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Estas son las 6 razones reales por las que tu cita de Tinder te hace ghosting

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Varios estudios han concluido que el ghosting es doloroso y perjudicial, revelando más sobre quien lo hace que sobre su víctima. Esta práctica en las citas de Tinder deja a la otra persona llena de dudas, inseguridades y preguntas sobre su culpa en el alejamiento.

Sin embargo, el ghosting rara vez es culpa de la víctima. Las razones detrás de esta acción suelen estar ligadas a las experiencias y las inseguridades del que desaparece.  Las situaciones internas del «ghoster», sus propios problemas y traumas, influyen en su comportamiento y en su incapacidad para manejar relaciones.

Si bien el ghosting sigue siendo doloroso, no se debe a que la víctima haya actuado mal, sino a factores personales del que desaparece, lo que libera a la víctima de culparse por la situación.

Cree en el «destino»

Según ‘LiveScience’, un estudio de 2018 identificó una causa significativa detrás del ghosting relacionada con la creencia en el destino. Este estudio indica que las personas que creen firmemente en estar predestinadas a tener ciertas relaciones o encontrar a la pareja con la que compartirán el resto de sus vidas, tienden a recurrir más al ghosting.

Esto se debe a que no consideran que las relaciones requieran tiempo y esfuerzo para desarrollarse. Para ellos, el ghosting no es necesariamente algo negativo, sino un medio para alejarse de relaciones que no se alinean con su destino preconcebido.

Sufrió ghosting en el pasado

Según un estudio de la Universidad de Georgia, mencionado por ‘El País’, se descubrió que las personas que han experimentado ghosting en el pasado tienen más probabilidades de convertirse en quienes desaparecen en una relación. Este comportamiento surge debido a su baja tolerancia hacia situaciones inciertas o poco claras. Optan por huir en lugar de arriesgarse a hacer preguntas sobre la relación y sus expectativas, todo por temor a sufrir nuevamente.

Le faltan habilidades de comunicación

Según ‘El País’, el estudio también indicó que aquellos que carecen o no han desarrollado habilidades de comunicación no se sienten cómodos teniendo conversaciones francas y abiertas. Por eso, recurren al ghosting para eludir confrontaciones y evitar hablar sobre problemas o preocupaciones en una relación.

Tiene baja autoestima

Aquellas personas con baja autoestima buscan evitar críticas y vergüenza que imaginan si alguien llega a conocerlos a fondo, lo que se convierte en una razón para evitar la intimidad. Asimismo, esperan sentirse avergonzados si hacen daño a otros. Estas personas, debido a la falta de límites, tienden a sentirse responsables de los sentimientos ajenos, aunque en realidad no deberían serlo.

Sin embargo, cuando alguien busca finalizar una relación, la otra persona merece una explicación honesta. Escapar para evitar «herir» no es una justificación válida. Y es que al no asumir la responsabilidad de su propio comportamiento, terminan causando el dolor que pretendían evitar.

Es un narcisista

Para los narcisistas, una relación se percibe como un medio para satisfacer su ego y necesidades sexuales. Estas personas no están interesadas en comprometerse ni en preocuparse por los sentimientos del otro, aunque pueden fingirlo durante la etapa de seducción.

Consideran las relaciones como un juego, sin involucrarse emocionalmente, y tienden a actuar de manera cruel una vez que pierden interés, especialmente si se expresan necesidades o expectativas por parte de la otra persona.

Tiene miedo al compromiso

Según ‘Psychology Today’, quienes recurren al ghosting a menudo tienen una mentalidad de «orientación a corto plazo», lo que indica una falta de visión hacia el futuro o la construcción de relaciones duraderas. Para algunos, las personas son percibidas como objetos desechables. Además, según ‘LiveScienc’e, muchos experimentan un temor al compromiso emocional, lo que les lleva a evitar la cercanía o la formación de vínculos afectivos.