Frases para la Historia

Qué significa el proverbio indio: «El árbol no come su fruto, ni el lago bebe su agua; los sabios viven para el beneficio de los demás»

Imagen generada con IA.
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Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Un árbol puede producir cientos de frutos sin probar ninguno de ellos y un lago puede almacenar millones de litros de agua sin beber una sola gota. A partir de esta imagen aparentemente sencilla nace una de las reflexiones más conocidas de la tradición hindú. «El árbol no come su fruto, ni el lago bebe su agua; los sabios viven para el beneficio de los demás». Una enseñanza que, siglos después, también encuentra respaldo en la investigación psicológica sobre el comportamiento prosocial.

El valor de compartir

Existe una tradición de literatura sánscrita que utiliza imágenes muy parecidas para expresar el principio de paropakāra, que puede traducirse como actuar por el beneficio de otros. Una versión del verso señala que los árboles dan frutos, los ríos fluyen y las vacas proporcionan leche para beneficio de los demás.

Por eso, más que entender el proverbio como una invitación a olvidarse de uno mismo, puede interpretarse como una defensa de poner las capacidades, conocimientos y recursos propios al servicio de algo que trascienda el interés individual. No se trata de renunciar a las propias necesidades, sino de comprender que la prosperidad personal y el bienestar colectivo pueden estar conectados.

Vivir para dejar algo

La enseñanza del proverbio no consiste, por tanto, en darlo todo hasta quedarse sin nada. Su mensaje es más profundo, ya que la verdadera riqueza no se mide únicamente por aquello que acumulamos, sino también por aquello que somos capaces de aportar. Una persona puede compartir tiempo, conocimientos, apoyo, experiencia, dinero o simplemente estar presente cuando alguien lo necesita.

Casi como ocurre con el árbol y el lago, la idea es que nuestra existencia también puede tener un impacto que va mucho más allá de nosotros mismos. Y quizá ahí reside la vigencia de este proverbio, ya que en una sociedad que mide con frecuencia el éxito por lo que cada individuo consigue, este proverbio recuerda que también importa para quién sirve aquello que conseguimos.

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