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Amancio Ortega

Amancio Ortega (90 años), sobre el éxito vital: «Lo importante es marcarse metas en la vida y poner toda tu alma en cumplirlas»

A sus 90 años, Amancio Ortega sigue siendo una de las grandes figuras del éxito empresarial español. Pero detrás del fundador de Zara y de uno de los mayores imperios de la moda existe una historia que empezó muy lejos de las grandes cifras: un joven que comenzó a trabajar a los 13 años y que hizo de su profesión su verdadera universidad.

Ortega ha explicado en diferentes ocasiones que no estudió todo lo que hubiera querido. Sin embargo, convirtió esa carencia en una motivación para aprender directamente de la realidad. «Mi universidad es mi profesión», llegó a decir al recordar sus comienzos. Para él, el conocimiento estaba en observar, trabajar y entender lo que ocurría cada día.

Una de sus frases resume especialmente bien su manera de entender la vida: «Lo importante es marcarse metas en la vida y poner toda tu alma en cumplirlas». No se trata únicamente de tener ambición, sino de encontrar un objetivo y comprometerse completamente con él. Esa filosofía estuvo detrás de una empresa que pasó de ser un pequeño proyecto textil a convertirse en un gigante internacional.

Pero Ortega nunca ha identificado el éxito únicamente con el dinero. De hecho, una de sus declaraciones más llamativas es: «Si he ganado tanto dinero ha sido porque mi objetivo no ha sido nunca ganar dinero». Su prioridad, según ha explicado, era hacer crecer la compañía, mejorar el producto y entender al consumidor. El patrimonio habría llegado como consecuencia de ese trabajo, no como meta inicial.

Amancio Ortega (IA).

Su manera de mirar el negocio también explica parte de su éxito. «El optimismo es negativo», afirmó en una de sus reflexiones más contundentes. Ortega desconfiaba de la autocomplacencia y consideraba que una empresa debía cuestionarse constantemente. Para él, conformarse con lo conseguido podía ser mucho más peligroso que reconocer los problemas.

Esa mentalidad estaba acompañada por una obsesión: escuchar al cliente. «La calle es la gran pasarela», defendía al hablar de moda. Frente a la importancia que tradicionalmente se concede a las grandes pasarelas, Ortega miraba directamente a las personas. Quería saber qué compraban, qué necesitaban y qué estaba ocurriendo en las tiendas de todo el mundo.

También concedía una enorme importancia a la rapidez. «Quiero soluciones inmediatas a los problemas», decía. En su filosofía empresarial no había demasiado espacio para quedarse paralizado ante una dificultad. Había que identificarla, tomar una decisión y actuar.

A los 90 años, aquella manera de pensar permite mirar su trayectoria desde otra perspectiva. El éxito de Amancio Ortega no se explica únicamente por Zara, Inditex o su fortuna, sino por una idea mucho más sencilla: marcarse una meta y dedicarle toda la energía posible. Desde aquel adolescente que empezó a trabajar hasta el empresario que construyó una compañía presente en todo el mundo, su filosofía ha permanecido ligada a una misma obsesión: seguir avanzando, escuchar, aprender y no dar nunca el éxito por garantizado.