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Adiós a la eterna pregunta: ¿La sandía engorda por la noche?

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La sandía es, junto con el melón, la fruta estrella del verano. Más del 90% de su composición es agua, de forma que se trata de una fruta con propiedades hidratantes que aporta muy pocas calorías. Sin embargo, existe la creencia generalizada de que comer sandía por la noche engorda. Pero, ¿esto realmente es así?

La sandía tiene un alto contenido glucémico, lo que quiere decir que, al consumirla, sube el nivel de azúcar en la sangre. Esto puede resultar perjudicial por la noche ya que mientras dormimos no hacemos ningún tipo de actividad.

Por la noche, el cuerpo segrega hormonas opuestas a la insulina para regular el nivel de glucosa en sangre. La resistencia entre ambos tipos de hormonas hace que este nivel aumente, y si se producen picos de insulina con mucha frecuencia, a largo plazo aumenta el riesgo de sufrir enfermedades como la diabetes y la obesidad.

Teniendo esto en cuenta, cabe señalar que los alimentos con un contenido glucémico alto, como por ejemplo la sandía, es mejor consumirlos por la mañana porque proporcionan energía que puede ser consumida durante el día.

Hay quienes creen que la recomendación de no comer sandía por la noche es porque engorda o porque le sienta mal al estómago. Sin embargo, no tiene nada que ver con estas dos razones.

¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto? Por comer sandía por la noche de vez en cuando no pasa absolutamente nada, pero no es algo que debamos hacer a diario por el alto contenido glucémico de esta fruta.

Curiosidades de la sandía

Aunque la sandía se considera una fruta, lo cierto es que también es una verdura. Forma parte de la familia botánica de las calabazas y los pepinos. Sin embargo, la clasificación más común es como fruta ya que su origen se encuentra en una flor de la que, tras la polinización, sale una sandía. Además, del mismo modo que otras frutas, contiene semillas.

Aunque su origen no está del todo claro, todo apunta a que fueron los egipcios los primeros que empezaron a producir sandías de gran escala. Las utilizaban principalmente como fuentes de agua durante los periodos de sequía.

Hasta la fecha, el récord de la sandía más pesada ha sido un ejemplar de nada más y nada menos que 159 kilos. Sin embargo, la mayoría de variedades producen sandías cuyo peso oscila entre los 6 y los 12 kilos.

Y, por último, aunque lo que solemos comer es la pulpa, lo cierto es que la cáscara y las semillas también son comestibles.