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Lolita Flores en su 68 cumpleaños: «No entiendo otra manera de celebrarme que no sea trabajando»

Lolita Flores cumple 68 años este 6 de mayo lejos de celebraciones, trabajando fuera de Madrid

La artista atraviesa un momento sólido, centrada especialmente en el teatro, con 'Poncia' como su último gran proyecto

Su trayectoria ha estado marcada también por episodios duros como la pérdida de Lola Flores y Antonio Flores

No hay reservas en restaurantes exclusivos ni una gran fiesta organizada a su nombre. Este 6 de mayo, Lolita Flores cumple 68 años y lo hace de la forma que mejor define el momento vital que atraviesa: trabajando, lejos de Madrid y completamente entregada a su oficio. Así se lo ha confesado a COOL en una conversación exclusiva en la que deja claro que, a estas alturas de su vida, no entiende otra manera de celebrarse que no sea sobre un escenario —o camino de él. «Estoy trabajando, me ha pillado fuera», desvela.

La artista atraviesa una etapa especialmente sólida, tanto en lo profesional como en lo personal. Sin necesidad de grandes titulares, ha ido construyendo en los últimos años una relación muy íntima con el teatro, un terreno que hoy siente más suyo que nunca. Y ahí es donde cobra especial sentido Poncia, su último trabajo conocido, una pieza que no solo ha supuesto un reto interpretativo, sino también una forma de mirar hacia dentro. Aunque por ahora no hay nuevas fechas confirmadas, la obra sigue muy presente en su discurso y en su identidad artística. En ella, Lolita revisita el universo de Federico García Lorca desde un ángulo poco transitado: el de Poncia, la criada de La casa de Bernarda Alba. Un personaje que, en esta versión, abandona su rol de testigo para convertirse en voz protagonista de una historia que comienza donde la original termina.

Lolita Flores en un estreno en Madrid. (Foto: Getty Images)

La acción se sitúa tras el suicidio de Adela, con la casa sumida en el silencio, momento en el que Poncia toma la palabra y se enfrenta, sola y también en diálogo con las sombras de Bernarda y sus hijas, a todo lo ocurrido. El texto, construido a partir de sus intervenciones en la obra de Federico García Lorca, se articula como una sucesión de reflexiones y soliloquios que rompen la linealidad original y convierten la historia en un ejercicio de memoria donde emergen temas como la libertad, el deseo o las diferencias de clase, al tiempo que reivindica a Adela como «una hembra valiente» y se cuestiona qué hizo —o dejó de hacer— para cambiar el destino de aquella casa.

No es difícil encontrar paralelismos entre esa intensidad emocional y la propia biografía de Lolita. Hija de Lola Flores y hermana de Antonio Flores, su vida ha estado marcada por una exposición constante, pero también por episodios de enorme dureza. El año 1995 supuso un punto de inflexión irreversible con la pérdida de ambos en apenas quince días. Ella misma ha relatado en numerosas ocasiones cómo vivió aquel periodo: noches sin dormir, rabia, tristeza y una sensación de descontrol absoluto. «Fue un año y medio de locura absoluta en mi interior», llegó a reconocer. Sin embargo, lejos de ocultarlo, ha hecho de esa experiencia una parte esencial de su discurso.