Tercera Federación

El CD Colunga hace historia y permite jugar a un portero de 70 años

Se retiró a los 43 años, 28 años después ha vuelto a jugar

Empezó como titular, pero en el minuto 27 fue sustituido

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El fútbol siempre ha sido territorio de juventud, reflejos y vértigo. Pero, de vez en cuando, surge una historia que desafía el paso del tiempo y recuerda que este deporte también pertenece a quienes lo aman sin condiciones. Ángel Mateos Rodríguez, nacido en Cabojal (Turón) el 14 de septiembre de 1955, se ha vuelto a enfundar los guantes de portero para jugar con el CD Colunga en la jornada 33 y ante el Club Deportivo Praviano en Tercera Federación.

En un mundo donde la carrera de un futbolista suele extinguirse antes de los 40, los protagonistas de esta historia rompen todos los moldes. Guardametas veteranos, algunos con décadas alejados de la competición oficial, vuelven a enfundarse los guantes para reivindicar que el fútbol no tiene fecha de caducidad. Su regreso no responde a la necesidad de competir, sino al deseo de seguir sintiendo la emoción del balón, del vestuario y del césped.

La iniciativa pone en valor no solo el papel del portero, sino también la importancia del deporte como herramienta de vida. Porque más allá del resultado, estos jugadores representan algo más profundo: la constancia, el compromiso y la capacidad del fútbol para acompañar a las personas durante toda su existencia.

Este tipo de historias no son aisladas. Casos recientes como el de veteranos que regresan a los terrenos de juego en categorías modestas reflejan una tendencia que conecta con la esencia más pura del deporte: jugar por pasión.

Ángel Mateos, que aseguraba notarse «algo más intranquilo» de lo normal antes del partido, protagonizó algunas acciones que hicieron levantar a su afición. En el minuto 27, con 0-1 en el marcador, fue sustituido y recibió el aplauso de todos los presentes en el Campo de Fútbol Santianes. Entre risas, el guardameta afirmaba poder haber aguantado un poco más, hasta el final de la primera parte. «Por mí, hubiese jugado la primera parte entera», así lo confirmaba.

Esta bonita historia en el CD Colunga nos recuerda que, mientras haya alguien dispuesto a colocarse bajo palos, el fútbol seguirá vivo. Aunque pasen los años. Aunque el cronómetro marque otra edad. Aunque el tiempo, como siempre, intente imponerse.

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