Ciencia
Planetas

Orden de los planetas del sistema solar explicado para niños y adultos

Conoce el orden de los planetas del sistema solar, sus características principales y curiosidades explicadas de forma sencilla.

Experimentos para niños

Actividades de ciencia para niños

Juegos de ciencia para niños

  • Francisco María
  • Colaboro en diferentes medios y diarios digitales, blogs temáticos, desarrollo de páginas Web, redacción de guías y manuales didácticos, textos promocionales, campañas publicitarias y de marketing, artículos de opinión, relatos y guiones, y proyectos empresariales de todo tipo que requieran de textos con un contenido de calidad, bien documentado y revisado, así como a la curación y depuración de textos. Estoy en permanente crecimiento personal y profesional, y abierto a nuevas colaboraciones.

El Sistema Solar no es algo raro ni complicado si se mira con calma. Básicamente, todo gira alrededor del Sol. Ese es el punto clave. El Sol está en el centro y es el que mantiene todo en su sitio. Si no estuviera ahí, los planetas no tendrían por dónde moverse ni nada que los sujetara.

Alrededor del Sol hay ocho planetas. Siempre en el mismo orden. Por este orden están Mercurio, luego Venus, después la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y, por último, Neptuno. No están colocados al azar. Cada uno ocupa su lugar y sigue su propio recorrido.

Todo alrededor del sol

A veces se dice “planeta solar”, pero en realidad eso no existe. Lo correcto es decir Sistema Solar, que es todo el conjunto. El Sol, los planetas, sus lunas y otros cuerpos que también se mueven por ahí, como asteroides y cometas.

El Sol no es un planeta, es una estrella. Enorme. Gigante. Una bola de gas que no para de producir energía. De ahí sale la luz y el calor que llegan hasta la Tierra. Gracias a eso hay vida y no vivimos en un bloque de hielo permanente.

Los planetas giran alrededor del Sol siguiendo caminos invisibles llamados órbitas. Cada planeta va a una velocidad distinta. Ninguno choca con otro porque el espacio es gigantesco y todo está bastante bien organizado, aunque no lo parezca.

La Tierra es donde vivimos. Y, comparada con otros planetas, tiene mucha suerte. Hay agua líquida, aire para respirar y una temperatura más o menos estable. Por eso existen plantas, animales, personas… y también colegios. Desde aquí, cuando miramos al cielo, vemos otros planetas como puntos brillantes.

Pero el Sistema Solar no son solo planetas. También hay lunas, como la Luna de la Tierra. Hay asteroides, que son rocas espaciales. Y cometas, que cuando se acercan al Sol brillan y dejan una especie de cola.

Empezamos por Mercurio

Mercurio es el primero. El más cercano al Sol. También el más pequeño. Es un planeta rocoso, lleno de cráteres. Muy parecido a la Luna.

No tiene atmósfera. Eso es importante. Por culpa de eso, las temperaturas son extremas. Durante el día puede superar los 400 grados. Por la noche puede bajar hasta –180. Cambios brutales. Un año en Mercurio dura solo 88 días de la Tierra.

Aunque esté pegado al Sol, no es el planeta más caliente. Eso sorprende, pero es así.

Ese título se lo queda Venus

Venus es casi igual de grande que la Tierra. Por eso se le llama su gemelo. Pero solo en tamaño. En todo lo demás es un desastre.

Está cubierto por nubes muy densas de ácido sulfúrico. Eso provoca un efecto invernadero exagerado. El calor queda atrapado. La temperatura ronda los 460 grados. Suficiente para derretir plomo sin problemas.

Además, Venus gira al revés que la mayoría de los planetas. Es decir, su rotación es diferente. Aun así, desde la Tierra se ve muy brillante. Es el objeto más brillante del cielo nocturno después de la Luna. Por eso se le llama el Lucero del Alba o de la Tarde.

La Tierra viene después

Es el tercer planeta desde el Sol. Hasta ahora, el único del que se sabe con certeza que tiene vida. El 71 % de su superficie está cubierta por agua. Tiene una atmósfera rica en oxígeno y una temperatura adecuada.

Tiene una luna natural, la Luna. Vista desde el espacio, la Tierra parece una canica azul y blanca. Bastante bonita, la verdad.

Después está Marte.

Marte es conocido como el planeta rojo. Ese color se debe al óxido de hierro en su suelo. Básicamente, óxido. Es un planeta frío y seco, pero no aburrido.

Un día en Marte viene a durar casi lo mismo que en la Tierra: 24 horas y 37 minutos. Tiene dos lunas pequeñas y con formas raras: Fobos y Deimos. Es uno de los planetas más explorados por robots.

Luego viene Júpiter

Aquí ya hablamos de palabras mayores. Júpiter es considerado el planeta más grande del Sistema Solar. En él podríamos meter a más de 1.300 Tierras. Es enorme. Está formado sobre todo por gas, principalmente hidrógeno y helio. Tiene una tormenta gigantesca llamada la Gran Mancha Roja. Lleva activa siglos. Tiene más de 95 lunas conocidas.

Júpiter gira muy rápido. Su día dura solo unas 10 horas. Por eso está achatado por los polos.

Después aparece Saturno

Saturno es fácil de reconocer por sus anillos. Son enormes y muy llamativos. Es el segundo planeta más grande.

También es un gigante gaseoso y es menos denso que el agua. Sus anillos están formados por millones de fragmentos de hielo y roca. Tiene más de 145 lunas conocidas.

Luego está Urano

Urano es un gigante helado. Tiene un color azul verdoso debido al metano de su atmósfera. Lo más raro de Urano es cómo gira. Está inclinado casi de lado.

Eso hace que sus estaciones duren muchísimo. Unos 21 años cada una. Es extremadamente frío. Las temperaturas pueden bajar hasta –224 grados. Fue descubierto en 1781 y tiene anillos oscuros y 27 lunas.

Por último está Neptuno

Neptuno es el planeta más lejano del Sistema Solar. También es un gigante helado. Tiene un color azul intenso y unos vientos impresionantes. Pueden superar los 2.000 kilómetros por hora.

Lo curioso de Neptuno es que se predijo con matemáticas antes de verlo. Finalmente se observó en 1846. Y ahí sigue, en el borde del Sistema Solar, cerrando el grupo.

Lecturas recomendadas

Astronomía para niños

Un viaje por las estrellas