Las mejores caídas de robots humanoides en sus Juegos Olímpicos de Pekín
Psicólogos expertos lo avalan: las personas que sujetan la puerta a otras no sólo son amables, también muestran empatía
Kitarō Nishida, filósofo: "Para conocer algo verdaderamente, hay que olvidarse del propio yo y unirse con el objeto"
Teresa de Calcuta, premio Nobel de la Paz, con una eterna lección de vida: "A veces sentimos que lo que hacemos es solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota"

Pekín ha vuelto a convertir el National Speed Skating Oval —la Cinta de Hielo de los Juegos de Invierno de 2022— en la sede de la segunda edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides. Y esta vez, todo ha sido a lo grande: 666 equipos y 2.056 máquinas, frente a los 280 equipos y algo más de 500 robots del año anterior, con 25 delegaciones extranjeras entre ellas. Hay récords mundiales y antológicos fallos y estrepitosas caídas de los humanoides.
El caos ha vuelto a estos Juegos antes incluso de que arrancara la competición oficial: durante los entrenamientos previos, un robot humanoide corriendo a toda velocidad en un sprint se estrelló contra una pared acolchada, con el impacto tan violento que estuvo a punto de partirlo en dos y saltaron chispas de su chasis dañado. El vídeo del choque se hizo viral justo en la antesala del evento, marcando el tono —entre espectacular y cómico— que ya caracterizó a la primera edición.

Hay un robot de la marca Honor que ha superado el récord mundial de Usain Bolt de los 100 metros lisos, cuya gesta ha acaparado titulares mundiales… pero si siguen viendo las imágenes tras la carrera, verán cómo él y otro robot no hacen la curva tras acabar y chocan de frente contra unas colchonetas verticales. A continuación, salen unos sanitarios y se llevan a ambos en camillas…
El programa ha estado integrado por 51 pruebas y 1.301 encuentros competitivos, muy por encima de las 487 sesiones de la primera cita. Las competiciones se dividieron en 30 eventos deportivos y 21 pruebas de tipo «escenario real», el doble que en 2025, donde los robots ya no solo corren o boxean, sino que también deben desenvolverse en tareas cotidianas.