Psicología

Antonio Ríos, psicoterapeuta: «Tu hijo adolescente está pasando por el peor periodo de la vida humana»

Adolescente
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La adolescencia es una etapa de grandes cambios, tanto físicos como emocionales, en la que los jóvenes comienzan a construir su propia identidad. La frase del psicoterapeuta Antonio Ríos, «Tu hijo adolescente está pasando por el peor periodo de la vida humana», invita a mirar esta etapa desde una perspectiva diferente y, sobre todo, a comprender mejor lo que puede estar viviendo un adolescente. Para los padres, acompañar este proceso tampoco es sencillo.

Muchas veces, convivir con un adolescente promueve el hecho de centrarse única y exclusivamente en aquello que no hace de forma adecuada, lo que crea un ambiente demasiado «pesado» en el hogar. Ante esta tendencia, los padres deben transmitir la seguridad y el convencimiento de que hay que entenderse y regular ciertos comportamientos a través de la negociación. Para ello, hay que intentar que el adolescente sea partícipe en la búsqueda de la solución, aportándole un entorno estable y equilibrado.

Cómo actuar con un adolescente

La autoestima durante la adolescencia desempeña un papel fundamental en el desarrollo personal y social de los jóvenes. Se relaciona con la valoración, positiva o negativa, que cada persona hace de sí misma y de sus propias capacidades. Esta percepción se va construyendo a partir de las experiencias vividas, las relaciones con los demás, las emociones, los valores, los ideales y las opiniones que se forman durante esta etapa.

Escucha activa

En este contexto, los padres deben ayudarle a mejorar su autoestima, y para ello el psicoterapeuta ofrece una serie de pautas: no juzgar, no culpar, apoyar, potenciar cualidades, resaltar logros y fijarse en aquello que el adolescente hace bien. Aquí entra en juego la escucha activa, fundamental para fomentar el bienestar mental y emocional y el aprendizaje social de los adolescentes y establecer un vínculo con ellos.

«La escucha activa es fundamental en las relaciones con nuestros hijos. Alguien que escucha de forma activa se implica, se preocupa, no juzga y muestra comprensión, incluso cuando no está de acuerdo con el punto de vista de la otra persona (y especialmente en esas ocasiones). Aunque las convicciones u opiniones de tu adolescente sean distintas de las tuyas, debes respetar y valorar sus puntos de vista, lo que también contribuirá a que tu hijo o hija respete tus propias perspectivas y opiniones», detalla UNICEF.

Construir una buena relación con los hijos requiere mostrar interés por aquellas cosas que consideran importantes, haciéndoles sentir que sus gustos, preocupaciones e intereses también son valorados. También es recomendable compartir aspectos personales y buscar puntos en común que permitan fortalecer el vínculo y generar momentos de conexión. Preguntar por sus opiniones, puntos de vista y perspectivas ayuda a comprender mejor cómo se sienten y qué piensan. Asimismo, es importante mantener la comunicación que se haya establecido desde la infancia, ya que una relación basada desde pequeños en el diálogo sobre sentimientos, pensamientos y experiencias puede facilitar que esa confianza continúe durante la adolescencia y se mantenga también en la edad adulta.

Lo que deben evitar los padres

En primer lugar, Antonio Ríos señala que «las conductas de sobreprotección conllevan unas secuelas a largo plazo que los padres, muchas veces, no llegan a creer o saber. Entre ellas destaca el hecho de no desarrollar la confianza en sí mismos ya que el control viene «desde fuera». Por otro lado, se desarrolla más inseguridad y retraimiento, y no ayuda a generar propias opiniones. Asimismo, genera la idea de ser diferentes y no lograr las metas o se esfuerzan por propio Finalmente, los adolescentes son menos maduros y responsables, y se muestran más vulnerables ante los problemas».

El psicoterapeuta también advierte de que el castigo no siempre consigue modificar una conducta y, cuando se utiliza de manera repetida, puede perder gran parte de su efecto. Por eso, es más recomendable recurrir a estrategias educativas que ayuden al adolescente a comprender lo ocurrido, asumir responsabilidades y reparar el daño. Y, sobre todo, está totalmente desaconsejado recurrir a cualquier forma de violencia, física o psicológica, en cualquier circunstancia.

A esto hay que sumar la importancia de que los padres muestren una imagen de serenidad, fortaleza y capacidad de control. «Mostrarse débiles ante los hijos les da más fuerza y poder a ellos, en una etapa en que no saben utilizar, en muchos casos, este poder de modo saludable, lo cual les lleva a comportarse, en algunas ocasiones, de un modo tiránico», explica Antonio Ríos.

Finalmente, si bien comparar a los hijos con otros, es algo que muchas veces resulta inevitable, hay que tratar evitarlo, porque puede tener consecuencias muy negativas. La comparación es uno de los mecanismos que más puede dañar la autoestima, tanto la de los hijos como la de los propios padres. Es importante recordar que cada adolescente es diferente, tiene su propio ritmo, sus capacidades y sus dificultades. «No compares a tus hijos con nadie: acompáñalos, compréndelos y ayúdales a crecer desde quienes realmente son».

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