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Marruecos

Marruecos está bombeando agua del Atlántico hasta el Sáhara para transformar 5.200 hectáreas de arena en campos de cultivo

Cultivar en mitad de una de las zonas más áridas del norte de África parece complicado por una razón bastante evidente y que tiene que ver con la falta agua. Marruecos lleva tiempo buscando una solución en Dajla y la ha encontrado precisamente en el enorme océano que tiene al lado. El proyecto consiste en desalar agua del Atlántico y utilizarla para regar más de 5.200 hectáreas de terreno.

No hablamos sólo de una idea o de un proyecto. Este mismo verano, la Agencia de Desarrollo Agrícola marroquí lanzó una nueva convocatoria para adjudicar 35 proyectos agrícolas sobre 1.090,19 hectáreas. Son terrenos situados en Bir Anzarane, dentro de un proyecto mucho mayor que lleva varios años desarrollándose. La operación llama la atención por cómo pretende resolver uno de los principales problemas de cultivar en esta zona. En lugar de depender de las reservas subterráneas de agua, se toma agua directamente del mar, se desala y después se lleva hasta las explotaciones. Y para producirla se recurre a energía procedente de un parque eólico.

Marruecos está bombeando agua del Atlántico hasta el Sáhara

El proyecto está situado en Bir Anzarane, en la región de Dajla-Ued Ed Dahab. La superficie prevista alcanza concretamente las 5.196,56 hectáreas, según los datos de la Agencia de Desarrollo Agrícola. Para hacerse una idea de su tamaño, son casi 52 millones de metros cuadrados de terreno. La intención es convertir buena parte de esta superficie árida en explotaciones capaces de producir alimentos a gran escala.

Pero antes hace falta agua. La planta desalinizadora asociada al proyecto tiene una capacidad prevista de alrededor de 100.000 metros cúbicos diarios. El agua procede del Atlántico y, una vez tratada, una parte se destina a las explotaciones agrícolas. El proyecto contempla producir unos 37 millones de metros cúbicos de agua al año. De ellos, aproximadamente 30 millones se dedicarán al riego. Los siete millones restantes están previstos para el suministro de agua potable de Dajla y del futuro puerto atlántico de la región.

Y aquí aparece otra pieza importante. Desalar agua requiere mucha energía, de modo que el proyecto se ha vinculado a la producción eólica. La ficha del Ministerio marroquí de Transición Energética recoge un parque de 40 MW destinado a cubrir parte de las necesidades eléctricas de la desaladora.

Tomates y cebollas cultivados en una zona desértica

Tener agua resuelve una parte del problema, pero queda otra pregunta bastante lógica: ¿qué quiere cultivar Marruecos en estas tierras? La mayor parte estará destinada a productos hortícolas. Alrededor del 70% de la superficie se ha planteado para cultivos de consumo habitual, entre ellos tomate redondo y cebolla. También se contemplan otros productos agrícolas y cultivos ecológicos.

Dajla ya cuenta con cierta experiencia agrícola. En la zona se cultivan tomates, melones e incluso arándanos. El problema es que ampliar esas explotaciones utilizando únicamente aguas subterráneas tiene un límite. De hecho, el director regional de Agricultura explicó en 2024 que los estudios realizados sobre el acuífero aconsejaban no superar unas 1.500 hectáreas de explotación para mantener un uso racional del recurso. De ahí la importancia de buscar otra fuente de agua si se quería seguir aumentando la superficie agrícola.

Y la solución estaba a pocos kilómetros con la opción de usar el Atlántico. Las previsiones son ambiciosas. Cuando el conjunto esté funcionando a pleno rendimiento, se espera superar las 400.000 toneladas de producción agrícola al año. Buena parte podrá destinarse tanto al mercado nacional como a la exportación.

El proyecto empezó a repartirse en 2022

Las 5.200 hectáreas no pertenecen a una única explotación gigantesca. El terreno se ha ido dividiendo en proyectos de diferentes tamaños que se adjudican mediante un modelo de colaboración público-privada. La primera gran convocatoria llegó en 2022. Entonces se sacaron a concurso 219 proyectos agrícolas que sumaban exactamente 5.196,56 hectáreas. Había pequeñas y medianas explotaciones, otras de mayor tamaño y varios proyectos para los que se exigía la agrupación de productores.

El proceso continuó después. En septiembre de 2024 se abrió otra convocatoria para 79 proyectos sobre 1.778 hectáreas. Y llegamos a 2026. El pasado 29 de junio, la Agencia de Desarrollo Agrícola lanzó una nueva licitación para otras 1.090,19 hectáreas repartidas entre 35 proyectos. La mayor parte corresponde a explotaciones medianas, aunque también aparecen proyectos grandes y terrenos vinculados a fórmulas de agrupación. Es precisamente este último movimiento el que demuestra que la transformación agrícola de la zona continúa avanzando.

Desalar agua para no depender del acuífero

La idea que hay detrás del proyecto va más allá de conseguir cultivar donde apenas llueve. Marruecos pretende ampliar la agricultura de Dajla sin cargar todo ese crecimiento sobre las reservas de agua subterránea. Y eso explica la combinación elegida: agua del Atlántico, desalación, una red de riego y energía eólica. El resultado, si se cumplen las previsiones, será una superficie agrícola de más de 5.000 hectáreas en una zona marcada precisamente por la escasez de agua. Allí se producirán tomates, cebollas y otros cultivos utilizando un recurso que hasta hace unos años parecía poco probable para regar a esta escala: el propio océano.