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Japón acaba de solucionar uno de los mayores problemas del futuro lanzando una caja de madera al espacio

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Japón ha dado un gran paso en la carrera espacial con el lanzamiento de una caja de madera al espacio. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), en colaboración con la Universidad de Kioto y la compañía Sumitomo Forestry, ha desarrollado y puesto en órbita «LignoSat», un satélite experimental fabricado con paneles de magnolia japonesa.

Se trata de una pequeña caja de madera ensamblada sin tornillos ni adhesivos. Aunque el diseño puede parecer sencillo, detrás hay años de investigación y pruebas en condiciones extremas. El satélite se desplegó desde la Estación Espacial Internacional para analizar cómo responde la madera al las condiciones extremas del espacio: radiación cósmica y cambios bruscos de temperatura, que pueden oscilar entre los -120 °C y los +120 °C en órbita baja.

La caja de madera que ha lanzado Japón al espacio

Durante la fase de desarrollo, los investigadores expusieron tres tipos de madera distintos al entorno espacial durante más de un año, y comprobaron que la magnolia honoki era la más adecuada por su resistencia y estabilidad.

El problema de la basura espacial

El trasfondo del proyecto es la basura espacial, que supone un riesgo creciente tanto para misiones tripuladas como para satélites activos. La Agencia Espacial Europea (ESA) calcula que existen unos 900.000 objetos de más de un centímetros, los cuales se mueven a más de 28.000 kilómetros por hora, convirtiéndose así en auténticos proyectiles.

«La basura espacial cuesta a los operadores europeos unos 200 millones de euros al año, por daños en los satélites o por los desvíos que estas naves deben hacer para no encontrarse con estos escombros. Ello conlleva un gasto de combustible adicional y la vida útil de los mismos disminuye al agotarse antes el combustible y no poder hacer las maniobras correctas para estabilizarse en una determinada órbita», alerta la Asociación Astronómica de España.

En este escenario, uno de los mayores problemas se encuentra en los materiales. La mayoría de  los satélites están fabricados con aluminio, titanio y otros metales ligeros; al desintegrarse durante la reentrada, generan partículas microscópicas de óxido de aluminio que pueden permanecer en la atmósfera durante años. Si el número de reentradas continúa creciendo en los próximos, estas partículas podrían afectar la capa de ozono.

Sorprendentemente, la madera ofrece una alternativa limpia al producir vapor de agua, dióxido de carbono y cenizas biodegradables, sin liberar metales pesados ni compuestos persistentes, durante su combustión en la reentrada.

Un experimento con luces y sombras

Los datos orbitales confirmaron que la estructura de LignoSat se mantuvo intacta durante 116 días en el espacio, el proyecto no estuvo exento de dificultades. Tras su despliegue desde la Estación Espacial Internacional, el equipo perdió la comunicación con el satélite.

Según explicó el astronauta e investigador japonés Takao Doi, el fallo podría haberse debido a un problema en los interruptores de activación o en el software de control. «Desafortunadamente, no conseguimos la información que queríamos obtener», señaló el científico en declaraciones posteriores.

A pesar de la pérdida de señal, el hecho de que la estructura de madera resistiera intacta durante meses en condiciones extremas ya supone un hito. Los sensores integrados en el satélite estaban diseñados para medir deformaciones, temperatura interna y posible penetración de campos magnéticos en la estructura, datos clave para validar su viabilidad en futuras misiones. Además, la madera no interfiere con ondas electromagnéticas, lo que podría facilitar el diseño de antenas y sistemas de comunicación integrados en la propia estructura del satélite.

LignoSat-2: el siguiente paso

El futuro LignoSat-2, previsto para 2028, duplicará el tamaño del modelo inicial e incorporará dos sistemas de comunicación independientes para evitar la pérdida de señal que afectó al primer satélite. La nueva versión también incluirá mejoras en el sistema energético y en la capacidad de recopilación de datos.

Los investigadores confían en que, si los resultados son positivos, se podrían utilizar los satélites de madera para lanzamientos masivos sin aumentar la contaminación en la atmósfera.

¿El futuro de la industria espacial?

Takao Doi ha defendido públicamente que los satélites de madera podrían formar parte de una industria espacial más sostenible. «Pensamos que los satélites de madera orbitando la Tierra son el futuro», afirmó el exastronauta. Y añade: «Con la madera, un material que podemos producir nosotros mismos, podremos construir casas, vivir y trabajar en el espacio para siempre».

Por su parte, Kenji Kariya, directivo del Instituto de Investigación de Sumitomo Forestry, comenta lo siguiente: «Puede parecer anticuado, pero la madera es en realidad una tecnología de vanguardia a medida que la civilización se dirige a la Luna y Marte».

Aunque todavía es pronto para saber si esta tecnología se podrá adoptar a gran escala, el lanzamiento de una caja de madera al espacio por parte de Japón abre una puerta inesperada en un sector dominado por materiales de nueva generación, cuyos costes de fabricación y mantenimiento son muy elevados.