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Suena extraño pero investigadores de Stanford crean un hidrogel solar capaz de producir 2L de agua potable al día sin necesidad de conexión eléctrica

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

«Alrededor del 36% de la población mundial, ó 2,400 millones de personas, viven en regiones con escasez de agua y el 52% experimentará una severa escasez de agua hacia el año 2050. El acceso al abastecimiento de agua en las ciudades es limitado», alerta la ONU. En este contexto, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford ha creado un sistema que funciona gracias a la energía solar y al uso de un material absorbente llamado hidrogel, que permite capturar el vapor de agua de la atmósfera y liberarlo posteriormente en forma de agua apta para consumo humano.

El hidrogel solar que han creado los investigadores de Stanford

El sistema desarrollado por la Universidad de Stanford se basa en un hidrogel compuesto por cloruro de litio y un polímero absorbente, similar a los utilizados en productos higiénicos. Durante la noche, este material es capaz de captar la humedad presente en el aire, almacenándola de forma eficiente.

Posteriormente, cuando recibe la energía del sol, el calor provoca la liberación del agua en forma de vapor, que se condensa y se recoge como agua líquida apta para consumo humano. Lo más destacado es que este proceso puede funcionar incluso en entornos extremadamente secos.

De hecho, los investigadores ya probaron versiones anteriores del sistema en el desierto de Atacama, en Chile, uno de los lugares más áridos del planeta, donde el hidrogel logró captar suficiente humedad durante la noche para producir agua.

El dispositivo utilizado en las pruebas tiene un tamaño similar al de una toalla de baño y es capaz de generar alrededor de dos litros de agua al día. Aunque pueda parecer una cantidad reducida, se aproxima a las necesidades básicas de hidratación de una persona. Actualmente, el equipo trabaja en nuevas versiones del sistema con el objetivo de aumentar su eficiencia hasta alcanzar los cinco litros diarios por unidad.

Hasta ahora, uno de los principales retos de estas tecnologías ha sido su limitada durabilidad. Muchos hidrogeles dejaban de funcionar correctamente tras unos 30 ciclos de absorción y liberación de agua, lo que dificultaba su aplicación a gran escala.

Los investigadores detectaron que el problema no residía únicamente en el propio hidrogel, sino también en el contacto con las superficies metálicas utilizadas para calentarlo mediante energía solar. Estos metales podían liberar iones que generaban reacciones químicas capaces de degradar las cadenas del polímero absorbente, hasta convertir el material en una masa gelatinosa inservible.

La solución resultó más sencilla de lo esperado: aplicar un recubrimiento anticorrosión sobre las superficies metálicas. Gracias a esta mejora, el hidrogel consiguió mantenerse estable durante más de 190 ciclos de uso, resistiendo además temperaturas de hasta 75 °C durante largos periodos sin degradarse. El verdadero avance no está solo en la captación de agua, sino en la estabilidad y durabilidad del sistema a lo largo del tiempo.

Una de las grandes ventajas de esta tecnología es que puede funcionar sin infraestructuras tradicionales. No requiere red eléctrica, ni tuberías, ni acceso a fuentes de agua subterráneas. Esto abre la puerta a su uso en comunidades rurales, zonas aisladas, refugios temporales o regiones afectadas por desastres naturales.

«Hay mucha gente que no tiene acceso al agua o que tiene que caminar cientos de horas al año para conseguirla», afirmó Carlos Díaz-Marín, profesor adjunto de ciencias e ingeniería energética en la Escuela de Sostenibilidad Doerr de Stanford y coautor principal de la investigación, publicada el 7 de mayo en Nature Communications. «Además, existen industrias que consumen grandes cantidades de agua, como la fabricación de semiconductores y los centros de datos, que ejercen aún más presión sobre los sistemas hídricos. Creemos que esta podría ser una forma de proporcionar recursos hídricos adicionales».

«Estos nuevos hidrogeles son excepcionalmente interesantes porque nos brindan una manera de producir agua potable en condiciones realmente extremas», dijo el coautor principal Chad Wilson, quien trabajó en el hidrogel como estudiante de posgrado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Finalmente, según los investigadores, las últimas mejoras realizadas «podrían llevarnos a un punto en el que produzcamos agua por aproximadamente un centavo por litro», lo que supondría alrededor del 1% del precio del agua embotellada y unas diez veces el coste del agua corriente en hogares de Estados Unidos. En palabras de los expertos, «vemos un camino para que esta tecnología llegue incluso a competir con el agua del grifo».

Con un precio adecuado, un sistema de este tipo podría convertirse en una solución viable para abastecer de agua potable a comunidades rurales en regiones áridas, donde el acceso al agua es limitado y otras opciones como la desalinización no resultan prácticas. Al funcionar con energía solar, no requiere conexión a la red eléctrica y reduce de forma significativa el impacto ambiental asociado al transporte o bombeo de agua mediante camiones cisterna.