Limpieza

Los expertos en limpieza lo avalan: para limpiar la mampara lo mejor es utilizar «sistemas de liberación de puertas o tratamientos antical»

limpieza mampara
Blanca Espada

Limpiar el baño es una de esas tareas que hacemos de forma habitual, pero siempre hay zonas que por mucho que limpiemos parece que nunca quedan del todo bien. La mampara de la ducha es una de ellas. El contacto diario con el agua hace que la cal vaya dejando marcas sobre el cristal y a esto se suman los restos de jabón y la suciedad que puede acumularse en perfiles, juntas o carriles. Por este motivo, mantenerla limpia puede convertirse en una tarea bastante pesada si no lo hacemos con frecuencia.

Pero también podemos facilitar mucho su limpieza desde el momento en el que elegimos la mampara. Y es que más allá del diseño, el tamaño o el tipo de cristal, existen sistemas que están pensados precisamente para que su mantenimiento sea más sencillo. Los expertos destacan principalmente dos: los tratamientos antical para los cristales y los sistemas de liberación de puertas, que permiten acceder con mayor facilidad a algunas de las zonas donde suele acumularse la suciedad.

Los expertos en limpieza avalan el mejor sistema para limpiar luego la mampara

Uno de los principales problemas de las mamparas aparece por el contacto continuo con el agua. Cuando las gotas se secan sobre el cristal pueden quedar restos de los minerales que contiene y, con el paso del tiempo, esas marcas terminan siendo mucho más visibles. De ahí que a la hora de comprar una mampara sea interesante comprobar si el cristal incorpora algún tratamiento antical. Este tipo de revestimientos están pensados para reducir la adherencia del agua y de los residuos sobre la superficie, lo que hace que después resulte más sencillo limpiar el vidrio.

Eso no significa que podamos olvidarnos de limpiar la mampara. Los tratamientos antical ayudan a reducir la acumulación de residuos, pero siguen siendo necesarios unos cuidados habituales. Secar el cristal después de utilizar la ducha y no dejar que las gotas permanezcan durante horas también puede ayudar a que la cal tarde más en hacerse visible. De hecho, fabricantes especializados en equipamiento de baño cuentan desde hace años con este tipo de soluciones. El objetivo es precisamente que el agua y los restos tengan más dificultades para quedarse adheridos al vidrio y que la limpieza posterior resulte más sencilla.

Qué es el sistema de liberación de puertas

El cristal no es el único lugar en el que debemos fijarnos. Quien tenga una mampara corredera sabrá que los carriles y la zona en la que se superponen las hojas pueden ser bastante complicados de limpiar. Hay rincones a los que cuesta llegar con una bayeta y en los que con el tiempo se pueden ir acumulando restos. Para solucionar este problema existen los llamados sistemas de liberación de puertas o de hojas. Su funcionamiento permite desbloquear la parte inferior de la puerta corredera y separarla del carril para acceder mejor a esa zona. Una vez liberada, resulta mucho más fácil pasar el paño por lugares a los que normalmente no podemos llegar.

Por eso, si estamos pensando en cambiar la mampara, este puede ser un detalle al que merece la pena prestar atención. No afecta únicamente a la comodidad con la que utilizamos la ducha, sino también al tiempo que tendremos que dedicar posteriormente a su mantenimiento.

El tipo de mampara también importa

Antes de comprar una mampara también hay que tener claro el espacio disponible y quién va a utilizarla. No necesitaremos lo mismo para un baño amplio que para otro de dimensiones reducidas, y tampoco si va a ser utilizada habitualmente por niños, adultos o personas con problemas de movilidad. Las puertas correderas son una de las opciones habituales cuando no disponemos de demasiado espacio alrededor de la ducha, ya que no necesitan una zona exterior para abrirse. También encontramos puertas abatibles, plegables e incluso modelos fraccionables que se abren por partes.

El cristal es otro elemento que podemos elegir. El templado de seguridad es uno de los más habituales, pero existen acabados transparentes, tintados, texturizados, serigrafiados o incluso de efecto espejo. Y junto a todo ello está la perfilería, los rodamientos, las bisagras o los tiradores, elementos que también conviene tener en cuenta pensando en su uso diario y posterior limpieza.

Una mampara más fácil de mantener

Puede que cuando elegimos una mampara nos fijemos primero en cómo queda en el baño, pero pensar en su limpieza desde el principio puede ahorrarnos bastante trabajo después. Especialmente porque se trata de un elemento que está todos los días en contacto con agua, jabón y humedad. Por eso, los tratamientos antical y los sistemas que permiten liberar las puertas son dos características a tener en cuenta. Los primeros ayudan a reducir la acumulación de residuos sobre el cristal, mientras que los segundos permiten llegar a lugares que de otro modo son bastante difíciles de limpiar.

Al final, no se trata de dejar de limpiar la mampara, sino de elegir un modelo que nos lo ponga algo más fácil. Y si además acostumbramos a retirar el agua del cristal después de ducharnos y realizamos una limpieza frecuente, será más sencillo evitar que la cal y la suciedad terminen acumulándose.

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