Curiosidades
Posguerra

Durante la posguerra se veían por todas partes, pero hoy casi nadie practica este habilidoso oficio en España

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La posguerra española transformó profundamente la economía doméstica y la organización social. En un país marcado por la autarquía, la falta de materias primas y el racionamiento, la reparación se convirtió en una necesidad estructural. Los hogares contaban con pocos utensilios y mantenerlos en uso era prioritario para la supervivencia cotidiana.

En ese escenario cobraron relevancia oficios que hoy resultan ajenos a la vida moderna. Muchos de ellos desaparecieron con la mejora económica y la llegada de nuevos materiales. La posguerra española fue el periodo en el que el oficio que estamos por revelar llegó a su máxima visibilidad, antes de iniciar un lento declive ligado a los cambios en los hábitos de consumo.

¿Cuál es el habilidoso oficio que fue clave en la posguerra, pero que hoy casi nadie practica?

Entre los trabajos más habituales de la posguerra española se encontraba el del latero, también conocido como lañador o, en algunos contextos, «hojalatero». Aunque no siempre eran exactamente el mismo oficio, en la práctica solían coincidir en una sola persona. Su función principal consistía en reparar utensilios metálicos deteriorados por el uso continuado.

Este profesional recorría calles y plazas con un pequeño taller improvisado. Se instalaba en aceras, portales o patios y allí arreglaba ollas, sartenes, barreños, lebrillos o peroles.

En una época en la que comprar un objeto nuevo era complicado o imposible, su trabajo permitía alargar la vida útil de los enseres básicos del hogar.

La posguerra española, especialmente entre los años 40 y 60, fue el periodo de mayor actividad para este oficio ambulante, comparable al del afilador, el pregonero o el colchonero.

Las herramientas y técnicas de los lateros

El latero de la posguerra española trabajaba con medios limitados pero eficaces. Su equipo incluía barras de estaño, soldadores de cobre, martillos, tijeras de chapa y un pequeño hornillo de carbón. Con este fuego calentaba las herramientas necesarias para soldar y sellar grietas.

Una de las técnicas más características era el uso de la laña, una especie de grapa de cobre o hierro que servía para unir piezas rotas, especialmente en recipientes de barro o metal. Este sistema permitía seguir utilizando objetos muy dañados, algo habitual en un contexto de escasez prolongada.

El trabajo se realizaba de forma manual y precisa. El latero se agachaba o trabajaba en cuclillas mientras reparaba el objeto delante del cliente. En muchos casos, el pago no siempre era en dinero: durante la posguerra española era habitual el trueque por alimentos básicos.

¿Qué se reparaba en la posguerra española y por qué nada se tiraba?

La variedad de objetos reparados durante la posguerra española era amplia. El latero intervenía en:

Estos trabajos reflejan una mentalidad basada en la reutilización constante. La economía doméstica no permitía el reemplazo inmediato, por lo que la reparación era la única alternativa viable.

El declive de los lateros tras la posguerra

A partir de finales de los años 50, la situación económica comenzó a cambiar de forma gradual. La apertura al exterior, la llegada de nuevos materiales y la producción industrial a mayor escala modificaron los hábitos de consumo.

Además, el plástico y el aluminio desplazaron a la hojalata y abarataron los utensilios domésticos.

Con estos cambios, el oficio de latero fue perdiendo sentido. Reparar dejó de ser prioritario frente a la posibilidad de sustituir. Durante los años 60, muchos de estos profesionales abandonaron la actividad o se reconvirtieron en otros trabajos relacionados, como la fontanería.