Quién inventó la máquina de vapor
James Watt revolucionó el mundo con su invento
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El responsable de la invención de la máquina de vapor fue James Watt, un ingeniero e inventor escocés, quien con su creación dio paso a los inicios de la Revolución Industrial.
Su máquina de vapor, patentada en el año 1769, tuvo un papel relevante en el traslado de aparatos y mecanismos necesarios en la naciente industria: bombas y motores para fábricas de todo género.
Además, este invento fue la base de la locomotora a vapor, sin la cual el mundo tal como hoy lo conocemos no sería posible.
La invención de la máquina de vapor
En realidad, existen remotos antecedentes de maquinaria similar a la máquina de vapor, como la eolipida de Herón de Alejandría, en el siglo I.
James Watt se basó para su prototipo en la máquina diseñada en el año 1712 por el herrero Thomas Newcomen, que hasta ese momento se estaba utilizando para bombear agua en las minas de carbón y estaño de Cornualles.
El joven ingeniero perfeccionó el artefacto al integrar en la maquinaria un condensador separado que evitaba la perdida de energía y aumentaba la potencia, así como también un motor rotatorio que aumentaba sus posibilidades de uso.
Su amigo Joseph Black, el introductor del concepto de calor latente, fue quien le puso en contacto con las máquinas de Newcomen. Y Watt enseguida se dio cuenta de la enorme cantidad de energía que se desaprovechaba.
Pasaron muchos años hasta que pudiera resolver la cuestión y fue en el año 1766 cuando logró fabricar un modelo de condensador separado del cilindro.
Dos años más tarde, en 1768, concibió su máquina de vapor cuyo éxito lo convirtió en un rico empresario y le valió, en el año 1785 su ingreso en la prestigiosa y reconocida Royal Society.
Watt diseñó su máquina de vapor mientras trabajaba como reparador de aparatos en el departamento de Física de la Universidad de Edimburgo. Allí logró desarrollar un brazo articulado que podía realizar movimientos giratorios, lo que anunciaba la llegada inminente de máquinas capaces de mover todo tipo de mecanismos.
Con el apoyo de un socio capitalista, Matthew Boulton, Watt mantuvo férreamente el monopolio de la construcción de no solamente la máquina de vapor, sino todo tipo de artefactos de vapor durante más de 50 años.
El invento maravilloso de Watt permitía extraer carbón y accionar telares y facilitaba enormemente la construcción de locomotoras y barcos de vapor, nuevos medios de transporte que revolucionaron a toda la sociedad.
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