Las expertas en limpieza coinciden: para eliminar la cal y el óxido de los grifos sólo necesitas hacer esto con papel de aluminio
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Los grifos del baño y de la cocina están expuestos al agua, al jabón y a la suciedad. Con el paso del tiempo, estos factores favorecen la aparición de manchas blanquecinas de cal, pequeñas zonas oxidadas y una pérdida progresiva del brillo. En el mercado podemos encontrar un amplio abanico de productos específicos para eliminar el óxido, pero estos contienen sustancias tóxicas que pueden ser perjudiciales para la salud, especialmente en personas alérgicas o con problemas respiratorios.
Por este motivo, cada vez es más habitual buscar remedios caseros, entre los que destaca el uso del papel de aluminio. Se trata de una solución muy sencilla: formar una bola con un trozo de papel de aluminio, humedecer ligeramente el grifo y frotar con movimientos suaves. En pocos minutos, las manchas empiezan a desprenderse como por arte de magia y la superficie recupera parte de su aspecto original.
El truco del papel de aluminio para eliminar el óxido de los grifos
El papel de aluminio es un metal más blando que muchos de los acabados cromados de los grifos. Por lo tanto, cuando se utiliza con cuidado y siempre húmedo, ayuda a desprender los restos minerales adheridos sin desgastar la superficie. Además, el aluminio deja una superficie más lisa, dificultando que la suciedad vuelva a adherirse. Para obtener los resultados deseados, basta con seguir estos pasos:
- Limpiar previamente el grifo con agua y un poco de jabón neutro para retirar la suciedad superficial.
- Cortar un trozo de papel de aluminio y formar una bola compacta.
- Humedecer ligeramente tanto la bola como el grifo.
- Frotar suavemente sobre las zonas con cal u óxido mediante movimientos circulares.
- Enjuagar con agua limpia.
- Secar inmediatamente con un paño de microfibra para evitar nuevas marcas de agua.
Aunque este truco es eficaz en numerosos casos, no es adecuado para todas las superficies. Es aconsejable evitar su uso en grifos con acabados pintados, acabados mate muy delicados, superficies lacadas y materiales con tratamientos especiales del fabricante.
La cal, uno de los principales enemigos del baño
La acumulación de cal depende en gran medida de la dureza del agua. En aquellas zonas donde el agua contiene una mayor concentración de minerales, los depósitos aparecen con mucha más rapidez.
«La cal causa daños en enseres, tuberías y electrodomésticos. El agua caliente, además, agrava las cosas. Sobre la resistencia de aparatos como el lavavajillas, la cafetera, la plancha… es fácil ver incrustaciones de cal, que corroen el circuito interno y reducen la eficiencia de estos aparatos. Por ejemplo, se estima que disminuye la eficiencia de los calentadores de agua alrededor de un 10 % por cada milímetro de cal acumulada.
La cal también disminuye la eficacia del detergente. Los carbonatos de calcio y magnesio interfieren con los surfactantes, reduciendo su eficacia y obligan al usuario a usar más cantidad de detergente. De hecho, muchos limpiabaños anuncian a bombo y platillo su efecto antical», alerta la OCU.
La dureza del agua es una propiedad que indica la cantidad de minerales disueltos que contiene, principalmente sales de calcio y magnesio. Cuando la concentración de estos minerales es alta, el agua se considera dura; cuando es baja, se denomina blanda. La unidad de medida más utilizada para expresar la dureza del agua son los grados hidrométricos franceses (ºfH). Según su contenido de minerales, el agua puede clasificarse en dos tipos: blanda y dura.
- El agua blanda contiene una baja concentración de sales de calcio y magnesio.
- El agua dura presenta una elevada concentración de sales de calcio y magnesio. Aunque normalmente no representa un riesgo para la salud, su elevado contenido en minerales puede influir en el sabor del agua y aumentar las necesidades de mantenimiento de los equipos.
Por ejemplo, en ciudades como Ciudad Real, Zaragoza, Palma de Mallorca, Logroño, Huelva y Barcelona, el agua suele presentar una mayor dureza debido a su elevado contenido en sales de calcio y magnesio. En cambio, en localidades como Vigo, Burgos, San Sebastián, Las Palmas, Madrid, Granada y León, el agua suele ser más blanda.
Estas manchas blancas no sólo afectan a la estética del grifo, sino que también pueden llegar a obstruir el aireador, reducir el caudal de agua y favorecer la acumulación de bacterias si no se limpian con frecuencia.
El vinagre blanco, un complemento muy eficaz
Aunque el papel de aluminio resulta útil para eliminar la cal y el óxido, expertos en limpieza del hogar recomiendan combinar este método con vinagre blanco, ya que el ácido acético ayuda a disolver los depósitos minerales de forma natural. Una forma sencilla de utilizarlo consiste en empapar un paño o papel de cocina con vinagre blanco, envolver el grifo durante unos 20 o 30 minutos y, posteriormente, retirar los restos con la bola de papel de aluminio o con una esponja suave. Después basta con aclarar con abundante agua y secar completamente.