Los albañiles coinciden desde hace tiempo: «Si ves en la pared una grieta de este tamaño, debes empezar a preocuparte»
Cuando las casas cumplen años, es normal que empiecen a aparecer pequeñas grietas en la pared. Pueden ser por antigüedad, cambios de temperatura, humedad, etc. Eso sí, los albañiles han avisado de que a partir de cierto tamaño las debe revisar un profesional.
Debemos tener en cuenta que no es lo mismo una fisura fina en la pintura que una abertura visible en el revestimiento o una grieta que atraviesa el muro. Por eso los albañiles insisten en observar también su forma, su profundidad y la velocidad con la que cambia.
Si lo que quieres es una cifra que te haga estar alerta, a partir de los cinco milímetros puede ser el primer indicio de un daño estructural. Por lo menos, merece la pena vigilarlo.
Cuándo deben preocuparte las grietas de la pared de casa, según los albañiles
Las fisuras de hasta un milímetro suelen afectar únicamente a la pintura o al revestimiento superficial. Pueden aparecer por contracciones, dilataciones o pequeños movimientos normales de la vivienda. En muchos casos bastará con repararlas con algún truco casero y comprobar que no vuelven a abrirse.
Entre uno y cinco milímetros ya merece la pena aumentar la vigilancia porque la grieta puede estar vinculada a la humedad, movimientos del terreno o deterioro de materiales.
Si permanece estable y no aparecen otras señales, un profesional podrá determinar si se trata de un desperfecto superficial. Lo más probable es que no lo sea.
Pero cuando la grieta pasa de los cinco milímetros ya estamos ante un problema más visible y que puede llegar a atravesar el revestimiento o incluso aparecer por el lado contrario de la pared.
Mide la grieta y si supera los cinco milímetros taparla directamente con masilla o cubrirla con pintura no resolverá el problema.
Aun así, los albañiles también recuerdan que una grieta estrecha puede ser más preocupante que otra más ancha si tiene una dirección anómala, aumenta rápidamente o afecta a una zona estructural.
En qué te debes fijar para estudiar una grieta, según los albañiles
Más allá del tamaño, hay otros factores como la forma, el lugar o la velocidad a la que crecen que debes vigilar para estudiar una grieta. Por ejemplo, las grietas diagonales, especialmente las que se aproximan a un ángulo de 45 grados, requieren una atención especial.
También conviene revisar las grietas escalonadas, las que parten de las esquinas de puertas y ventanas y las que recorren una pared de arriba abajo.
Otra señal de alerta para los albañiles ocurre cuando la misma abertura puede verse tanto en el interior como en el exterior de la vivienda. Eso indica que el problema no se limita necesariamente al acabado de la pared.
Si además las puertas empiezan a rozar, las ventanas se atascan o los marcos cambian de posición, la revisión debería ser prioritaria. El crecimiento de la grieta también influye.
Por ejemplo, una grieta que se mantiene igual durante meses no plantea la misma situación que otra que se ensancha después de lluvias intensas, cambios del terreno o una obra cercana.
Qué hay detrás de la mayoría de grietas que aparecen en casa
No todas las grietas tienen un origen estructural y en España la mayoría están vinculadas a la humedad. Por ejemplo, una filtración desde la fachada, una cubierta defectuosa o una tubería dañada puede provocar manchas oscuras, pintura abombada, desprendimientos y fisuras.
De hecho, la condensación también puede dañar los revestimientos, y suele concentrarse en superficies frías e ir acompañada de gotas de agua, moho negro y olor persistente.
En las zonas bajas de las paredes, las manchas blanquecinas y los restos de sales pueden apuntar a humedad por capilaridad. Por eso los albañiles recomiendan reparar primero el origen y después actuar sobre la grieta.
Si se pinta encima de una pared húmeda o se rellena una abertura que sigue sometida a movimientos, el desperfecto terminará reapareciendo.