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Revolución agrícola en Extremadura: investigadores logran que la lana de oveja pase de residuo a recurso productivo

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Investigadores del Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) descubrieron cómo aprovechar un residuo del sector ganadero, como una nueva forma de economía circular. El desplome de los precios de la lana de oveja frente a los tejidos sintéticos convirtió la esquila en un gasto difícil de asumir; sin embargo, este reciente hallazgo permite aprovechar cada fibra extraída.

La estrategia planteada tiene por objetivo que el ganadero recupere rentabilidad. Según los datos aportados por los investigadores públicos extremeños, este proceso aprovecha residuos de menor calidad con los que se puede fabricar desde cosméticos, productos de belleza, y hasta aislantes térmicos.

¿Cómo pasa la lana de ser un residuo a un recurso productivo?

Los técnicos del CICYTEX han diseñado un sistema donde la lana «se sacude» para eliminar impurezas vegetales y, mediante el uso de alcohol y calor controlado, se aísla la grasa natural de la oveja. Este proceso de extracción química y física fracciona la fibra para obtener lanolina, queratina y bioplásticos.

Así, se aprovecha el residuo de la lana de oveja y se convierte en un recurso del sector productivo con múltiples aplicaciones comerciales.

Así aprovechan el vellón de la lana de oveja, paso a paso

El equipo del CICYTEX no tira nada y divide el trabajo en fases para aprovechar la materia prima.

Primero limpian el vellón de restos vegetales y aplican una mezcla de alcohol con calor. De ahí sacan la lanolina, un aceite natural que las farmacéuticas compran para fabricar pomadas. Después, rescatan la queratina, una proteína  fundamental en cualquier producto de cuidado personal.

Los técnicos están pensando en usar lo que sobra de la fibra para su transformación en bioplásticos, como una alternativa al petróleo. Incluso el agua usada en el lavado tiene utilidad como fertilizante natural al ayudar a que las semillas broten antes.

Por último, si la lana es de tan mala calidad que no sirve para nada de lo anterior, se convierte en compost para mejorar la humedad del suelo. En el ámbito urbano, el futuro de la lana de oveja se proyecta en la edificación de viviendas bioclimáticas, donde las fibras actúan como aislantes naturales de alto rendimiento térmico.

Además, la reconversión en bioplásticos permitiría experimentar en la industria de empaquetado biodegradable que reduce drásticamente la huella de carbono de las empresas locales.

El impacto económico de este nuevo recurso productivo

Hasta ahora, vender el vellón no cubría el coste de la esquila obligatoria. Por eso, se pretende que la lana de oveja genere ingresos directos a través de estos subproductos. La tecnología aplicada, además, asegura que incluso las partes más sucias o cortas de la fibra encuentren un hueco en el mercado de la construcción como aislantes naturales.

Los investigadores extremeños han validado que el proceso utiliza tecnologías limpias, lo que garantiza un ciclo de vida respetuoso con el medioambiente.

Hoy, el proyecto cuenta con la colaboración de la empresa Soluciones Dehesa Sana S.L. Este modelo de negocio está amparado por el Programa Operativo FEDER Extremadura 2021-2027.