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La psicología confirma que la gente que rellena los silencios en una conversación suele buscar conexión con los demás

  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en periodismo de SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

En numerosos contextos y situaciones, una conversación sencilla entre dos o más personas deriva en pausas o silencios. Estos silencios son imprescindibles en una conversación, al igual que las palabras. Aunque, hay personas que cuando perciben un silencio sienten la necesidad de intervenir rápidamente, introduciendo un nuevo tema o realizando una pregunta. La psicología detalla que esta conducta se relaciona con la manera en la que cada persona interpreta las relaciones sociales.

La alternativa al silencio

Algunas personas necesitan evitar los silencios debido a la incomodidad que sienten por los mismos. Según la psicología, esto se produce porque no sabemos qué piensa la otra persona en ese preciso momento e incluso, lo llegamos a interpretar de forma incorrecta como si fuera una señal de desinteres, tensión o falta de conexión.

La solución se basa en recurrir a comentarios espontáneos o preguntas que mantengan activa la conversación. Al mismo tiempo, intentan conservar un ambiente agradable y reducir la incertidumbre que puede aparecer durante un encuentro.

Otro factor por el que algunas personas deciden evitar los silencios es para no parecer aburridas o poco interesadas por la conversación y esto hace que necesiten aportar algo constantemente a la misma.

El secreto de llenar los silencios

Hay personas que creen que llenar un silencio es una muestra de nerviosismo, cuando en realidad puede ser todo lo contrario y refleja curiosidad o entusiasmo. Además, son numerosas las personas que disfrutan compartiendo ideas y que utilizan las palabras para demostrar cercanía.

¿Cómo se utilizan las pausas?

Los silencios también ofrecen oportunidades para poder escuchar a las otras personas, ordenar los pensamientos y comprender mejor lo que acaba de decir la otra persona.

Por lo tanto, cuando aparezcan esos momentos de silencio debemos observar si ese instante nos ayuda a descubrir que no siempre es necesario llenar cada espacio con palabras porque cada persona tiene sus tiempos y será responsabilidad de los participantes de la conversación saber respetarlos.