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Los expertos en calefacción están de acuerdo: el mejor truco para ahorrar este otoño es abrir las cortinas y persianas durante el día para que entre el sol

Aprovechar la luz del día es uno de los gestos más sencillos para gastar menos en calefacción este otoño: abrir las cortinas y las persianas mientras hay sol permite que entre calor gratis en casa y que la caldera trabaje menos. Es un truco que no cuesta nada y que puede notarse en la próxima factura.

La recomendación procede de Instalaciones Kaher, una empresa con más de 20 años de experiencia en la instalación de calderas, calentadores, calefacción, aire acondicionado y fontanería. Según su guía, con varias medidas sencillas se puede recortar el recibo entre un 20% y un 30% sin renunciar a una temperatura confortable.

El sol, una calefacción que no se paga

Las horas de sol, sobre todo en las fachadas orientadas al sur y al oeste, funcionan como un aporte de calor que no figura en ninguna factura. Según la empresa, dejar que esa luz atraviese los cristales puede elevar la temperatura interior entre dos y tres grados y reduce la demanda de la caldera sin gasto energético.

El gesto se completa al caer la tarde. Cuando el sol desaparece, conviene bajar las persianas y correr las cortinas para formar una cámara aislante que conserve el calor acumulado. Si son térmicas o de tejido grueso, el efecto mejora y el ahorro puede crecer hasta un 10% adicional.

La rutina, por tanto, es simple: abrir por la mañana en las estancias que reciben sol y cerrar al anochecer. No requiere herramientas, obras ni inversión.

Cerrar las fugas por donde escapa el calor

Abrir al sol sirve de poco si el calor se va por las rendijas. Las infiltraciones por ventanas y puertas mal selladas explican, según la fuente, hasta el 25% de las pérdidas de una vivienda. Para detectarlas basta con pasar la mano junto a marcos y juntas en un día de viento.

La solución es el burlete autoadhesivo, que cuesta entre 3 y 8 euros el metro y se coloca sin herramientas especiales. En una casa de tres habitaciones, la empresa calcula una inversión de 40 a 70 euros, un recorte del consumo del 10% al 15% y un ahorro anual de entre 80 y 140 euros. En ventanas antiguas de vidrio simple, unas láminas aislantes transparentes reducen las pérdidas sin obras.

La ventilación también cuenta. Lo más eficiente es abrir del todo durante cinco o diez minutos, en las horas centrales del día, y apagar los radiadores mientras tanto. Así se renueva el aire sin enfriar paredes y muebles, que tardan horas en recuperar la temperatura.

Radiadores y caldera a punto

Al empezar la temporada conviene purgar los radiadores. El aire acumulado impide que el agua caliente circule bien y puede restar hasta un 15% de eficiencia. La tarea lleva unos diez minutos por unidad y solo requiere una llave de purga y un recipiente: se abre la válvula hasta que salga agua sin burbujas y se comprueba la presión de la caldera.

Con la caldera ocurre algo parecido. Sin mantenimiento puede gastar hasta un 20% más, y la revisión anual incluye limpieza de quemadores, presión, estanqueidad y combustión. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, las de más de 15 años rinden por debajo del 70%, mientras que las actuales superan el 90%.

Otra medida es calentar solo las zonas que se usan. Cerrar las puertas de las estancias vacías y bajar sus radiadores evita desperdiciar entre un 15% y un 25% de la energía, y las válvulas termostáticas, de entre 15 y 30 euros por unidad, permiten regular cada habitación por separado.