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Feng Shui

El Feng Shui lo deja claro: la energía de tu casa cambia por completo cuando corriges este detalle que todos pasan por alto

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante años, el Feng Shui ha insistido en la necesidad de corregir determinados errores que pueden transformar por completo el hogar y, por ende, el estado de ánimo y el bienestar de sus habitantes. Generalmente, se presta mucha atención al dormitorio o al salón, pero no tanta a la entrada de la vivienda.

Y es un gran error, ya que esta zona determina en gran medida la calidad de la energía que circula por la casa. En esta disciplina ancestral, la puerta principal se considera la «boca del chi», esto es, el lugar por donde entra la energía vital que «alimenta» la vivienda. Si el acceso se encuentra saturado de objetos, la energía no puede fluir como es debido. ¿El resultado? Una sensación de estancamiento y desorden mental que puede afectar no sólo a la vida en el hogar, sino también al ámbito personal y profesional.

El gran error a evitar según el Feng Shui

Los expertos en esta disciplina insisten: «No importa lo armoniosa y ordenadas que estén el resto de las estancias si la entrada está bloqueada y la energía no puede entrar». Con base en este pensamiento, la puerta principal actúa como un cuello de botella a nivel energético.

Mochilas, abrigos, cajas, zapatos… Todos estos elementos, aunque parezcan inofensivos, suponen un bloqueo del «chi» para el Feng Shui, lo que se traduce en falta de claridad y una sensación constante de carga mental y emocional. Esto también encaja con algunos principios psicológicos, que sostienen que un espacio acogedor y funcional mejora el estado de ánimo y reduce el estrés. Por eso, cada vez más familias recurren a esta disciplina como una herramienta que les permite crear un hogar más consciente y equilibrado.

Más allá del orden, la iluminación también juega un papel clave. Muchas viviendas tienen recibidores oscuros debido a la falta de luz natural, algo que se considera especialmente negativo en el Feng Shui. Si bien es cierto que la distribución no es algo que se pueda cambiar, con una buena iluminación artificial es posible solucionar este problema. Lo ideal es elegir luces cálidas y bien distribuidas, ya que el «chi» necesita luz para activarse y circular por toda la casa.

Otro aspecto aparentemente trivial, pero con gran peso simbólico en esta filosofía, es el estado físico de la puerta. En muchas viviendas la puerta principal no encaja correctamente, chirría, roza el suelo o está deteriorada por el paso del tiempo, lo que simboliza oportunidades que no terminan de abrirse. En la misma línea, el felpudo se encarga de filtrar la energía que entra en el hogar, y si está roto, sucio o muy desgastado, deja pasar las cargas externas.

Colores y materiales

Siguiendo los principios del Feng Shui, los colores y los materiales no se eligen únicamente por una cuestión estética. La entrada requiere especial atención, ya que cualquier tipo de desequilibrio puede alterar el flujo del «chi». Para este espacio, lo mejor es optar por colores suaves y naturales, como el blanco roto, el gris cálido o el beige. Este tipo de colores, a diferencia de los estridentes, ayudan a que la energía fluya sin interrupciones, generando un ambiente equilibrado y acogedor.

Sin embargo, esta disciplina no prohíbe el uso de colores vivos. La clave está en el equilibrio. Detalles en azul suave, dorado o verde pueden aportar vitalidad a este espacio sin saturar el espacio. Estos tonos funcionan muy bien en pequeños elementos decorativos, como marcos o lámparas.

Respecto a materiales, el Feng Shui prioriza aquellos que son de origen natural porque favorecen la armonía al conectar el interior del hogar con la naturaleza. La madera es un material muy valorado, sobre todo en tonos cálidos o medios, porque transmite estabilidad y crecimiento.

Espejos y plantas

Los espejos y las plantas son dos elementos decorativos muy habituales y, cuando se utilizan bien, pueden potenciar la energía positiva. En cambio, un mal uso de los mismos puede provocar el efecto contrario.

En definitiva, es posible transformar la energía del hogar con pequeños cambios. La entrada, ese espacio que casi siempre utilizamos sólo de paso, es en realidad el corazón del «chi».