Refacciones del hogar

Los profesionales de la construcción lo tienen más que claro: «Para evitar filtraciones y goteras en casa, hay que revisar las ventanas y las repisas, no solo el techo»

evitar filtraciones y goteras en casa
Agua de lluvia que se filtra por un hogar. Foto: ilustración propia.
Alejo Lucarás
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Las filtraciones y goteras rara vez avisan con antelación. Primero aparece un cerco en el techo, una pintura que se abomba o un rodapié que se oscurece, y para entonces el agua ya lleva días o semanas dentro de la vivienda. Ante este panorama, localizar el punto exacto por el que entra es, a menudo, la parte más complicada de toda la reparación.

En un vídeo publicado en su canal de YouTube, la filial española del fabricante alemán de fijaciones Fischer muestra un caso real: una mancha de humedad en el suelo de una casa. A partir de ella, uno de sus técnicos repasa las vías más habituales por las que el agua acaba dentro de un hogar y ofrece algunas pautas sencillas para evitarlo.

¿Dónde conviene revisar para evitar filtraciones y goteras en casa?

En el vídeo de Fischer Ibérica, el técnico señala la mancha y sigue su rastro hasta unas bajantes de agua cercanas. Luego, deja bastante clara su conclusión: hay que vigilar el tejado, las paredes y los canalones, los tres puntos clásicos por los que suelen aparecer los problemas.

El primero es el más evidente. Según el técnico, la mayoría de las filtraciones empiezan por el techo, a causa de tejas rotas o de solapes mal colocados (la zona en la que una teja monta sobre la siguiente para que el agua resbale sin colarse). Un temporal de viento, el paso de los años o una reparación mal ejecutada bastan para abrir una vía de entrada.

El segundo foco son las paredes, y en concreto el perímetro de las ventanas y las repisas. «Si no está bien sellado o en repisas, pues al final puede entrar agua por ahí. Es un sitio donde se tiene que revisar», advierte.

Por último, el tercero son los canalones y las bajantes obstruidos, que define como «otro clásico» de las goteras domésticas.

Ventanas y repisas, el origen olvidado de las filtraciones y goteras

Las ventanas son un punto débil de la fachada porque interrumpen el muro y obligan a resolver la unión entre dos materiales distintos. Cuando el sellado entre el marco y la pared se agrieta o se despega con el tiempo, el agua de lluvia (sobre todo la que llega empujada por el viento) se cuela por la junta y aparece después en el interior, a veces lejos del punto de entrada.

Con las repisas o alféizares ocurre algo parecido. Para cumplir su función, deben tener una ligera pendiente hacia fuera y un goterón, una pequeña ranura en su cara inferior que corta el recorrido del agua e impide que vuelva hacia el muro. Si falta o está tapado por pintura o suciedad, el agua resbala por la fachada y termina por empaparla.

En este marco, las señales más habituales son las manchas o los restos blanquecinos bajo la ventana, el moho en las esquinas inferiores del marco y una humedad que solo aparece los días de lluvia con viento.

Para esos casos, los profesionales suelen recomendar renovar el sellado exterior con una silicona neutra, aplicada sobre una superficie limpia y completamente seca.

Canalones y bajantes, el tercer punto que conviene vigilar

Los canalones recogen el agua del tejado y las bajantes la conducen hasta el suelo o la red de saneamiento. En otoño, las hojas, el polvo y los nidos los atascan con facilidad, y cuando eso sucede, el agua rebosa y cae directamente sobre la fachada o se filtra por las juntas. En el caso del vídeo, la mancha del suelo procedía precisamente de unas bajantes.

La recomendación del técnico pasa por limpiar, revisar y sellar las uniones si es necesario. Es decir, retirar la suciedad acumulada, comprobar que el agua corre sin obstáculos y reforzar los empalmes entre tramos, que es por donde suelen aparecer las fugas.

Por eso, hacerlo antes de las primeras lluvias fuertes evita buena parte de los problemas del invierno. «Vale más prevenir que luego curar», resume.

Lo que cuestan las filtraciones y goteras en los hogares españoles

El agua es la principal causa de siniestros en las viviendas españolas. Según datos de ICEA que recoge Selectra, los daños por agua supusieron el 38,2% de los siniestros del seguro de hogar en 2024.

Siguiendo esta línea, las goteras y humedades encabezan esa lista. Unespa (Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras) calcula que cada año se atienden unos dos millones y medio. 

Y desde luego, la factura de una reparación tampoco es menor. Rastreator sitúa el coste medio de arreglar una gotera en unos 330 euros, una cifra que se dispara si el agua ha dañado techos, suelos o paredes.

A modo de conclusión, conviene tener presente que no todo corre a cargo del seguro: muchas pólizas excluyen los daños derivados de una falta de mantenimiento, como un canalón atascado durante años o unas tejas rotas que nunca se cambiaron.

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