Según la psicología las personas que cambian a menudo su estado de WhatsApp no lo hacen por llamar la atención, en realidad sólo buscan validación
La constante presencia en redes sociales puede esconder una necesidad de validación
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Los estados de WhatsApp se han convertido en algo cotidiano para muchas personas que aprovechan para compartir una foto, una canción o una frase que les inspire. Puede que la mayoría lo haga de forma puntual, pero también hay personas que publican prácticamente todos los días e incluso varias veces en unas horas. Esa frecuencia puede llevar a pensar que quien lo hace pretende llamar la atención, pero la psicología explica que pueden haber otras razones que ayudan a entender este comportamiento.
La necesidad de mantener el contacto, expresar emociones o recibir reconocimiento son algunas de ellas. Aquí aparece la validación social, relacionada con la respuesta que obtenemos de los demás y con nuestra necesidad de sentirnos escuchados o valorados. Sin embargo, publicar mucho en los estados de WhatsApp, o de hecho, en las redes sociales, no demuestra por sí mismo que una persona sea insegura, tenga baja autoestima o necesite constantemente la aprobación ajena.
Qué dice la psicología sobre las personas que actualizan mucho sus estados
La psicología social estudia desde hace tiempo cómo presentamos nuestra identidad ante otras personas. Uno de los conceptos relacionados con este comportamiento es el impression management o gestión de la impresión: seleccionamos determinados aspectos de nosotros mismos que queremos mostrar y que terminan influyendo en la imagen que los demás construyen sobre nosotros.
Los estados de WhatsApp encajan fácilmente en este proceso. Podemos enseñar un viaje, una comida, una canción que nos gusta o algo relacionado con nuestro trabajo. También podemos utilizarlos para contar indirectamente cómo nos encontramos. No necesariamente estamos fingiendo. Simplemente decidimos qué parte de nuestra vida hacemos visible. Además, la personalidad también influye y de hecho, varias investigaciones han encontrado que las personas extrovertidas tienden a publicar más sobre sus actividades cotidianas, así que si alguien disfruta especialmente de la interacción social, compartir contenido puede convertirse en otra manera de mantener el contacto con su entorno.
Esto explica por qué la frecuencia, por sí sola, aporta poca información. Dos personas pueden actualizar WhatsApp continuamente y hacerlo por motivos completamente distintos.
La búsqueda de validación detrás de los estados de WhatsApp
Uno de esos motivos puede ser la validación social. A las personas nos importa, en distinta medida, saber qué piensan los demás de nosotros. Y gracias a WhatsApp y las redes sociales podemos obtener esa respuesta de una manera especialmente rápida, ya que vemos quién ha consultado una publicación y podemos recibir mensajes después de compartirla. Para alguien puede tratarse simplemente de una reacción agradable. Para otra persona, en cambio, esa respuesta puede tener mucho más peso, así que revisar repetidamente quién ha visto un estado, esperar que determinada persona responda o sentirse decepcionado cuando nadie lo hace son ejemplos en los que la reacción externa adquiere mayor importancia.
Una investigación de la Universidad Brunel de Londres, realizada con 555 usuarios de Facebook, encontró asociaciones entre la personalidad, la autoestima y los temas publicados. Las personas con menor autoestima tendían a compartir con mayor frecuencia información relacionada con sus parejas. Los investigadores plantearon que entre las posibles explicaciones estaba la búsqueda de validación sobre la relación. El resultado no significa que publicar fotografías de nuestra pareja revele inseguridad. En psicología, una asociación encontrada en un grupo no sirve para diagnosticar a una persona concreta observando sus redes sociales.
Los estados también sirven para expresar lo que sentimos
No todas las publicaciones buscan una respuesta. Para algunas personas, un estado funciona como una vía sencilla para exteriorizar emociones. Una canción puede expresar tristeza; una frase, enfado; y una fotografía, alegría por algo que acaba de ocurrir. A veces ambas motivaciones se mezclan. Podemos publicar porque queremos expresar cómo nos encontramos y, al mismo tiempo, agradecer que alguien nos escriba después para preguntarnos qué ocurre. Esa búsqueda de cercanía no equivale necesariamente a querer ser el centro de atención.
Incluso la cantidad de estados puede resultar engañosa. Alguien puede publicar varias veces al día sin comprobar apenas quién ha visto sus contenidos. Otra persona puede hacerlo una vez y permanecer pendiente durante horas de las visualizaciones. Para entender psicológicamente el comportamiento importa más la motivación que contar publicaciones. Tampoco sería correcto utilizar términos como «narcisista» o «inseguro» únicamente porque alguien comparte continuamente su vida. Un comportamiento aislado no permite establecer una característica psicológica de ese tipo.
Cuándo la necesidad de validación empieza a ser importante
Buscar reconocimiento es una conducta humana habitual. La diferencia aparece cuando nuestra percepción personal comienza a depender demasiado de la respuesta recibida. Sentirse mal porque un estado obtiene poca atención o necesitar publicar continuamente para volver a sentirse reconocido puede indicar una relación diferente con esa aprobación externa. Una pregunta sencilla ayuda a entenderlo: ¿por qué quiero publicar esto? No es igual compartir una fotografía porque nos apetece enseñarla que hacerlo esperando una reacción determinada y experimentar rechazo cuando ésta no llega.
Por eso, la psicología no sostiene que todas las personas que actualizan constantemente WhatsApp busquen exactamente lo mismo. La validación puede estar detrás de muchas publicaciones, pero también intervienen la extroversión, la necesidad de contacto, la expresión emocional o simplemente el hábito. Así que esa persona que cambia varias veces al día su estado quizá no esté intentando llamar la atención como solemos pensar. Para saber qué busca realmente habría que conocer algo que WhatsApp no muestra y es la razón por la que decidió publicar.
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