El proverbio japonés del día sobre la resiliencia: «Hasta los monos se caen de los árboles»
Rescatamos un extracto de sabiduría de la cultura japonesa que enseña a ser humilde y no autocastigarte
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Hoy hablamos de una de las culturas más ricas culturalmente y estudiadas, como es la japonesa. Esta cultura guarda gran cantidad de conocimientos, muchos de los cuales se reflejan en proverbios japoneses. Estos proverbios se conocen tradicionalmente como kotowaza y reflejan siglos de filosofía budista, mentalidad samurái y una profunda conexión con la naturaleza.
A continuación, revelaremos el significado de una de las grandes enseñanzas que nos dejó esta cultura con la cita: «Hasta los monos se caen de los árboles». Se trata de una metáfora profunda que trata de la condición humana.
Significado del proverbio japonés
Las bases de este proverbio residen en la enseñanza de que hasta los expertos pueden equivocarse. Nos recuerda que fallar es humano y nos libera del miedo al fracaso, permitiéndonos aceptar nuestras caídas con humildad y continuar intentándolo.
Desglosando este proverbio, entendemos que el mono es el rey de trepar sobre los árboles, algo que va en su genética, y saben a la perfección cómo mantenerse en ellos porque es donde viven, comen y duermen. La caída de un mono de un árbol es algo que se entiende como imposible, ya que se pasan toda su vida en ello, pero es algo que sucede.
Si un animal que está genéticamente diseñado para trepar los árboles puede cometer un error o tropiezo y caerse, es completamente natural que tú también te equivoques en tu trabajo, tus estudios, tus relaciones o tus proyectos, por muy bueno que seas en tu campo.
Enseñanza de este proverbio
En el contexto de la resiliencia sobre las adversidades, este proverbio transmite tres enseñanzas clave:
- La cita te recuerda que el exceso de confianza puede jugarte una mala pasada, y la caída puede ser un jarro de agua fría en forma de lección de humildad.
- Te enseña a no castigarte a ti mismo y tener compasión contigo mismo. Fallar en algo que dominas no es razón de autocastigo.
- Te muestra que perder el equilibrio es parte de la vida. Es necesario normalizar el error, ya que lo importante no es cuántas veces te caes, sino cuántas veces te levantas y vuelves a subir a la copa del árbol.