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Los satélites de la NASA no dan crédito: detectan una erupción volcánica submarina que podría estar creando la isla más nueva de la Tierra

Cuándo se acabará el oxígeno en la Tierra, la NASA dice cuándo nos quedaremos sin oxígeno, fin del oxígeno en la Tierra, La NASA dice cuándo desaparecerá la atmósfera terrestre.
Tierra y satélite.
Gemma Meca
  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Han detectado los satélites de la NASA una erupción volcánica submarina que podría estar creando la isla más nueva de la Tierra. Lo que parecía imposible, se ha convertido en una realidad que la geología se encarga de determinar. Sin duda alguna, estaremos ante una serie de movimientos que pueden convertirse en la antesala de algo más. De un cambio de tendencia que puede acabar siendo la que nos ayuda a ver estos cambios desde otro punto de vista.

Es momento de conocer lo que podría estar pasando con la llegada de una erupción volcánica submarina que está dando señales de importantes cambios. Sin duda alguna, acabará marcando una diferencia importante en estos días en los que realmente cada pequeño gesto cuenta y puede acabar siendo lo que nos dará un giro radical en estos días. Estos días de movimientos de tierras, pueden convertirse en un problema para muchos. Estaremos muy pendientes de algunos cambios que pueden acabar siendo los que nos darán alguna que otra sorpresa inesperada, esta isla puede ser uno de los grandes descubrimientos de la geología.

No dan crédito los satélites de la NASA

Desde el cielo, con los satélites de la NASA podemos descubrir la esencia de un cambio en la superficie de la Tierra.  Desde otro punto de vista vamos descubriendo una serie de elementos que pueden acabar siendo lo que nos dará alguna que otra sorpresa del todo inesperado. Un cambio de ciclo que, sin duda alguna, podría acabar siendo lo que nos ayudará a entender un poco mejor nuestro día a día.

Será el momento de conocer nuestro planeta desde unas alturas que pueden transportarnos hasta las profundidades de un planeta que puede alejarnos de lo que sería habitual en estos días. Sin duda alguna, nos ha dado una sorpresa al descubrir una isla que, de momento, no aparece en ningún otro lugar.

Es momento de aprovechar al máximo estos satélites que pueden acabar siendo los que nos darán la entrada de un cambio de tendencia que puede convertirse en la antesala de algo más. De un planeta que se transforma poco a poco.

Detectan una erupción volcánica submarina que podría estar creando la isla más nueva de la Tierra

La Tierra se va transformando por momentos y aunque desde la propia superficie quizás no se ve, con la ayuda de algunos elementos que van y vienen, podemos descubrir algunos puntos concretos. Los satélites son los ojos del mundo, podremos empezar a tener en este tipo de detalles que pueden acabar siendo lo que nos dará una visión diferente.

Tal y como nos explica un reciente artículo de la revista Scitechdaily: «Los oceanógrafos a menudo señalan que las superficies de la Luna y Marte están mapeadas con mayor precisión que gran parte del fondo marino profundo de la Tierra. Esa brecha es especialmente clara en el Mar de Bismarck, una cuenca profunda al norte de Papúa Nueva Guinea. Su fondo marino es geológicamente complejo, con fallas, estructuras volcánicas, grietas, escarpas, zonas de subducción activa y zonas de propagación que se encuentran a profundidades que son difíciles de mapear en detalle con sonar. El 8 de mayo de 2026, los satélites detectaron signos de una inesperada erupción volcánica submarina en el Mar Central de Bismarck. Para los vulcanólogos, el evento destacó un problema importante: no había mapas detallados de la región, y el entorno de aguas profundas de la erupción sigue siendo poco conocido. Se cree que la erupción tuvo lugar a lo largo de Titan Ridge, a unos 16 kilómetros (10 millas) al sureste de una erupción submarina registrada en 1972. Aún así, los científicos aún no están de acuerdo sobre qué característica volcánica está activa, qué tan profundo era el respiradero antes de la erupción o cuándo era última vez. «La buena noticia es que hay enormes oportunidades para explorar y aprender utilizando plataformas de satélites gubernamentales y comerciales que ya están en órbita», dijo Jim Garvin, científico jefe del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA».

Siguiendo con la misma explicación: «La evidencia temprana más clara comenzó con un pequeño grupo de terremotos detectados por sismómetros el 8 de mayo. Poco después, las observaciones por satélite mostraron signos inconfundibles de una erupción submarina. A partir del 9 de mayo, los satélites Aqua y Terra de la NASA registraron imágenes ópticas de columnas volcánicas blancas y ricas en vapor que se elevaban hacia la atmósfera. El satélite PACE (Plancton, Aerosol, Cloud, Ocean Ecosystem) de la NASA también detectó agua descolorida y perturbada alrededor del lugar de la erupción con su sensor de color del océano. Satélites adicionales vieron columnas de ceniza que se elevaban varios kilómetros en el aire. Imágenes más detalladas del Sentinel 2 de la Agencia Espacial Europea y el Landsat 9 de la NASA/USGS (arriba), recopiladas el 10 y el 11 de mayo, respectivamente, mostraron actividad cerca de la superficie del océano. La imagen en la parte superior derecha muestra la misma área en color falso (bandas 7-6-5), con el inserto que revela la señal infrarroja de la erupción. El 12 de mayo, el instrumento VIIRS (Visible Infrared Imaging Radiometer Suite) en Suomi NPP detectó anomalías de calor extendidas por aproximadamente siete kilómetros cuadrados. «Debe haber mucho material caliente cerca de la superficie para generar tantas anomalías térmicas», dijo Simon Carn, vulcanólogo de Michigan Tech. «Esto sugiere una salida de erupción bastante superficial, mucho más superficial de lo que implica la batimetría existente, que muestra profundidades de agua de varios cientos de metros o más».

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