Curiosidades
Refranero español

El refrán que decimos sin parar en España sin conocer su origen: apareció en El Quijote, pero todavía es más antiguo

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Hace poco se descubrió que la lana de las ovejas se podía utilizar en agricultura, pero lo que ya sabíamos desde hace tiempo es que tenían gran utilidad en la literatura. Esto lo sabemos incluso antes de que se escribiera El Quijote.

Y es que usamos casi a diario el refrán Ir por lana y salir trasquilado, pero lo cierto es que es antiquísimo. Según el Centro Virtual Cervantes (CVC) hay pruebas de su uso en la literatura mucho antes de que Cervantes lanzase su gran obra.

Para encontrar sus raíces hay que remontarse a la literatura medieval y a las tradiciones rurales. De hecho, aparece en otras joyas como La Celestina.

Por qué este refrán es más antiguo que ‘El Quijote’

El enunciado completo, Ir por lana y volver trasquilado, ya circulaba mucho antes de la época de Cervantes y de El Quijote.

Está documentado en fuentes orales y aparece recogido en obras medievales como el Libro de Buen Amor, donde se expresa una idea similar en el verso no hay encubierta que a mal no revierta.

También aparece en el Poema de Fernán González y en La Celestina, lo que confirma que el refrán era conocido y utilizado siglos antes de su popularización literaria.

Su origen se vincula al ámbito rural y ganadero. Y el significado está claro. Un carnero que entra en rebaño ajeno buscando lana, puede acabar esquilado. Es decir, perdiendo lo que ya tenía.

Dónde aparece el refrán ‘Ir por lana y salir trasquilado en la primera parte de ‘El Quijote’

Una curiosidad increíble del refrán ir por lana y salir trasquilado es que aparece en cuatro ocasiones en El Quijote. Y, de hecho, lo hace tanto en la primera como en la segunda parte.

La primera ocasión es en el capítulo VII de la primera parte en una conversación entre don Quijote y su sobrina:

—¿Quién duda de eso? —dijo la sobrina—. Pero ¿quién le mete a vuestra merced, señor tío, en esas pendencias? ¿No será mejor estarse pacífico en su casa, y no irse por el mundo a buscar pan de trastrigo, sin considerar que muchos van por lana y vuelven tresquilados?

—¡Oh sobrina mía —respondió don Quijote—, y cuán mal que estás en la cuenta! Primero que a mí me tresquilen tendré peladas y quitadas las barbas a cuantos imaginaren tocarme en la punta de un solo cabello.

Apariciones del refrán ‘ir por lana y salir trasquilado’ en la segunda parte de ‘El Quijote’

Pero, sin duda, es en la segunda parte de El Quijote donde más veces se repite este refrán. La primera en el capítulo XIV en boca de Sancho:

—Y cada uno mire por el virote, aunque lo más acertado sería dejar dormir su cólera a cada uno, que no sabe nadie el alma de nadie, y tal suele venir por lana que vuelve tresquilado, y Dios bendijo la paz y maldijo las riñas; porque si un gato acosado, encerrado y apretado se vuelve en león, yo, que soy hombre, Dios sabe en lo que podré volverme, y, así, desde ahora intimo a vuestra merced, señor escudero, que corra por su cuenta todo el mal y daño que de nuestra pendencia resultare.

Y es que Sancho es el encargado de decir el refrán en todas las ocasiones. Vuelve a ocurrir en el capítulo XLIII:

Y siendo yo gobernador, que es más que ser alcalde, ¡llegaos, que la dejan ver! No, sino popen y calóñenme, que vendrán por lana y volverán trasquilados, y a quien Dios quiere bien, la casa le sabe, y las necedades del rico por sentencias pasan en el mundo.

Por último, Sancho vuelve a decirlo en el capítulo LXVII de El Quijote:

—Pero, ¡guarda!, que es de buen parecer, y hay pastores más maliciosos que simples, y no querría que fuese por lana y volviese trasquilada; y tan bien suelen andar los amores y los no buenos deseos por los campos como por las ciudades y por las pastorales chozas como por los reales palacios.