Hallan muerto en su casa a Prince, icono del pop
El artista conocido como Prince ha muerto a los 57 años, según ha adelantado la web de información sobre famosos y celebrities TMZ y ha confirmado su publicista. El cuerpo del cantante, compositor, instrumentista y productor fue hallado por los paramédicos en el estudio de grabación de su mansión de Paisley Park, en Minnesota la madrugada de este jueves tras una llamada al teléfono de emergencias.
«Con profunda tristeza confirmo que el legendario e icónico artista Prince Rogers Nelson falleció en su residencia de Paisley Park (Minneapolis, noreste) esta mañana», según el comunicado enviado por una de sus representantes, Yvette Noel-Schure.
El avión privado del autor de ‘Purple Rain’ hizo un aterrizaje de emergencia el pasado 15 de abril para que recibiera tratamiento médico después de que se le agravara un resfriado en pleno vuelo desde Atlanta, donde venía de dar un concierto, hacia su casa. Los representantes del artista, al suspender los dos siguientes recitales, adujeron que estaba luchando contra una gripe.
Prince fue ingresado en un hospital de Illinois, pero los médicos le dieron el alta al cabo de unas horas y pudo seguir el viaje.
El anuncio de su fallecimiento se ha producido pocas horas después de que las autoridades sanitarias del condado de Carver, Minnesota, respondieron a una llamada de emergencias desde Paisley Park, la mansión de Prince, en la ciudad de Chanhassen.
La oficina del sheriff del condado de Carver dijo en un comunicado que Prince «fue encontrado inconsciente en un ascensor» de los estudios de su residencia situada cerca de su ciudad natal de Minneapolis. La reanimación cardiopulmonar no funcionó y los oficiales certificaron la muerte del artista a las 10.07 horas locales (17.07 hora peninsular española).
Vida y obra de un genio incomprendido
El enigmático músico ha sido aclamado como uno de los artistas más innovadores e influyentes desde finales de los años 70. Y quizás el más prolífico, a un ritmo incansable de un álbum de estudio por año desde 1978. Más allá de directos, recopilaciones, remezclas y rarezas.
Sus influencias soul, funk y rock alcanzaron una textura especial pasadas por su genio, su voz y su guitarra. Admirador de James Brown, los Beatles y Jimi Hendrix, creó auténticas joyas, convertidas en standards para la historia de la música pop como ‘Kiss’, ‘Little Red Corvette’, ‘Let’s go Crazy’ y ‘When Doves Cry’.
Nacido en Minneapolis el 7 de junio de 1958, Prince entró en el olimpo de la música en la década de 1970 con los éxitos ‘I Wanna Be Your Lover’, pero reinó como (casi) ninguno en los 80 con su elepé ‘Purple Rain’ (1984), una obra conceptual y cumbre.
Subido sobre la ola de su enorme éxito, Prince aceleró una carrera desenfrenada de producción musical que lo llevó publicar un álbum al año hasta llegar a otro hito de su carrera, el ‘Lovesexy’ (1988). Esta obra, en los albores del dominio del formato CD, jugaba con los consumidores al incluir sus más de 45 minutos de música en un solo corte. La idea era que se escuchara en su totalidad, que el concepto del autor calara directamente sobre el oyente.
Prince supo mezclar el sexo con los saxofones, y las trompetas con diferentes capas de voz, con unos arreglos limpios y sorprendentes. Su raíz funki-soul negra era evidente, pero supo dar pasos a los lados del heavy rock y el pop amoroso, abriendo caminos de comunicación musical alternativos que después pasearían Terence Trent D’Arby, Lenny Kravitz… o blanquitos como Beck y Mika.
Siempre juguetón con su condición sexual, su estatura y sus habilidades –¿era más cantante, más bailarín, más guitarrista?–, Prince contaba con varias tesituras en su garganta. Con ellas jugaba para interpretar baladas graves y rocks atiplados, siempre contrastando y sorprendiendo con su particular interpretación del pop. Del pop y de la vida: nunca fue otra cosa que raro e individualista y jamás se plegó a lo comercial; simplemente sus rarezas sintonizaron con la masa durante una década y media.
A partir de 1989, la grandilocuencia se apoderó de su carrera. Creó la banda sonora de la primera película basada en el personaje de Batman. A su ‘funk rock de chicle’ incluido en ese trabajo le ocurrió lo mismo que a la película: mucha promoción para tan poca profundidad. El éxito comercial no fue acompañado del calado artístico que rezumaban sus anteriores álbumes, pero se resarció con álbumes que fueron auténticas obras de arte en los años posteriores, acompañando su éxito a la calidad musical: ‘Graffitty Bridge’ (1990), ‘Diamonds and Pearls’ (1991) y ‘Symbol’ (1992)…
A este último trabajo la crítica convino en llamarlo así para poder referirse a él. Aunque jamás se supo ni su nombre ni si él quiso o no firmarlo. El símbolo que ocupaba toda su portada, mezclando los iconos de género masculino y femenino, acabó por convertirse en su ‘nombre’, que debía leerse, según él mismo anunció, como ‘el artista antes conocido como Prince’.
En esos primeros 90 colaboró con Martika en ‘Martika’s Kitchen’ y lanzó al estrellato a Sinéad O’Connnor cediéndole una de sus mejores composiciones, ‘Nothing compares 2 U’.
Pero los mediados de la década se convirtió en su perdición y su hundimiento tanto personal como comercial: murió su hijo Boy Gregory a los pocos días de nacer, lo que provocó la crisis de su matrimonio con la bailarina puertorriqueña Mayte García (a la que dedicaría ‘The Most Beautiful Girl in the World’ en 1995), y se enfrentó a su casa discográfica, que le reclamaba lo contrario que a cualquier otro artista, que frenara su productividad musical.
Según los ejecutivos de la Warner, su propensión a publicar un trabajo cada año resentía la calidad de los mismos. Prince declaró: «vendería mis discos yo solo mucho más que lo que lo hace mi disquera, y lo demostraré». No fue así. Y además, la discográfica se ‘vengó’ del artista sacando a la venta el ‘Black Album’, un disco editado, publicado y prensado en 1988 cuya distribución Prince decidió prohibir el día antes de su salida a las tiendas.
Además, la Warner cerró su relación con el enigmático artista haciéndose de oro con la publicación de dos discos dobles de recopilación de los éxitos de Prince, monetizando para sí las dos décadas de mejor producción del artista. Y soliviantando sus ánimos.
Desde entonces, Prince publicó sus trabajos en internet, hizo giras eternas en locales más pequeños y ya nunca alcanzó ni la trascendencia mediática de sus primeras dos décadas ni la calidad musical… ni siquiera cuando trató de que le volvieran a llamar Prince. Hasta su muerte, este 21 de abril de 2016. Trabajando en su música, como siempre.
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