Deportes
Liga Santander: Espanyol – Real Madrid

El Gato se comió a los pericos

Victoria cómoda e incontestable del Real Madrid ante el Espanyol en el estadio Ricardo Zamora. Buen arranque de los blancos, que hicieron sendos goles en el primer cuarto de hora. Benzema, que se marcó un partidazo espectacular con doblete incluido, y Sergio Ramos encarrilaron la victoria. Después, Baptistao acortó distancias, pero Benzema volvió a sentenciar el duelo antes del descanso

  • Miguel Serrano
  • Me confundieron con un joven prodigio pero acabé de periodista. Escribo cosas de deportes y del Real Madrid en OKDIARIO, igual que antes las escribía en Marca. También a veces hablo por la radio y casi siempre sin decir palabrotas. Soy bastante tocapelotas. Perdonen las molestias.

Benzema fue en Cornellá un lindo gatito que se comió a los pericos. La exhibición portentosa del francés, en su partido más redondo en una década en el Real Madrid, guió a su equipo a una victoria cómoda y merecida ante el Espanyol. Doblete del francés, golito y lesión de Sergio Ramos y tanto también de Bale en su vuelta al equipo. El Espanyol sólo se enganchó al partido cuando ya perdía 1-4 y los blancos se quedaron con diez tras la expulsión de Varane.

Solari es un tipo de ideas fijas. Sabe que tiene fecha de caducidad en el Real Madrid y ha decidido morir con los suyo. Por eso ante el Espanyol tiró de los que más se fía. Puede que no sean ni los mejores ni los más ricos de la plantilla, pero son sus pretorianos. En ese disfraz tan gallardo no entran (será por el peso) ni Isco ni Marcelo, otra vez suplentes en Cornellá. De momento, tampoco Bale, pero el galés acaba de volver de lesión y, como es más frágil que la pantalla de un Iphone, es mejor meterle con mimo en el equipo.

Enumeremos pues el once del Real Madrid ante el Espanyol que esto empieza: Courtois; Carvajal, Varane, Ramos, Reguilón; Casemiro, Kroos, Modric, Lucas, Vinicius y Benzema. Algunos madridistas se lo empiezan a saber ya casi de carrerilla. A la ídem empezó el duelo de Cornellá como un Madrid de rojo y atrevido.

Vinicius exhibía punta de velocidad como un chuleta conduciendo un Ferrari por la Castellana. Suyo fue el primer disparo a puerta del Real Madrid. Lo atrapó Diego López. Y a la segunda vino el gol. Modric dividió por el centro a la defensa del Espanyol. Incomprensiblemente ningún perico le salió al paso. Se fueron apartando y reculando hasta dejarle expedito el camino hacia el área. Modric llegó y disparó. Diego rechazó al medio y allí, como si nada, estaba Benzema que marcó de primeras.

Pasillo a Modric

Definitivamente hay brotes verdes en el Real Madrid. La mano (de hierro) de Pintus empieza a notarse y el equipo es más ágil, más agresivo, más rápido, mejor. Los rojos (los del Madrid, se entiende) manejaban el partido como manejan TVE. El Espanyol no se encontraba… y le cayó el segundo. Fue una falta en el pico del área que botó Modric muy abierta. Sergio Ramos se elevó en el aire, se congeló allí y enganchó un cabezazo bombeado que hizo inútil la estirada de Diego López.

Comenzó a gustarse el Real Madrid con un fútbol cosido con sutileza. Pero entonces, cuando nadie lo esperaba, el Espanyol se encontró con un gol algo embarullado a la salida de un córner. Vinicius no atinó a despejar y la pelota, después de un rebote, le cayó a Baptistao que batió de volea a Courtois.

Al Real Madrid no le afectó el gol del Espanyol. Fue un accidente tonto, un paréntesis fugaz en un duelo que dominaban a placer los de Solari. Volvieron a cercar la meta de Diego López. Ahora los pericos resistían mejor las embestidas. Alguna falta que otra, mejor repliegue, menos sufrimiento para el público de Cornellá, vamos.

Benzema, el repetidor

Y así fueron pasando los minutos. Cuando el descanso estaba a punto de llamar a las puertas del duelo volvió a aparecer Benzema. El francés se escoró a la izquierda, tiró la pared con Vinicius, que se la devolvió como pudo. Ahí Karim no dudó. Golpeó suave con el interior y la puso al palo largo de Diego López, que reaccionó tarde y no pudo evitar el 1-3 con el que el Real Madrid se marchaba al descanso.

Con el marcador encarrilado encaraban la segunda mitad los de Solari. Esa era la buena noticia. La mala, que Sergio Ramos tenía que quedarse lesionado en el vestuario después de la coz que le había propinado Sergio García. Malas noticias para el Real Madrid con la Champions a la vuelta de la esquina. Los blancos, con todo, siguieron dominando sin problemas a un Espanyol que seguía sin cogerle el aire al partido.

Entonces a Vinicius se le cruzó el cable y mereció la roja. No lo vio Gil Manzano ni tampoco el VAR juzgó que era roja, así que el brasileño se fue de rositas. Por primera vez, el VAR beneficiaba al Real Madrid, así que conviene decirlo. Como conviene decir que Benzema firmaba un partidazo con jugadas de esas que permanecen en la memoria y en youtube. Al filo del 60 se imaginó un regate de fútbol sala y asistió a Modric con el exterior. El croata remató dentro del área y una buena mano de Diego López evitó el 1-4.

Bale logra el cuarto

En el 63 Solari metió a Bale por Vinicius. Menos de tres minutos tardó el galés en marcar, porque igual que las lesiones también se le caen los goles. El tanto lo revisó el VAR por una posible falta previa de Lucas Vázquez. No hubo tal y el cuarto gol del Real Madrid subió al marcador. Luego, Benzema siguió con su particular clinic en Cornellá. Cuesta mucho recordar un partido tan redondo del delantero francés.

Otro francés del Real Madrid dio la de arena. Fue Varane, que vio una roja directa por cruzarse en el camino de Sergio García. Con 1-4 en el marcador la acción era evitable, pero a Varane no se le pasó por la cabeza. Menos mal que los de Solari tenían el partido más que controlado.

Puso un punto de emoción el Espanyol al partido con un golazo de Rosales anulado por Gil Manzano y corregido después por el VAR. Acertó porque Marcelo, que apenas había salido minutos antes, rompía el fuera de juego. El tanto perico llegó demasiado tarde y el Real Madrid supo remangarse en los últimos minutos y achicar agua para abrochar una victoria que se había ganado a pulso.