Besos, mordiscos y pellizcos: Máxima de Holanda emula el momento más tierno de Lady Di
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Máxima de Holanda no deja a nadie indiferente y cada uno de sus actos deja un sinfín de momentos para el recuerdo y anécdotas memorables. Hace unos días, su llegada al aeropuerto de Kilimanjaro acaparó titulares en todo el mundo precisamente por la naturalidad y la espontaneidad de la esposa del Rey Guillermo. Vestida de negro, con zapato plano, calcetines, gafas graduadas, el pelo despeinado y sin una gota de maquillaje, la argentina mostraba su mejor sonrisa antes de comenzar un nuevo viaje de trabajo por la inclusión financiera.
La Reina está muy implicada con esta tarea y no duda en participar en todos los compromisos que puede para fomentar la inclusión y la independencia económica en países poco desarrollados, a pesar de que su agenda está llena de compromisos que apenas le dejan tiempo libre y, al margen de las preocupaciones de las últimas semanas. No hay que olvidar que, en su reciente viaje a Suecia, los Reyes revelaron que su hija mayor, la princesa Amalia, había sido amenazada por la Mafia, motivo por el cual ha tenido que cambiar por completo su rutina, en un año clave para ella, su primer curso universitario.
Mientras la princesa Amalia se adapta a la fuerza a una situación bastante desafortunada, Máxima continúa con sus compromisos en África. Un viaje en el que, más allá de la sorpresa inicial, la Reina nos ha regalado un entrañable momento en una visita a un centro de atención a mujeres embarazadas y a niños pequeños, en el marco del proyecto MomCare de PharmAccess. La atención a las mujeres embarazadas es gratuita en Tanzania, pero no siempre es óptima. MomCare ofrece es un paquete de atención digitalizado que vincula una tarjeta de seguro al teléfono móvil. Durante el embarazo se mantiene el contacto con la mujer y se recopilan datos que contribuyen a una mejor y más eficaz atención. Es una iniciativa con la que está muy vinculada la Reina, dado que, además, antes de entrar a formar parte de la Familia Real, desarrollaba su labor profesional en el ámbito de la economía.
Una visita en la que la esposa del Rey Guillermo de Holanda ha mostrado su lado más maternal y se ha deshecho en gestos de cariño con los más pequeños. Por ejemplo, no ha dudado en coger en brazos a un bebé y hacerle carantoñas. Una imagen que, irremediablemente, nos ha recordado a las visitas de Diana de Gales en su última etapa, cuando se volcaba con los enfermos de SIDA y con los más pequeños. Eso sí, alguno de los niños ha jugado una mala pasada a la Reina, y ha pasado el rato divirtiéndose con su nariz o con su mano, dándole incluso un mordisco mientras Máxima aguantaba estoicamente con una gran sonrisa. Gajes del oficio.
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