La psicología afirma que los padres que colocan las medallas y los dibujos de sus hijos en el frigorífico pueden estar diciendo algo más que «estamos orgullosos»
Para la psicología este gesto cotidiano puede transmitir reconocimiento y pertenencia
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Un dibujo, una medalla del colegio, un diploma o incluso una pequeña manualidad pueden acabar ocupando un lugar privilegiado en muchas cocinas, que es la puerta de la nevera. A simple vista parece un gesto cotidiano para decir «estamos orgullosos de ti», pero la psicología permite entenderlo desde una perspectiva más amplia. Mostrar públicamente dentro del hogar aquello que un niño ha creado o conseguido puede comunicarle que su esfuerzo es visto y que ocupa un lugar importante dentro de la familia. Eso sí, la investigación invita a matizar la idea, ya que no hay pruebas de que pegar un dibujo en la nevera produzca automáticamente una mayor autoestima.
El valor emocional de los dibujos
Los dibujos infantiles también tienen un componente especial porque permiten a los pequeños expresar experiencias y emociones que todavía pueden resultar difíciles de explicar con palabras. Diferentes investigaciones han estudiado precisamente los dibujos familiares como una vía para analizar cómo los niños representan sus relaciones y su entorno. Un estudio encontró asociaciones entre determinadas representaciones de apego en dibujos familiares y diferentes niveles de adaptación psicosocial.
Esto no significa que un padre pueda analizar psicológicamente a su hijo mirando un dibujo pegado en la nevera. De hecho, un dibujo aislado no permite diagnosticar cómo se siente un menor. Los estudios utilizan procedimientos específicos y profesionales formados para interpretar este tipo de materiales dentro de un contexto mucho más amplio. La utilidad de estas investigaciones está precisamente en demostrar que los dibujos o logros infantiles pueden convertirse en una vía de expresión y comunicación.
La psicología lleva años estudiando cómo las respuestas de los adultos pueden influir en la motivación infantil. Por eso, celebrar los logros resulta positivo cuando forma parte de una relación en la que también se valoran la curiosidad, el esfuerzo, la creatividad, la perseverancia y el aprendizaje de los errores. La nevera llena de dibujos puede ser entonces mucho más que decoración, ya que es una señal cotidiana de que lo que hace un niño despierta interés en las personas que más le importan.
Y, en la infancia, sentirse visto, escuchado y valorado por la propia familia puede tener un significado mucho mayor que el de un simple papel sujeto con un imán.
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