La unión del equipo, sin embargo, ha superado cualquier expectativa, trayendo una segunda estrella a nuestro país y convirtiendo a Luis de la Fuente en el mejor seleccionador de la historia. Como para no estar disfrutando de días de vino y rosas.

PREGUNTA: ¿Cómo lleva la digestión del triunfo?

RESPUESTA: El proceso de digestión está siendo lento. Hay que hacer una buena digestión porque hasta que no va pasando el tiempo y te vas dando cuenta de la dimensión de lo que hemos vivido, no te haces a la idea. Yo me voy haciendo a ello en la medida en que voy viendo la reacción de la gente, que está siendo increíblemente fantástica. Entiendo que con el tiempo nos daremos cuenta de que ha sido algo muy, muy grande.

P: Imagino que alucinó cuando llegaron a Madrid y se encontraron con dos millones de personas en Cibeles.

R: Después de la experiencia de la Eurocopa, que también fue fantástica, brutal… Esto ha superado todas las expectativas. No pensábamos que podía ser algo tan grande, tan emocionante, con tanta gente tan entregada y duplicando los números de entonces. Sinceramente, se ha escapado un poco de lo que podíamos haber imaginado. Estuvo muy por encima de nuestras expectativas.

P: ¿Ha conseguido el fútbol unir a la sociedad en un momento de gran fragmentación en España?

R: Desde luego. Yo siempre digo que no hay mayor felicidad que ver a los demás felices. No hay mayor felicidad que ver a un país entregado con un mismo objetivo, por una misma causa. Es emocionante ver algo tan natural y tan legítimo como reivindicar que te gusta tu país y que estás orgulloso de ser español.

Y es muy bonito ver a la gente expresarse libremente de esa manera, soltar todos sus deseos y ver, insisto, a la gente entregadísima y volcada con su selección. Porque no hacemos otra cosa que intentar representar de la mejor manera posible a todo un pueblo, a todo un país. Creo que ese es el mayor de los orgullos.

P: Muchos jóvenes salieron a las calles y se volcaron con el equipo. ¿Sienten que son una inspiración para esa nueva hornada?

R: Estoy feliz de ver a todo tipo de gente de todas las edades volcada con su selección, pero especialmente por ellos. Los jóvenes están viviendo la experiencia de lo que representa ser español, que no es más que sentirte orgulloso de tu procedencia, de tu origen. Además lo sienten con naturalidad, con normalidad, con libertad…

Y eso es lo que esta selección ha conseguido dentro de la ciudadanía. Que la gente exprese libremente que está feliz de ser de la mejor nación del mundo y que es un orgullo representar así, de esa manera, a tu país y ver en los ojos la expresión de la gente, la felicidad. Insisto en que no hay mayor felicidad que ver a la gente feliz.

P: ¿Ha podido volver a ver la final del Mundial?

R: No, todavía no la he podido ver. Al final queda esa cosilla que dices… a ver si no van a meter un gol en la repetición (risas). No, no, no he tenido tiempo, la verdad. No he querido saber nada de fútbol desde que acabó el Mundial. Tenemos otra responsabilidad, otras obligaciones y me he centrado en atender estas otras obligaciones, como estar cerca de la gente. El fútbol ya llegará en los próximos días. Seguro que repasaremos y revisaremos todo de nuevo.

P: Cualquiera que no entienda mucho dirá que apenas sufrieron. Dominaban todos los partidos y solo encajaron un gol.

R: Hemos sufrido en todos los partidos. Lo que sucede es que la forma de comportarse del equipo ha sido espectacular y hemos dado una sensación de dominio. Es verdad que en todos los partidos sentimos que estábamos por encima del rival, pero eso no te garantiza nada en el fútbol actual. Incluso siendo superior al rival, puedes perder. Y nosotros no queríamos cometer errores, no queríamos darle opciones al rival.

Y no estoy de acuerdo en eso del sufrimiento. Si me permites hablar de eso, yo no entiendo el deporte sin sufrimiento. Todo lo que cuesta hay que sufrir para ganarlo y nosotros somos un equipo hecho en esa filosofía, en trabajar mucho, en sufrir mucho, en esforzarnos mucho. Creo que ese es uno de los principales valores de esta generación de futbolistas.

P: Le ha tocado tomar muchas decisiones complicadas en este Mundial para obtener este resultado.

R: Bueno, esa es la responsabilidad que tenemos. Una de las principales funciones que tienen los entrenadores es la toma de decisiones, no sólo futbolística, sino también en lo que se refiere a temas humanos que nosotros tratamos con futbolistas y que luego tienen que desarrollarse y desempeñarse cada uno en su demarcación de la mejor manera posible.

Yo siempre he dicho que actúo con honestidad, con honradez, pero con máxima exigencia. Y luego, obviamente, pensando en que las decisiones que se toman siempre son lo mejor para el equipo. Yo sólo pienso en que todo lo que tengamos que decidir redunde en beneficio del equipo. Y eso es lo que hemos hecho. Con mucha información, porque nosotros la tenemos de primerísima mano, desde el total y absoluto conocimiento de lo que sucede.  Eso es lo que nos mueve también, ese es el leitmotiv de nuestro trabajo: ver qué hay que hacer para que el equipo funcione, para que seamos capaces de estar más cerca de ganar el partido. Y es verdad que con estos futbolistas uno se equivoca muy poco porque son todos muy buenos.

P. Sentar a Pedri, Llorente o Nico Williams no ha tenido que ser sencillo para Luis de la Fuente y su cuerpo técnico…

R. Nuestro planteamiento, el de todo el cuerpo técnico, siempre ha sido dar la misma importancia a todos los jugadores. Forma parte de nuestra filosofía. Para nosotros no es más importante el que empieza el partido que el que lo termina. De hecho, muchos partidos importantes los han decidido futbolistas que salieron desde el banquillo.

Ser titular o entrar en el minuto 70 responde a un plan de partido. Entendemos que quien sale en el tramo final debe aprovechar el trabajo previo de sus compañeros. Por eso nunca hablamos de titulares y suplentes como si hubiera jugadores de primera y de segunda. Todos tienen un papel importante y queremos que cada uno sea protagonista, juegue los minutos que juegue.

Con este grupo eso resulta más sencillo porque lo entienden perfectamente. Cuando salen al campo lo hacen convencidos de que pueden ser decisivos, y esa mentalidad facilita mucho la toma de decisiones.

P: ¿Qué recuerda del partido contra Argentina?

R: Recuerdo el orgullo de ver a un equipo muy maduro. Ganamos con autoridad, pero también sabiendo sufrir, trabajando bien y llevando siempre el partido al terreno que nos interesaba. Nunca entramos en el juego que buscaba el rival y eso fue una muestra de la madurez de estos futbolistas.

Ya habíamos vivido algo parecido contra Uruguay. El equipo nunca perdió el control ni se salió del guion. Hicimos exactamente lo que habíamos preparado y eso nos acercó a la victoria. Recuerdo a un grupo concentrado, seguro de sus posibilidades y dominador del partido. Porque ganar un Mundial es dificilísimo y ellos demostraron que eran el mejor equipo del mundo.

P: ¿Cree que Argentina intentó llevar el partido al límite en cuanto a tensión?

R: Sí, pero cada equipo utiliza sus armas y yo no reprocho nada a nadie. Para eso también está el árbitro, que es quien debe marcar los límites. Lo importante no fue lo que hizo el rival, sino lo que hicimos nosotros: jugar nuestro fútbol, ser fieles a nuestra idea y no salirnos del plan. Sabíamos que, si perdíamos ese control, el partido se acercaría a lo que ellos querían. El equipo estuvo muy maduro, muy centrado y totalmente concienciado de lo que tenía que hacer.

P: ¿Qué papel tiene Rodri, como Balón de Oro, y el resto de los veteranos dentro del grupo?

R: Tenemos un equipo con una madurez futbolística extraordinaria, incluso entre los más jóvenes. Entienden el juego, interpretan muy bien lo que se les pide y desarrollan su función de manera excepcional.

Lógicamente, la experiencia también cuenta. En los momentos de dificultad, los jugadores más veteranos aportan serenidad y equilibrio. Rodri, Mikel Oyarzabal, Mikel Merino y otros futbolistas ejercen ese liderazgo desde distintas posiciones. Transmiten calma y confianza, algo que ayuda mucho a los más jóvenes. Pero, en conjunto, este es un equipo con una madurez poco habitual.

P: Estuvo hablando un ratito con Donald Trump durante la celebración. ¿Qué le dijo?

R. Nos felicitó y nos dio la enhorabuena. No me gusta hablar de conversaciones privadas, precisamente porque son privadas, pero en este caso creo que pone en valor al fútbol español. Nos felicitó por el título y por la forma en que lo conseguimos.

Aun así, me quedo con las palabras que me dedicó Gianni Infantino y que sí puedo contar. Ya coincidimos en los Juegos Olímpicos de Tokio, cuando nos felicitó por la forma en que aceptamos la medalla de plata. No nos quitamos las medallas ni hicimos ningún gesto de desagrado; en aquel momento entendimos el valor de lo que habíamos conseguido con muchos de los que ganaron el Mundial en el campo.

Después de la final de este año volvió a acercarse y me dijo: «Míster, enhorabuena. Sus jugadores son un ejemplo para el deporte, para la gente joven y para el espectáculo del fútbol. En su momento demostraron que sabían perder una final y hoy han demostrado que también saben ganar». Y eso, a veces, es todavía más difícil.

Esas palabras me llenan de orgullo porque reconocen no sólo el nivel futbolístico de este equipo, sino también su calidad humana y su señorío.

P: Hubo quien se sorprendió porque pensaban que Infantino era más cercano a otra selección.

R: A mí me gusta hablar de certezas, no puedo hablar de especulaciones. Lo único que puedo decir es que siempre que hemos coincidido con Infantino nos ha demostrado cercanía y una gran admiración por el fútbol español.

P: Hay otro asunto que me llama la atención. Siempre ha hablado con naturalidad de su fe católica y, después de la final, también lo hicieron Rodri y Ferran. En una sociedad donde parece que a veces cuesta hablar de estos temas, ellos lo hicieron con total normalidad.

R: Que no pudieran hacerlo sería muy triste, porque viviríamos en una dictadura. Como vivimos en libertad en un país democrático, yo abuso de esa libertad para expresar libremente lo que siento. Yo respeto a la gente que me respeta a mí. Y si respetas mis creencias, yo te respetaré las tuyas. Entonces yo hablo libremente, de igual manera que otro puede expresar lo que crea oportuno con respeto. Yo digo libremente y con respeto que soy creyente y de igual manera le ha pasado a mucha gente joven, especialmente dentro del vestuario, que siente lo mismo.

Hay algunos que se atreven más y otros que lo harán si creen oportuno, pero es simplemente hacer un ejercicio del país donde nos encontramos. Gracias a Dios somos un país libre y democrático. Esperemos que haya mucha gente que sea la que tome esa decisión de decir libremente lo que piensa y que se respete sobre todo.

P: Después de un éxito así, ¿cómo se consigue que el equipo mantenga el hambre competitiva?

R. Siempre digo que este grupo es insaciable desde el punto de vista deportivo. Nada más terminar la final, ya había jugadores preguntándose cuál era el siguiente reto. Y la respuesta es muy sencilla: el próximo partido, que es contra Inglaterra.

Nuestra mentalidad siempre está puesta en el corto plazo. No pensamos en el próximo Mundial ni en lo que pasará dentro de dos años. Pensamos en el siguiente entrenamiento y en el siguiente partido.

Se habla mucho de mentalidad ganadora, de ambición o de actitud, pero eso no se compra, sino que es una forma de entender el deporte y también la vida. Este grupo antepone siempre lo colectivo a lo individual y tiene un deseo permanente de competir y mejorar. Ese es, probablemente, su mayor valor.

P: Me llamó mucho la atención que todos se fueran juntos incluso a tomar el sol. Aquí nadie se iba por su lado.

R: Mira, si me permites, te voy a contar una anécdota que creo que explica el germen de este equipo. Fue en el Europeo sub-21 de Italia de 2019, que también ganamos con muchos de estos futbolistas. Después de clasificarnos para los Juegos Olímpicos tras ganar 5-0 a Polonia, antes de la semifinal contra Francia me pidieron tener la noche libre. Les dije que sí.

En el hotel estaban sus padres, hermanos, amigos, parejas… Lo lógico era que cada uno aprovechara para estar con los suyos. Sin embargo, los 23 decidieron irse juntos. Y cuando digo los 23, hablo también de Mikel Oyarzabal, que tenía el tobillo muy inflamado y una lesión que incluso hacía peligrar su presencia en la final. Aun así, se fue con el grupo.

Ese fue el germen de este equipo. Nosotros hemos acuñado un término: familia. Y es exactamente lo que somos. Hemos estado 52 días juntos, 52 días, sin un solo problema, sin una incidencia, sin una mala cara y sin una queja. Hemos recorrido 24.000 kilómetros, cambiado varias veces de huso horario, soportado muchísimo calor, humedad, poco descanso y poca recuperación. Y, pese a todo, nadie se ha quejado. Ese es el verdadero carácter de este equipo.

P: ¿Está encarrilada su continuidad para el Mundial 2030?

R: No hay ningún problema. Cuando dos partes quieren entenderse, todo es mucho más fácil. La Real Federación Española de Fútbol y yo queremos seguir juntos y, cuando llegue el momento, se hará oficial. La relación es magnífica y hay voluntad por ambas partes de dar continuidad al proyecto.

Pero soy una persona de corto plazo. Tenemos dos años más de contrato y ahora mismo sólo pienso en septiembre y en la próxima competición. Ya habrá tiempo para hablar del futuro. Este es el momento de disfrutar, celebrar y reconocer el trabajo que ha hecho este grupo.

P: Ya sé que no le gusta hablar de sí mismo, pero los números dicen que es el seleccionador más exitoso de la historia.

R: Yo solo quiero seguir haciendo las cosas bien y que se reconozca que detrás de todo esto hay un trabajo bien hecho. Pero el mérito no es mío. Tengo un gran cuerpo técnico y un equipo de profesionales que trabaja muchísimo y que hace posible que estemos donde estamos.

Yo nunca he competido con nadie. Mi gran referente es Vicente del Bosque, con quien además tengo una gran relación. También siento una enorme admiración por Luis Aragonés, aunque nunca pudiese conocerle en profundidad. Yo solo quiero seguir creciendo, mejorando y quemando etapas. Ojalá algún día se me recuerde con el mismo cariño y el mismo respeto con el que yo hablo de ellos. Ese sería el mejor reconocimiento.

P: ¿Y dentro de esa mejora cómo puede seguir creciendo este grupo? Porque mucha gente dice que el Mundial se ganó sin que algunos jugadores estuvieran a su mejor nivel, con lesiones o sin futbolistas como Fermín. Y, aun así, se terminó ganando.

R: Siempre se puede mejorar. Esa es la actitud. Al final de cada entrenamiento siempre les dejo un mensaje y casi siempre termina igual: mañana tenemos que mejorar lo que hemos hecho hoy. Ese es el objetivo, ser un poco mejores cada día.

Todos tenemos margen de mejora, empezando por mí. Siempre hay detalles que corregir y aspectos que perfeccionar. Pero lo más importante es que este equipo no ha tocado techo. Los verdaderos protagonistas son los futbolistas y todavía tienen un enorme margen de crecimiento. Es un grupo muy joven.

Nosotros queremos ayudarles a seguir creciendo, aunque el mérito principal es de sus clubes, donde reciben una formación extraordinaria. Cuando llegan a la selección, buscamos la excelencia en el rendimiento y hasta ahora siempre han respondido.

P: También han revalorizado a prácticamente todos los jugadores de la selección.

R: Eso suele ocurrir cuando se gana. Pero lo importante es que nunca les hemos puesto esa presión. Siempre les hemos transmitido que confiábamos en su valor futbolístico, independientemente de los resultados.

Lo que tienen que conservar es esa actitud, ese compromiso y esa capacidad de poner el colectivo por encima de lo individual. Ese es su verdadero mérito. Si quieren seguir creciendo, con nosotros tendrán que seguir ese camino. En sus clubes pueden tener otros roles, pero aquí entendemos que esa es la mejor manera de competir.

P: ¿Sabe que en Francia es una especie de ‘persona non grata’ después de ganarles tres veces seguidas?

R: (Risas) Es un orgullo porque pone en valor lo que ha conseguido este equipo. Los números hablan por sí solos: 38 partidos consecutivos sin perder, el récord de imbatibilidad de Unai Simón, un solo gol encajado en todo el Mundial o siete victorias consecutivas, algo que sólo había logrado Brasil hace décadas.

Son registros extraordinarios, pero no nos detenemos en ellos. El pasado sirve para reforzar nuestra confianza, pero el futuro empieza en el siguiente entrenamiento y en el siguiente partido. Ese es el mensaje que transmitimos siempre, porque es el que demanda este grupo de futbolistas.

P: ¿Llegó en algún momento a tener dudas de su continuidad? Porque imagínese que no hubiera entrado uno de los goles de Mikel Merino o que el resultado hubiera sido otro. ¿Lo temió en algún momento?

R: Para nada. Yo siempre me he sentido muy querido en la Federación. Fíjate que llegué para tres meses y ya llevo 13 años y voy a empezar el decimocuarto. Siempre he estado donde he querido estar. Nunca he sido una persona con grandes ambiciones personales. He ido recorriendo mi camino, quemando etapas: la Sub-19, la Sub-21, la Sub-23 en los Juegos Olímpicos, hasta que surgió la oportunidad de dirigir a la absoluta. La acepté porque creía que estaba preparado y, al final, el tiempo te da o te quita razones.

Pero independientemente del resultado, nunca me planteé esa situación. Sé cómo es el fútbol. Después de ganar tanto y durante tanto tiempo, estás más cerca de perder que de seguir ganando. Cuando llevas tres años y pico sin perder, sabes que algún día llegará una derrota. Y ese día habrá que levantarse, volver a competir, intentar sumar victorias, seguir creciendo y buscar nuevos títulos. Ese es el deporte: caerse y levantarse. Yo siempre estoy preparado para todo y nunca me he planteado esas situaciones.

P: ¿No se plantea otro equipo que no sea España?

R: Solo pienso en la selección española. Además, estoy muy feliz. De verdad. Soy feliz donde he estado siempre, donde he querido estar. He sido un afortunado como futbolista y como entrenador, en la categoría que me haya tocado vivir.

He disfrutado de mi pasión, que se convirtió en mi profesión, y no puedo pedir más. ¿Qué mayor privilegio puede tener un entrenador que dirigir a su país? No hay mayor satisfacción, ni mayor honor, ni mayor orgullo.

No creo en la suerte como algo determinante. Si hay algo que nos permite estar aquí, es el trabajo. Trabajo, trabajo y más trabajo. Eso es lo que hay que seguir haciendo para mantenerse.

P: Me quedó marcada una frase de su primera rueda de prensa cuando llegaste: «Quiero que todos seamos de España, quiero que todos animemos a España». Creo que lo ha conseguido.

R: Recuerdo perfectamente aquella rueda de prensa. Dije que quería recuperar la ilusión de 2010, ese espíritu de sentimiento, de orgullo de ser español y de sentirse partícipe de una idea común. Y eso es lo que más satisfacción me produce. Ver que la gente vuelve a sentir la selección como algo suyo. Creo que se ha conseguido ese objetivo.

Y te quiero hablar de una imagen muy gráfica: hoy predominan las camisetas de la selección en la calle y en los eventos de España. En otras épocas, incluso cuando se acudía a actividades de la selección en categorías inferiores, mucha gente llevaba camisetas de sus clubes. Ahora vienen con la camiseta de la selección, y eso es algo muy bonito.

Pero esto no es mérito de una sola persona. Es de todos: jugadores, cuerpo técnico y todos los que formamos parte de la selección y de la Federación. Hemos transmitido un mensaje de unidad, de sentimiento y de orgullo. Ver a todo un país entregado con su selección es algo muy especial. Todos tenemos nuestro equipo y nuestro corazón, pero lo importante es lo que nos une: la selección.

P: Cuando aceptó el cargo, ¿pensó en algún momento que tres años después iba a tener el palmarés que tiene a día de hoy?

R: Qué va, ni mucho menos. Mi mentalidad siempre ha sido pensar en la competición más inmediata. Entonces eran aquellos primeros partidos y el objetivo era ir quemando etapas. Nunca piensas en algo así, ni siquiera en lo que puede ocurrir el verano siguiente. Y ahora tampoco. Sólo pienso en disfrutar estos días, en disfrutar de una sensación que es extraordinariamente gratificante, y después centrarnos en los partidos de septiembre, que también serán muy importantes.

P: Ha conseguido humanizar la imagen del seleccionador, porque no todo el mundo sacrifica sus vacaciones para apoyar a las víctimas de los incendios como ha hecho estos días…

R: Yo creo que es nuestra obligación, y además va más allá de lo profesional. Lo hago por sentimiento, lo paso muy mal cuando veo sufrir a las personas, cuando ves que alguien puede perder su vida, su casa o incluso sus recuerdos. Es verdad que las cosas materiales se pueden recuperar, pero perder todo aquello que forma parte de tu historia tiene que ser durísimo. Me pongo en el lugar de esas personas y pienso que eso sí es realmente difícil.

Situaciones así te ayudan a relativizar muchas cosas. Por eso, cuando hablamos de deporte, el fútbol es importante, tiene su trascendencia, pero no es lo más importante. Hay aspectos de la vida mucho más importantes, y el lado humano es uno de ellos.

A mí me emociona y me mueve ver a la gente sufrir. Eso sí es sufrimiento, no un resultado deportivo. Cuando puedo estar cerca, ayudar o simplemente dar un apoyo moral, intento hacerlo.

Y, además, creo que esa experiencia me ayudó más a mí que a ellos, porque te hace poner los pies en el suelo, darte cuenta de que la vida puede cambiar en un segundo, que la dirección del viento puede cambiar y que cualquiera puede verse golpeado por una situación así. Eso es lo que realmente te hace ser más humano. Y a mí me viene muy bien haber estado con las víctimas porque me recuerda siempre la importancia de mantener los pies en el suelo.