The Cult celebran en Madrid a lo grande los 20 años del ‘Sonic Temple’
Es aparecer el guitarrista Billy Duffy con su Gibson Les Paul negra y retroceder en el tiempo treinta años. No en vano, anda The Cult en esta gira celebrando el aniversario de su cuarto álbum, el celebrado ‘Sonic Temple’, lanzado en 1989 y aún latiendo en el pecho de las 2.500 personas que agotaron las entradas para la celebración en La Riviera madrileña en pleno agosto.
En un clima de entrega total, la banda británica interpreta hasta ocho cortes de aquel disco y levanta un robusto templo del rock con ‘Sun king’, ‘New York city’, ‘Automatic blues’, ese gran himno de estadio que es ‘Sweet soul sister’, ‘American horse’, ‘Soul asylum’ y los clásicos ‘Edie (ciao baby)’ y ‘Fire woman’. Coreadísima esta última, por cierto, por un público que a estas alturas ya ha completado el proceso de rejuvenecimiento para el que pagó religiosamente su entrada.
En el ecuador de la velada procede el grupo ha repasar otros puntos de su discografía, con el vocalista Ian Astbury especialmente cómodo comandando la nave con su rotunda presencia escénica -y de voz tampoco anda nada mal esta vez-. A su diestra, Billy Duffy da una lección magistrar de lo que debe ser un guitarrista de rock, lanzando riffs y encadenando solos con pasmosa naturalidad y facilidad.
‘Rise’ y ‘American gothic’ son parte del cancionero del siglo XXI de The Cult, que retrocede aún más hasta ‘Spiritwalker’, ‘The Phoenix’ y ‘She sells sanctuary’ para alegría y alboroto de la hinchada en una Riviera especialmente repleta y con ganas de más. La banda también parece compartir sinceramente ese ímpetu, espoleada por la reacción de la congregación, por un sonido notable y, en definitiva, una situación en la que todo parece ir bien.
Tiempo aún para un bis que incluye ‘Wild flower’, la magnífica ‘Rain’ y el cierre desparramado con ‘Love removal machine’. Han sido noventa minutos de rock de alto nivel, que concluye con Ian Astbury y Billy Duffy, antaño enemigos íntimos, sonriendo, agradeciendo y medio abrazándose con los brazos en alto en el centro del escenario.
La siguiente visita debería ser ya de presentación de nuevo material, pues la pareja lleva tres años sin entregar nuevo álbum y, a tenor de lo visto en esta noche de verano en la ciudad, andan ahora perfectamente conectados. Los aniversarios están bien y son siempre bien acogidos, pero The Cult es una banda que está todavía vivita y coleando y lo que te rondaré morena. De La Riviera, bajo la lluvia de verano, sale la gente convencida de ello.
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