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¿Qué es un sustantivo epiceno y por qué no es tan fácil encontrar ejemplos en español? La RAE lo aclara de una vez por todas

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En español tenemos conceptos muy extraños, pero siempre tienen un sentido. Por ejemplo, género gramatical y el sexo de la realidad no siempre van de la mano. Es decir, una palabra puede ser masculina y nombrar a una hembra. La Real Academia Española (RAE) lo define como sustantivos epicenos.

Por ejemplo, la RAE lo explica con el sustantivo víctima porque puede hablar de un hombre o de una mujer, pero siempre es de género femenino. Pero este no es el único caso.

Cómo bien reconocen en la Fundéu, la dificultad está en que los epicenos conviven con otros mecanismos del español que pueden llevarnos a error. Antes de considerar a una palabra como epicena, hay que descartar las otras posibilidades.

Qué son los sustantivos epicenos, según la RAE

La Real Academia Española (RAE) define los epicenos como nombres de un solo género gramatical que designan seres animados sin especificar su sexo. Por ejemplo, hormiga es siempre femenino, tanto si el animal es macho como si es hembra. En cambia, tiburón conserva el masculino en ambos casos.

Además, el artículo no varía: cuando es necesario precisar el sexo del animal, se añaden macho o hembra: «la perdiz macho», «la perdiz hembra», «el tiburón macho» o «el tiburón hembra». Es decir, no alteran el género del sustantivo principal.

Con las personas se emplean fórmulas como masculino, femenino, varón o mujer. De ahí que podamos decir «las víctimas masculinas», «los personajes femeninos» o «los parientes varones». El género permanece fijado en el sustantivo, aunque el sexo se indique después.

Si te fijas, la mayoría de los epicenos nombran animales: búho, camaleón, cebra, culebra, hiena, hormiga, jirafa, liebre, mosca, rata, sapo o tiburón. Los referidos a personas son bastante menos frecuentes, con casos como persona, criatura, autoridad, miembro, personaje o víctima.

En los sustantivos epicenos, el adjetivo concuerda con la palabra y no con el sexo

Según la Academia, uno de los errores más habituales aparece al añadir un adjetivo. Aunque hablemos de una hembra, debe decirse «el tiburón hembra es peligroso», porque tiburón tiene género masculino. La forma peligrosa rompería la concordancia gramatical.

La misma regla funciona con las personas. Si un hombre ha sufrido un delito, se dirá «la víctima estaba nerviosa», no «la víctima estaba nervioso». El adjetivo concuerda con víctima, que es femenino, y no con el sexo de la persona mencionada.

Otro detalle menos conocido y que la Fundéu ha recordado es que macho y hembra permanecen en singular cuando acompañan a un nombre plural. Por ejemplo, lo correcto es escribir «los linces hembra» o «las ballenas macho», no «los linces hembras» ni «las ballenas machos».

Por qué ‘periodista’ y ‘estudiante’ no son sustantivos epicenos, según la RAE

El error más frecuente con los sustantivos epicenos es confundirlo con los comunes en cuanto al género. En este caso, no es un concepto lingüístico tan extraño.

Por ejemplo, palabras como periodista, estudiante o artista tampoco modifican su terminación, pero sí permiten cambiar el artículo y la concordancia: «el periodista valenciano» y «la periodista valenciana». Por eso no son epicenos.

Tampoco pertenecen a esta categoría las parejas gato/gata o león/leona, porque tienen variación de género. En caballo/yegua hay dos palabras de raíces distintas para distinguir el sexo, un fenómeno conocido como heteronimia.