Inteligencia Artificial

Los médicos revientan contra ChatGPT por la nueva moda de cirugía plástica que les trae de cabeza

La cirugía plástica
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Cada vez más pacientes llegan a las consultas de cirugía plástica con imágenes creadas mediante Inteligencia Artificial para mostrar el aspecto que desean conseguir tras una intervención. El problema, según advierten algunos especialistas, es que estos algoritmos generan rostros y proporciones sin tener en cuenta los límites reales de la anatomía humana, lo que complica las expectativas de muchos pacientes. Utilizar referencias visuales antes de una operación estética no es algo nuevo. Durante años, muchas personas acudían con fotografías de modelos o celebridades para explicar el resultado que buscaban. Sin embargo, esas imágenes estaban basadas en rostros reales, mientras que ahora las referencias pueden ser composiciones completamente artificiales creadas con herramientas como ChatGPT.

«Si alguien entraba en mi consulta con una foto de Gisele Bündchen o Claudia Schiffer, eso ya era una señal de alarma», explica para Business Insider Justin Sacks, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis. Posteriormente, las redes sociales y los filtros fotográficos intensificaron esta tendencia. De hecho, un estudio publicado en 2019 por la American Academy of Facial Plastic and Reconstructive Surgery señaló que el 72 % de los cirujanos faciales había tratado pacientes motivados principalmente por verse mejor en selfies. Ahora, la IA  representa un nuevo paso en esta evolución, ya que permite crear imágenes hiperrealistas y totalmente personalizadas.

El peligro de la IA en la cirugía plástica

En lugar de recurrir únicamente a cirujanos plásticos o dermatólogos para imaginar el resultado final de un tratamiento estético, cada vez más personas utilizan generadores de imágenes con Inteligencia Artificial para crear versiones idealizadas de sí mismas. El problema de estas herramientas tienden a crear de forma recurrente lo que la dermatóloga cosmética Rachel Westbay describe como el «aspecto muñeca Bratz»: labios exageradamente voluminosos, ojos desproporcionados y mandíbulas con ángulos poco naturales. Se trata de un ideal estético generado digitalmente que no tiene en cuenta factores reales como la estructura ósea de cada persona, sus rasgos étnicos o el equilibrio natural del rostro.

Una encuesta publicada en 2025 por el Beth Israel Deaconess Medical Center reveló que las personas con experiencia utilizando herramientas de IA mostraban expectativas «significativamente más altas» respecto a los resultados de una cirugía plástica.

Por su parte, el doctor Steven Williams, cirujano plástico en el Área de la Bahía y expresidente de la American Society of Plastic Surgeons, explicó a Business Insider que «no es necesariamente algo completamente negativo que las personas exploren el aspecto o el objetivo que desean», aunque advirtió que «lo importante es reconocer que todavía hay limitaciones». Asimismo, resumió el problema con una frase contundente: «Los píxeles son más fáciles que la cirugía». Finalmente, insistió en que «los cuerpos no son arcilla» y recordó que «hay sistemas fisiológicos y de órganos que tenemos que proteger».

‘Informe de percepción de la Medicina Estética en España’

La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) ha presentado hoy los datos de su nuevo «Informe de percepción de la Medicina Estética en España».  Además, ha mostrado su preocupación por el elevado desconocimiento que todavía existe entre la población sobre quién debe realizar este tipo de procedimientos, dónde deben llevarse a cabo, como los centros autorizados con unidad U.48, y sobre las propias técnicas y tratamientos disponibles.

«Es lógico que no identifiquen entre técnicas invasivas y no invasivas (medicina vs cirugía) cuando ni siquiera saben que únicamente el médico estético puede realizar los tratamientos en un lugar legal específico: la U.48. Nadie que va a dar a luz a su bebé iría a otro lugar que no fuera una sala de partos. Lo mismo debería suceder con la Medicina Estética y la U.48», explica la doctora Petra Vega, miembro de la Junta Directiva de SEME.

Estos son los tratamientos de medicina estética más demandados: el 55% busca mejorar la textura, hidratación y color de la piel; el 23% apuesta por skinboosters como ácido hialurónico, polinucleótidos o exosomas; el 15% se realiza tratamientos anticelulíticos; el 13% tratamientos para la pérdida de peso; el 11% bioestimuladores de colágeno y otro 11% tratamientos para la flacidez como HIFU; el 9% recurre al bótox o neuromoduladores; el 8% a técnicas como criolipólisis o endolift corporal; y el 5% a hilos tensores.

Por grupos de edad, los tratamientos láser tienen más demanda entre los jóvenes, mientras que el bótox es más habitual entre las personas de 30 a 44 años. En cambio, los mayores de 65 años recurren con mayor frecuencia a tratamientos orientados.

«Los jóvenes priman precio sobre seguridad. Es un perfil de alto riesgo que nos preocupa, pero por otro lado será el perfil que más crezca dentro de nuestros futuros pacientes», ha señalado el doctor Sergio Fernández, vicepresidente segundo de SEME.

Finalmente, las motivaciones para acceder a la medicina estética son las siguientes: el 46% reconstructores de autoestima, el 36% acompañados en el paso del tiempo, el 12% optimizadores del cuidado, el 8% reivindicadores del bienestar y el 4% competidores sociales.

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